En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 5 de marzo de 2012

Letra muerta - Juan José Millás




            Lo mío con Juan José Millás es una relación de amor odio: si he leído trece o catorce de sus libros es porque me gusta, porque escribe bien, porque su dominio del lenguaje y la expresión deja por los suelos la simpleza de la mayoría de autores de best sellers, porque siempre se pregunta al menos una cosa más que el resto, porque sostiene un enfoque muy peculiar sobre la vida, pero... Pero no acabo de encontrar “la gran” novela de Juan José Millás, la novela por la que deba ser recordado. Y no será por no haberla buscado.

            Desde luego, esa novela no será Letra muerta, una de sus primera obras (1984). En concreto, la quinta.

            El título hace honor al contenido. La historia parece una prueba, un experimento a medio gas o un juego. Me ha trasladado la sensación de “esto es lo que sabe escribir el autor cuando no está especialmente inspirado”.

            Que nadie busque en esta novela sino un rastro de los particulares mundos de Millás. En Letra muerta no sucede nada especialmente raro, si no es una trama de la que no cabe esperar nada concreto porque nada en concreto se sugiere que pueda pasar: un tipo, aspirante a terrorista, se infiltra como lego en una orden religiosa para combatir el sistema desde dentro, aunque, cachis en la mar, hace tiempo que ha perdido el contacto con su organización. Y ahí anda el tío, en una orden religiosa como un náufrago en una isla desierta. Y así como Robinson debía apañárselas con un entorno salvaje, para Turis, que así se llama el personaje, el entorno es la orden, el superior, el ecónomo, un tal Seisdedos, y un adolescente que anda por ahí. Sobre ellos tiene que apuntalar su vida y sobrevivir. El final, aunque relativamente sorprendente, carece de fuerza. Entre medio, poca cosa, sino es el proceso por el cual el protagonista va integrándose sin darse cuenta en la vida religiosa.

            A pesar de lo disparatado de las pretensiones del personaje, el autor ni construye una novela de humor, ni una parodia. Se limita a hacer una novela “realista”. Es decir, todo lo realista que puede ser algo con ese argumento, que no es mucho porque el desatino le resta credibilidad; y a la vez no es un desatino tan ilógico que aplicándole las reglas del sentido común se obtenga un resultado original. El resultado es pobre. Al menos en comparación con otras novelas del mismo autor.



2 comentarios:

  1. Tú crees de esta forma? Pero te digo que a mí no la trajo el mismo sentido que el tuyo. Me parece pobre sí, pero hay una cosa que me hace recordar nuestro buen Machado de Assis: la duda del personaje sobre su identidad. yo he leído hace tiempo, pero ahora lo hago con deseo de sacar cosas nuevas.

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  2. El problema es que aunque el protagonista duda de su identidad, ya antes de estar donde está andaba el pobre más perdido que para qué, así que los hechos no añaden demasiado a su personalidad.

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