En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Un filo de luz – Andrea Camilleri





Un filo de luz (Serie Montalbano, 23)


He aquí una novela que me ha engañado. No me gustó demasiado al principio y, sin embargo, no tardó en engancharme y acabé disfrutándola.

El motivo de lo primero es la acumulación de situaciones repetidas que se dan en las primeras páginas: los sueños de Montalbano –a estas alturas ya no hace falta decir que premonitorios- y la pasmosa facilidad con que las damas especialmente atractivas, cultas y en parte adineradas se pirran por él tan pronto como asoma un pelo por la puerta y se muestran no ya dispuestas, sino impacientes por pasar a mayores. Aunque para mayor, el comisario, que con cada novela acentúa más sus reflexiones sobre el proceso de envejecimiento.

Todo lo cual produce la sensación de que la novela va a ser un refrito de manías y lugares comunes de las anteriores, una suerte de explotación del éxito. Pero no. Camilleri tiene en la cabeza tantas historias que por más que recurra, necesariamente en una saga, a repetir algunas cosas, cada historia es distinta. 

Un filo de luz lo es por varias razones. Porque, aunque es típico de Camilleri enlazar historias aparentemente distintas, tiene un mérito indudable lograrlo con las que aquí se dan: un supuesto caso de venta de armas; un supuesto robo que puede encubrir una cornamenta considerable y, finalmente, la historia del comisario, que acaba enamorado, enamoradísimo de una dama, hasta el punto de estar dispuesto a mandar al diablo a Livia, al tiempo que en su recuerdo se cruza lo que más pudo unirla a ella y que, con el correr del tiempo… Un asunto que lanzará sobre la vida de Montalbano un filo de luz que le hará ver las cosas claras. Y es que cosas importantes hay pocas en la vida.

Bueno, mejor leer la novela y así no desentraño nada, aunque sí digo que Un filo de luz cierra un capítulo de la vida de Montalbano abierto desde hacía muchas novelas, importante y, por nunca aludido, cerrado en falso. Hasta ahora.



domingo, 10 de febrero de 2019

Erri de Luca – Historia de Irene





Libro tan breve como bueno, con tres relatos, el más largo de los cuales da título al conjunto.

Historia de Irene nos habla, entre la poesía y la mitología, de una muchacha embaraza de la que nadie sabe nada aunque todos dan la espalda porque a saber cómo ha llegado a la isla donde transcurre la acción y quién es el padre. Irene solo se abre lo suficiente al narrador, trasunto del autor, y es así como conocemos su extraño origen y destino, tan vinculado al mar y a lo más humano de él.

Los dos relatos siguientes, mucho más breves, me han gustado tanto o más. El primero, un pequeño canto a la libertad narrando la huida de unos soldados, inspirado en la historia del padre del escritor. El segundo, posiblemente el mejor de los tres, una aguda reflexión sobre la pobreza, la muerte, el pasado y la conciencia de la importancia de lo vivido, lo sentido y, sobre todo, del modo de morir.



lunes, 4 de febrero de 2019

Fóllame – Virginie Despentes



      Leo sobre Virginie Despentes (1969) en un artículo de 2018: «Hace 27 (años) fue prostituta. Trabajó en una tienda de discos, fue punki, durmió en la calle, fue violada a los 17 años cuando hacía autostop, es dj, bebió mucho, dejó de beber y se hizo lesbiana. Tiene una decena de novelas, muchos premios y tres películas dirigidas».

Fóllame es una de esas novelas. La primera. Fue publicada en España en 1993, y si en 2019 Penguin Random House la ha vuelto a publicar es porque se trata de una obra que lo merece, que deja huella, aunque no tanto por el argumento –, una road movie de huida, en sí nada original- como porque la caracterización de las dos protagonistas consigue que, pese a la extrema violencia de los hechos relatados, quede un poso de ternura y algo parecido a la nostalgia.

Las jóvenes protagonistas, Nadine y Manu, llevan una vida sórdida en la que las oportunidades se les han escapado antes siquiera de poder verlas de lejos. Viven en un mundo que no es para ellas, seguramente por ser mujeres: quienes más y quienes menos de los hombres que las rodean condicionan su vida mucho más que a la inversa. Nadine ejerce la prostitución de un modo un tanto peculiar, también es aficionada a la pornografía y se entretiene viendo películas porno. Comparte piso con otra chica joven. Manu, en los tumbos que ha ido dando por la vida ha hecho varias cosas, entre las cuales se cuenta algún papel en películas pornográficas especialmente degradantes.

Las dos son jóvenes, con poca cultura, no muy agraciadas, amantes de un sexo primitivo, instintivo, dadas a beber cantidades ingentes de alcohol y con pocos o ningún recurso intelectual para expresar sus sentimientos. Pero, cuando la mente no es capaz de expresar lo que ocurre en ella, ¿qué ocurre muchas veces? Que las personas explotan y tratan, a la desesperada y mediante actos aparentemente desproporcionados, de restablecer los equilibrios rotos, de hacer justicia, de desahogarse, de… De todo a la vez.

Nadie y Manu se conocen justo en el momento en que ambas, por primera vez, han matado a alguien. Juntas emprenden algo que no es una huida, sino más bien una búsqueda… limitada al presente. Las dos han roto con su pasado y, viéndose tan repentinamente libres, se atreven a imponer su capricho por la fuerza, algo a lo que rápidamente cogen gusto porque ¡es tan fácil todo cuando estás en el lado correcto del cañón de la pistola! Las dos saben, aunque no lo digan, que su viaje ha de ser corto, y precisamente por eso se olvidan del futuro –si no es para disfrutar de la idea de un suicidio en la cumbre del disfrute- y se dedican a vivir el presente más inmediato pasando por encima de todos y de todo. Todo vale. Ni siquiera hace falta que te apetezca un caramelo para justificar la muerte de quien está dispuesto a vendértelo: basta la sensación de poder. Es esta sensación la que emborracha a ambas, la que opera sobre ellas como una droga haciéndoles sentir lo sencillo que es todo cuando se está en disposición de no respetar nada. Es liberador sentirse, por fin, en el otro lado de la vida. En el lado de los que deciden por sí mismos y por los demás.

El modo en que ambas asesinan a un montón de inocentes sin hacerse preguntas ni sentir remordimientos tiene algo de alegórico. Que Nadine y Manu escojan sus víctimas al azar de sus impulsos no es suficiente para que el lector las odie o las aborrezca, porque el mismo azar con que se esfuma la vida de esas personas inocentes es, también, el que ha determinado que Nadine y Manu sean lo que son. De ahí que sus peripecias tengan cierto halo justiciero.

Una novela dura, intensa, violenta, con toques de humor derivados de lo directa y cortoplacistamente que ambas enfocan la vida, con no pocas alusiones sexuales directas. El recientemente fallecido Claudio López Lamadrid, editor de Penguin Ramdom House, incluyó Fóllame, según el Twitter de la empresa, entre los veinte títulos a recomendar este año.



domingo, 27 de enero de 2019

El sobrino del emperador - Andrea Camilleri




                Dice la faja del libro, citando La Repubblica: «Camilleri en estado de gracia».

                Así es, a pesar, incluso, de que en los «escritos» que cruzan las diversas autoridades gubernamentales, administrativas y fascistas que componen esta historia se ha sacrificado el realismo al efectismo.

El sobrino del emperador es una novela que reproduce en gran medida la estructura de otras obras geniales del autor, como La concesión del teléfono o La desaparición de Patò:  un intercambio de informes, cartas, telegramas y documentos de toda índole entre diversos personajes de la trama –casi todos autoridades- que, hablando de alguna otra persona, nos permiten reconstruir una historia donde cada cual vela por sus propios intereses al tiempo que trata de mantener la posición y la compostura, lo que a menudo obliga a unos a practicar la hipocresía y el eufemismo y, a otros, a demostrar el animalico que llevan dentro. En estas relaciones juega también un papel interesante y divertido la posición jerárquica de cada cual, lo que nos permite ver el modo en que una misma persona se humilla ante el poderoso y vapulea al subordinado; el eterno juego de poder de los acomplejados. Junto a estos escritos, se alternan dos partes y una miscelánea donde leemos también divertidos fragmentos de conversaciones.

Una forma de narrar ocurrente y extremadamente ágil, en la que el lector nunca tiene empacho en leer el par de páginas más que le van a deparar una sorpresa u otra sobre hechos o sobre personas.

 La acción se desarrolla en la imaginaria Vigàta, Sicilia, en 1929. Se anuncia que a la escuela de minería local va a acudir un alumno singular: el sobrino del emperador de Etiopía. Un muchacho de 19 años que, si por algo se distingue del resto de la población, además de por su nacionalidad, es por ser negro. El único negro que conocen todos.

Las autoridades italianas, comenzando por el mismísimo Mussolini, tan pronto como tienen noticia de que el muchacho va a cursar esos estudios intentan utilizarlo en su favor. ¿Cómo? Logrando que príncipe –que ese es su rango-  dé a su tío una excelente visión del fascismo. A ese objetivo se consagran todos los desvelos de los intervinientes, pero…

                Pero se enfrentan varios problemas, comenzando por el congénito racismo del fascismo (y del nazismo, que también tiene en Vigàta algún representante). A este problema, no menor, se unen otros tres: la importancia del sexo a los diecinueve años, la cara dura que se tiene a esas edades en comparación con otras y, especialmente, el modo en que el sobrino del emperador se las ingenia para aprovechar en su favor las circunstancias que otros van creando en torno a él, llevándolos a todos continuamente al límite.

                El resultado, una feroz crítica de los totalitarismos por reducción al ridículo que suelen hacer -a mayor gloria del líder- la mezcla de fanáticos y papanatas que de verdad creen que hay ideas y hombres superiores a otros y a esta falacia dedican todos sus esfuerzos, miserias y crueldades. Solo unos pocos sensatos hay en este libro, y su papel es relevante: provocar el contraste.



jueves, 24 de enero de 2019

Cerrado por melancolía – Isidoro Blaisten



              «Cerrado por melancolía», decía el cartel con el que Isidoro Blaisten anunció a sus clientes el cierre de la librería que regentaba. «Cerrado por melancolía» es también el título de uno de los relatos que componen este libro.

              Todos son fenomenales, ricos, en gran medida floridos hasta cuando descienden a lo cotidiano, pero también complicados de leer y un tanto confusos pues lo que aparece ante el lector más que un relato es una secuencia de pensamientos más o menos, menos o más, hilados entre sí, siempre engrasados con gotas de humor que aparecen por los intersticios de las ideas.

              Si a veces se plantea el debate sobre escribir o no como sea habla, Blaisten lo tiene claro: y escribe como se piensa. Caóticamente. Sin embargo, hay una notable concesión al idioma, tan versátil, tan cuidado, tan mimado diría yo, que hasta cuando cuesta entender lo que se dice se disfruta haciendo el esfuerzo de leer. Especialmente confuso y brillante es el último de los relatos, que ocupa alrededor de la quinta parte del libro, un divertido delirio. 




domingo, 20 de enero de 2019

Pista negra – Antonio Manzini




Rocco Schiavone, subjefe de policía, es un tipo maleducado, egocéntrico y menos amigo de las leyes de lo que cabe esperar de su cargo. Además, está enojado con el mundo y sus circunstancias ya que, por cierto asuntillo que tardamos en conocer, ha sido más o menos desterrado desde Roma, donde vivía fenomenal, hasta el valle de Aosta. Acostumbrado a imponer su voluntad hasta en las cosas nimias se resiste incluso a vestirse como es debido cuando ha de desplazarse a una estación de esquí con motivo de una investigación: la que nace tras el hallazgo de un cadáver que, por circunstancias que pronto conoce el lector, está hecho fosfatina.

Entre la añoranza de Roma, las dudas sobre su situación afectiva -promiscuidad incluida-, el modo en que va conociendo a unos subordinados -a los que trata con despectivo y ofensivo paternalismo- y algunas actividades «extraescolares» del caballero, la investigación va avanzando y consiguiendo lo habitual en estos casos: que poco a poco se vaya reconstruyendo ante el lector la vida de la víctima y de su entorno, y que esta visión vaya iluminando cuanto antes estaba oscuro.

Aunque las primeras páginas parecen un poco sobreactuadas, lo cierto es que enseguida la novela engancha, que el personaje resulta atrayente y que la acción está bien llevada, con un buen control de los tiempos.  El único «pero» es cierto episodio ajeno al argumento –pero que aclara la forma de ser de Schiavone-, aunque quizá se explique por la influencia que pueda tener en posteriores entregas de la saga.

El entorno, -una estación de esquí, un frío tremendo, localidades diminutas donde todos se conocen y llenas de hielo y nieve por todas partes- si bien no es por completo extraño en la literatura es poco frecuente, lo cual ayuda a crear un clima propio, a aislar no solo la acción, sino al lector y a la novela. El lector, contagiado por el ambiente de nieve, frío y soledad propio de la alta montaña, pronto se refugia en el calor de las novelas, creando una suerte de complicidad con la obra. Y precisamente por eso son buenas fechas para leer Pista negra.

Una novela muy interesante que alcanza el éxito en uno de los objetivos que la mayoría de escritores de novela negra se plantean: crear un personaje con personalidad propia, nítida, distinguible del resto de sus colegas y rivales literarios y, al mismo tiempo, de interés para el lector. Schiavone es un cabroncete emparentado con los Sebastian Bergman de la literatura o los doctores House de la televisión: tipos egoístas, groseros, insociables y en algún caso hasta delincuentes, pero extremadamente competentes. Schiavone se cuenta entre ellos suficientemente singularizado.

Una muy buena lectura.



lunes, 14 de enero de 2019

Riña de gatos. Madrid 1936. – Eduardo Mendoza





                Riña de gatos todavía arrastra el sambenito de haber recibido el Premio Planeta, el cual, por ser un acto de promoción más que un premio propiamente dicho, es tan cuestionado como todos los demás «premios», de forma que, por desgracia, en ocasiones y de forma injusta lo que gana en ventas la novela ganadora lo pierde la reputación entre los puristas que equiparan necesariamente «premio» a «competición de mérito» y no conciben el premio-promoción; entre ellos, un escritor de prestigio que recibe el Planeta es algo así como un vendido al vil metal, y la novela queda reducida a la condición del «trabajo menor» del autor. Sin embargo, Riña de gatos es la prueba de su error: tiene mérito y calidad suficiente para engrandecer cualquier premio que se le otorgue.

                La consistencia y solidez del conjunto de la novela es grande, así como la calidad de la prosa de Mendoza, el cual, nuevamente, se esfuerza por evitar florituras lingüísticas en beneficio de una comunicación clara, sencilla y eficacaz con el lector, al que es capaz de transmitir un mundo entero sin utilizar recursos de otros mundos. Notable es también la complejidad de la trama que, sin embargo, se sigue bien porque a lo dicho sobre el lenguaje se une una casi impecable estructura narrativa. Una de las «novelas serias» de Mendoza, como dicen algunos, emparentada con La verdad sobre el caso Savolta y con La ciudad de los prodigios, aunque quizá varios puntos por debajo en cuanto a fuste, lo cual, a mi juicio, se debe a tres motivos:

                Primero, el paisaje del periodo de preguerra de marzo de 1936 no es tan omnicompresivo como el de esas otras dos novelas, en gran medida porque las vicisitudes del protagonista lo conducen a dar mucho más protagonismo a unas cosas (la Falange y su entorno) que a otras.

                Segundo, porque la muy atractiva frivolidad para el lector de transformar en personajes de la novela a personajes históricos, implica un coste de valoración, derivado de las necesarias exigencias de adaptación al guión.

                Tercero: porque sí hay cierto «pero» a la estructura, y es que durante casi el primer cuarto de la novela la acción transcurre tan lentamente y tan sin sorpresas que produce cierta sensación de aburrimiento, lo cual contrasta, por cierto, con los mecanismos que luego usa Mendoza al final de muchos capítulos –abrir fuertes incógnitas- para el que lector siga leyendo.

                ¿Y de qué trata Riña de gatos?

                Al Madrid casi ya primaveral de 1936 llega un inglés inocentón y bienintencionado, Anthony Whitelands, experto en pintura y en especial en Velázquez y el Siglo de Oro español. En Madrid debe realizar un trabajito: la tasación de ciertos cuatros de un noble madrileño que está pensando en hacer caja para salir pitando junto a su familia en vista de la que se avecina.

                Qué acabará tasando Whitelands y cambiando la perspectiva de su trabajo y hasta de su vida, lo sabrá el lector cuando lea la novela, pero resulta interesante y enriquecedor que Eduardo Mendoza haya recurrido al arte y a su explicación, breve, pero concisa, como estímulo literario. Otros problemas de Whitelands es que su carne es tan débil como la de cualquier hijo de vecino, y como el noble para el que el inglés va a trabajar tiene una hija que… Aunque, bueno, la muchacha tiene ya un amor. Aunque qué amor. La identidad de este caballero es una de las sopresas de la novela.

                Poco a poco todo se va mezclando y, de pronto, el anodino protagonista que ha vagado por las primeras páginas conociendo gente se ve en el centro de un conjunto de conspiraciones en las que está en juego el futuro de España. Un futuro, claro está, que el lector conoce. A partir de este momento la novela toma un nuevo rumbo, doblando su interés tanto por ver cómo sale parado el protagonista como por la imaginación que exhibe Mendoza para hacer no ya creíble, sino realista, el modo en que todos los caminos convergen en la Roma de Whitelands haciendo de él el centro de la diana de cuantos tiradores, y son muchos, pululan por las páginas y alrederores.

                La novela transcurre en un momento en el que el ruido de sables es ensordecedor, aunque no está claro quién los blande, porque por todas partes hay quien desea cambiar la deriva del país, pero cada uno a su manera, de modo que todos desconfían de todos y, a la vez, todos boicotean a todos. Las peripecias de Anthony Whitelands permiten conocer mejor una época muy concreta y, especialmente, inducen a la reflexión sobre el modo en que el carácter y la personalidad de personas concretas acaba influyendo en la historia, a pesar de lo cual, y precisamente porque la historia es conocida, el motor de la lectura termina siendo, como ya he dicho antes, la suerte del protagonista. 

          


               

lunes, 7 de enero de 2019

Sylvia – Leonard Michaels




              Fantástica novela autobiográfica que, a partir de un recuerdo que tiene algo de liberador, consigue crear belleza desde la tristeza, la locura y buena dosis de violencia doméstica.

              La novela, corta, de unas 130 páginas, supuso, sin embargo, un ingente trabajo para el autor, uno de los más importantes del siglo XX en Estados Unidos, que no la dio por terminada hasta 1992.

              Sylvia es el nombre de la protagonista de una historia contada en primera persona por un narrador, trasunto del autor. Una mujer de extrema inteligencia, pero también caprichosa, imprevisible, insegura y, por encima de todo, desequilibrada.

              Los dos se conocen con muy pocos años y, de modo inmediato, se van a vivir juntos en el Nueva York de los años sesenta y se casan. Los cuatro años posteriores, los conocemos a través de una exhibición de intimidad tan clara como carente de exhibicionismo: solo sabemos lo justo, aunque es muy íntimo. Cuatro años que son un infierno continuo en el que no arde más que el temperamento de Sylvia, que calcina todo. Leonard, el escritor que aún no lo es pero lo intenta, se va adaptando a ese temperamento, o defendiéndose de él, al tiempo que en el proceso de adaptación a esa en realidad desconocida, va creciendo, entre las dificultades y la secuencia de disgustos y escenas, el amor.

              Habla la contraportada del «poder destructivo del amor», aunque más exacto sería decir del poder constructivo, porque esta novela no se entiende sin el amor de Leonard a Sylvia, y del patológico modo en que ella lo ama a él; y es a partir  del amor de Leonard, de ese esfuerzo por comprender que parece guiar la novela, como se crea la belleza a partir de la sordidez.

              Si hay algo destructivo es el concepto de amor que tiene Sylvia, más vinculado al uso del otro para cubrir las inseguridades propias que al mover un dedo en beneficio de aquel a quien dice amar. El «poder destructivo del amor» está muy vinculado al egoísmo y al egocentrismo de los que Sylvia, pese a todo, es más víctima que responsable.


              

miércoles, 2 de enero de 2019

Una noche con Sabrina Love – Pedro Mairal





                Daniel, un joven argentino de 17 años, huérfano y que vive con su abuela, se dedica, entre otros menesteres, a piratear la televisión del vecino para ver show de Sabrina Love, una despampanante actriz pornográfica. Bueno, actriz porno por una parte; por otra, y esto es para ella lo más rentable, inalcanzable fantasía erótica de toda su audiencia.

                Poco antes del comienzo de la historia que narra la novela, el programita en cuestión había tenido a bien sortear una «noche de amor y pasión» con Sabrina entre todos los ardientes espectadores que se apuntaran al concurso a través de un teléfono de pago. Millares de aspirantes a hacer realidad sus fantasías eróticas sueñan con ser los agraciados, pero el agraciado -y el lector teme que desgraciado- resulta ser Daniel. Es jueves. El premio se «entregará» el sábado siguiente.

                Imaginad.

                ¿Cómo resistirse a un sueño tan intenso y tenido siempre por imposible? ¿Cómo rechazar la tentación cuando el destino te la regala tras realizar una pirueta inverosímil que jamás se ha de repetir? Reíros del Gordo de la Lotería de Navidad: esto es mucho más difícil.

                Daniel no tiene dudas. ¡Como para decir que no a Sabrina Love! Pero tiene tres problemas: vive muy lejos de Buenos Aires, las carreteras están cortadas por culpa de una inundación y, para colmo, no tiene un céntimo.

                Una noche con Sabrina Love es la historia de cómo Daniel se enfrenta al mundo desde la ignorancia y la ingenuidad, de cómo suple su falta de conocimientos, la carencia de recursos, de padres, de casi todo, de los tortazos que se pega, y también de las experiencias positivas que es capaz de buscar y encontrar, de la diferencia entre la realidad y el ideal y, por último… Bueno, quien desee saber lo que pasó, que lea Una noche con Sabrina Love.

                Una obra de gran calidad, profunda y divertida que se lee rápidamente: 150 páginas más las pocas de un prólogo del autor en el que explica las vicisitudes de la novela: el súbito brinco del anonimato a la fama tras recibir el primer premio Clarín con un jurado en el que estaban Bioy Casares, Roa Bastos y Cabrera Infante, y los sopapos que luego da la vida y el mercado a los pobres escritores.

                Leedla.

martes, 18 de diciembre de 2018

jueves, 13 de diciembre de 2018

La crueldad de abril – Diego Ameixeiras




              Muy buena y breve novela con protagonismos alternativos. El de una mujer loca, de tendencias suicidas y dada a la poesía; el de su hermano y, también, el de una camarera e incluso el del hermano de esta.

              La crueldad de abril, que transcurre en un ambiente social de pobreza, entre vagabundos, parados y bares de mala muerte, parte de un crimen tan aparentemente absurdo como todos los animados por el odio. Absurdo porque ni siquiera el delincuente gana algo distinto de liberar su veneno.

              La conjunción de varios «dejarse llevar» por las emociones, afectos y pasiones suele acabar mal tan pronto como una sola cosa se tuerce. Junta a unas cuantas personas sin oportunidades, ni presente del que sentirse orgullosos ni futuro, y que algo acabe mal es cuestión de tiempo. Es lo que ocurre en esta novela, en la que cada personaje anda movido por su propio interés y todos ellos son más o menos obsesivos, porque cuando la vida no te da ninguna oportunidad, el refugio consiste en centrar la atención en una sola cosa: un amor, las drogas, una meta, un odio, una venganza. Algo que dé sentido al día a día o, alternativamente, evite pensar en él.

              Un crimen tan sórdido que no interesa a nadie, si no es a los pocos, muy pocos, que sienten haber perdido algo en él. Cómo ellos, desde la soledad y sus limitaciones, intentan hacer justicia, es el motor que mueve La crueldad de abril, una crueldad enorme porque la vida, que es quien en realidad dispone en muchas ocasiones, discurre por sus propios cauces.



lunes, 10 de diciembre de 2018

Los corruptores – Jorge Zepeda Petterson





              México.

              La política está podrida por una corrupción que mezcla la economía y la violencia, y en el país campan a sus anchas dos cárteles de narcotraficantes, los Zetas, que además se dedican a otros «negocios» como el secuestro y la extorsión, y el cártel de Sinaloa, dirigido por el Chapo Guzmán. Cárteles que, en paralelo a los negocios ilegales tienen una fachada «legal» que utilizan para blanquear el dinero del crimen, blanqueo que, a su vez, les proporciona una notable influencia política y social.

              Una bella y famosa actriz, Pamela Dosantos, aparece asesinada. Un periodista, por pereza, da por bueno un chivatazo acerca del lugar donde el cuerpo fue encontrado, sin caer en la cuenta de que eso involucra directamente a Salazar, un poderoso miembro del Gobierno. Un Gobierno que, además, se encuentra en plena lucha para recentralizar poder y que, por tanto, tiene enfrente a los gobernadores-caciques fortalecidos por la previa descentralización, un proceso en el que conocemos una parte de la deriva política de México en las últimas décadas.

              El periodista, Tomás, es un tipo separado con una hija joven que inmediatamente se da cuenta del lío en que se metido y comienza a temer por su vida, porque ciertos políticos no ejercen el poder solo con la fuerza de la ley, sino también con la ley de la fuerza. Pero ahí están para ayudarlo sus amigos de la infancia: Mario, un tipo de lo más normalito casado con una mujer que no quiere ningún problema y con un hijo que sabe mucho de informática; Jaime, de familia influyente con la que anda reñido ya sabrán ustedes por qué y que terminó primero en los servicios de inteligencia y, todavía bien relacionado con la DEA y con numerosas personas del mundo de la policía y la seguridad, es una especie de James Bond titular de una empresa de ciberseguridad; y Amelia, inteligente y guapa, la chica por la que todos suspiraban y que desde su puesto de activista ha terminado como cuestionada líder de uno de los principales partidos de oposición. Se hacían llamar «los Azules» porque era el color de los cuadernos que llevaban.

              El interés de Mario por salvar el pescuezo sin renunciar a su vocación periodista que llevaba cierto tiempo adormilada tiene puntos en común con el de Amelia de evitar a México el retorno al autoritarismo. Jaime -cuya vida corre peligro por dedicarse a lo que se dedica- y Mario echan una mano, y en la de este último colabora su hijo, de lo que devienen problemas para la familia.

              La novela narra el proceso de descubrir quién ordenó el asesinato de Pamela Dosantos, lo cual implica saber más sobre ella al tiempo que se serpentea evitando los peligros que acechan por doquier sin que se sepa a ciencia cierta de dónde provienen, porque lo único seguro es que la violencia lo mismo puede proceder de los cárteles del narco como de la corrupción institucionalizada. De cualquiera que vea peligrar su situación, que es lo mismo que decir de casi todos cuando casi nadie está limpio.

              Una buena novela de intriga, con cierta dosis de acción y de violencia, escriba con cierta perspectiva televisiva, que el autor reconoce que en parte se basa en hechos reales, una novela que permite hacerse una idea bastante cabal de cómo «funcionan» algunas cosas cuando la corrupción se adueña de los estados. La ley del más fuerte, cuya aplicación siempre implica algún tipo de violencia o coacción.

              El realismo de las situaciones vinculadas a las circunstancias sociales y al análisis político contrasta con lo peliculero de la figura de Jaime y, de algún modo, con las concesiones a lo sentimental que provoca el reencuentro de los Azules, a lo que pudo ser y no fue, a los enamoramientos pasados y nunca confesados, a las rivalidades que ello implica, a la vuelta atrás que tantas veces se produce a los cuarenta años, etc.

              Una buena y entretenida novela de la que lo peor que puedo decir es que a veces parece transcurrir de modo demasiado lento.


              

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Permafrost – Eva Baltasar





              Escrita originariamente en catalán, Permafrost, primera novela de Eva Baltasar, ha sido mencionada en algunos lugares como una de las grandes novelas de 2018. No sé quién se ha leído tantas como para poder juzgar algo así, pero en mi opinión simplemente es una buena novela, una obra interesante que merece la pena leer, pero que no destaca por encima de otras de gran calidad.

              Escrito en primera persona por una mujer cuya edad parece constante a pesar de los años que transcurren desde el inicio al final, la escasa longitud de los capítulos y la claridad del lenguaje permiten una lectura ágil y rápida. Casi puede leerse de un tirón.

              El «permafrost» es la capa de tierra que permanece siempre congelada en ciertos puntos del planeta, y alude a la fría coraza tras la que se refugia la protagonista, la cual vive en un mundo interior completamente ajeno al exterior, con el que mantiene unos vínculos formales que no acaba de entender, en especial con su madre, una madre que en lo que se cuenta de la novela parece más perturbadora para la protagonista de lo que al leerla resulta; todo lo soporta la innominada protagonista con una suerte de humor que mezcla ironía, resignación y adaptación. Es su mundo interior el que nos cuenta desde las páginas de Permafrost.

              Es así como conocemos a una mujer que quiso estudiar Bellas Artes y acabó estudiando otra cosa, y cuyo objetivo en la vida parece ser leer y dejar pasar el tiempo hasta encontrar el momento adecuado para suicidarse no se sabe muy bien por qué, si no es porque no ha acabado de encontrarse a sí misma y, donde menos se ha encontrado, es donde la esperan su madre o su hermana. Sin embargo, no se trata de una confesión dramática, sino que tiene un permanente punto de humor, como si el suicidio fuera una especie de travesura para escapar de una vida que no resulta dura ni trágica, sino simplemente tan incomprensible que intentar aprehenderla es un aburrimiento.

              Los coqueteos con el suicidio corren paralelos a una intensa pulsión sexual también afectada por cierta desorientación: no se sabe por qué la innominada protagonista va y viene del sexo; si buscando afectividad, solaz o nada en absoluto. Como además es lesbiana en un entorno familiar donde nadie lo es, la sensación de soledad aumenta, porque aunque todos lo aceptan no dejan de experimentar cierta curiosidad hacia ella.

          La historia está bien narrada y resulta interesante, pese al desconcierto que produce la sensación de que quien se dirige al lector a los cuarenta y tantos años es la misma jovenzuela que se fue a estudiar con veinte. ¿Pero una historia para llegar dónde? A un final inesperado, un tanto “jaramesco”, pero telegráfico y a años luz de la fuerza del de Rafael Sánchez Ferlosio.



lunes, 3 de diciembre de 2018

Prime Reading, de Amazon, y La terrible historia de los vibradores asesinos




                                                   

      La terrible historia de los vibradores asesinos puede leerse gratis desde hoy y durante seis meses a través del servicio Prime Reading de Amazon.

          Toda persona suscrita al servicio Prime de Amazon puede leer gratis, a partir de hoy, La terrible historia de los vibradores asesinos. Basta buscarla en Amazon en ebook. Quien esté suscrito a Prime verá que el precio es cero y que le basta ir al lado derecho de la pantalla y darle a «leer gratis».


             Qué sorpresa se van a llevar Ajonio y Claudita. Como se den un banquetazo para celebrarlo puede que se echen un par de kilos al cuerpo. Así Ajonio casi alcanzará los cincuenta y Claudita aumentará el suyo de forma infinitesimal.

          Se publican tantos títulos que dar a conocer cualquiera de ellos es tarea hercúlea, y más para mí, que ni me dedico a la telebasura, ni he escandalizado a nadie, ni tengo otro padrino que mi poco talento, a pesar de lo cual no le fue mal a esta novela de humor, parodia de la novela negra, cuando fue publicada en Mira Editores. Estuvo diez meses entre los cinco libros más vendidos de la Librería Central, fue segunda en humor en FNAC y, tras publicarse en ebook, ha sido Nº 1 de humor en español en Amazon en seis países y top-10 en varios más. Sin embargo, el tiempo pasa y, desde aquella primera edición más de 150.000 novelas se han incorporado al mercado literario en español solo en nuestro país. Unid el resto de mercados en español y los libros ya publicados antes. ¿Resultado? Solo Amazon tiene a la venta varios millones de títulos.

          Mantener una mínima visibilidad en esas condiciones roza lo milagroso. Por eso, la noticia de haber sido seleccionado entre tantos títulos para el casi recién estrenado servicio de Prime Reading, me alegra tanto: Ajonio Trepileto va a llegar a nuevos lectores. Ojalá se diviertan tanto como quienes antes confiaron en él. ¡Gracias de antemano a todos ellos!

          Y, por supuesto, gracias a los muchísimos lectores que ha tenido hasta ahora. Vosotros sois los responsables de que Ajonio disfrute de esta nueva oportunidad.


sábado, 1 de diciembre de 2018

Traición – Walter Mosley




              Lo más repugnante de la traición es que su víctima no puede defenderse porque no espera el ataque o no que le venga de quien le viene. La traición es siempre cobarde y por tanto es frecuente que el traidor intente ocultarse e incluso que se engañe a sí mismo acerca de sus motivos.

              Joe King Oliver, el protagonista de esta gran novela negra Premio RBA de 2018, fue traicionado por quien quiera que le tendió la trampa que acabó con su carrera como policía de Nueva York. Han pasado diez años y se gana la vida como detective; una vida solitaria en la que solo pone algo de luz una hija a punto de salir de la adolescencia.

              Tras un breve, excelente y duro buceo al pasado a modo de presentación y para comprender a amargura que aún inunda al protagonista, el argumento comienza cuando Joe se ve en situación de trabajar en dos casos al mismo tiempo: uno, un trabajo en sentido estricto, consiste en ayudar a un activista negro conocido por su radicalismo, el cual se encuentra detenido y en riesgo de ser ejecutado por haber matado a dos policías. Otra cosa es a qué se dedicaban esos policías lo cual, enlaza con el segundo caso, que no lo es propiamente porque nadie se lo ha encargado a Joe, sino que surge a partir de una carta de arrepentimiento que Joe recibe y que lo pone en la tesitura de intentar averiguar, diez años después, quién le traicionó y por qué.

              Las dos investigaciones, aunque él no lo sabe al principio, acaban siendo la misma, y en ella busca la ayuda de un delincuente cruel y extravagante pero eficaz, expeditivo y adinerado, que se siente en deuda con Joe: Melquarth Frost.

              La novela es clara, intensa, muy bien escrita, y también dura y desagradable. Pertenece por derecho propio a la esencia del género. Una novela que engrandece el premio que recibe.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Recomendaciones literarias





      Sí bueno, lee mis novelas, que yo, como Umbral, he venido aquí a hablar de mi libro. Peeeero, como también puedes leer muchas otras, he aquí diez sugerencias para leer o regalar en las próximas semanas, todas realizadas a partir de las lecturas de este año reseñadas en este mismo blog. Me permito, por primera vez, recomendar alguna saga entera.

      Que ustedes disfruten estas lecturas. Y si las compran en Amazon desde los enlaces que adjunto, el blog lo agradecerá.



Las novelas de MichaelHjorth y Hans Rosenfeldt con el psiquiatra forense Sebastian Bergman como protagonista

A diferencia de la mayoría de las sagas policiacas, casi cada novela es mejor que la anterior. El trabajo a dúo con un muy elevado nivel de autoexigencia de dos guionistas profesionales como son los autores, se nota y mucho. Novelas interesantes, muy bien estructuradas y con una escritura eficaz y limpia. Adictivas.





 

Las novelas de Daniel Pennac con Benjamín Malaussène de protagonista

Menos la última, todas están ya en edición de bolsillo. Cuatro perras para disfrutar de historias originalísimas con un sentido del humor peculiar e intenso en un modesto barrio de París donde lo viejo se disuelve poco a poco en el recuerdo. Novelas que dejan huella.


 




El sueño eterno, de Raymond Chandler

Chandler es el padre de la novela negra, y El sueño eterno su primera novela. Una historia magnífica que dio lugar a una también muy buena película. Con ustedes, el detective Philip Marlowe.



 



Los miserables, de Víctor Hugo

Un tocho sí, pero como decía Eduardo Mendoza hay novelas que, como las montañas, hay que esforzarse en leer para disfrutar luego de una panorámica única e inolvidable.





 

Risa en la oscuridad, de Vladimir Nabokov

Una novela sobre la infidelidad, la manipulación, el egoísmo… Una historia dura escrita con una maestría inigualable.


 




Filek, de Ignacio Martínez de Pisón


Una investigación, que se lee sobre una novela, sobre un personaje anónimo: Filek, un estafador que llegó a España en los años 30 y que acabó convenciendo al mismo Franco de que era capaz de fabricar, a partir de agua, "gasolina sintética". Fenomenal libro que, además, permite conocer mucho de nuestra historia.





Esa puta tan distinguida, Juan Marsé


Uno de los grandes de la literatura española. Una novela entretenida, llena de crítica, mala leche y humor. Una crítica feroz al mundo de la cultura cuando todo vale por dinero.




Vidas minúsculas, Pierre Michon


Una novela corta, de una calidad inmensa, pero que, como la poesía, hace falta leer en el momento adecuado, sin prisas y con ganas de disfrutar de los detalles.



Allegro ma non troppo, de Carlo M. Cipolla


Dos geniales opúsculos en clave de humor a cargo de un gran historiador: el mundo de la pimienta, o por qué cualquier cosa sirve para justificar cualquier otra si el investigador se empeña, y el famoso análisis de la estupidez  y cómo afecta a la vida de las personas a través de las leyes fundamentales de la estupidez humana.




La mirada del observador, de Marc Behm


Publicada en 1980 y reeditada hace poco, una fantástica novela negra, negra negrísima pero muy distinta a todas las demás. Un libro de coleccionistas.