En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

martes, 18 de diciembre de 2018

jueves, 13 de diciembre de 2018

La crueldad de abril – Diego Ameixeiras




              Muy buena y breve novela con protagonismos alternativos. El de una mujer loca, de tendencias suicidas y dada a la poesía; el de su hermano y, también, el de una camarera e incluso el del hermano de esta.

              La crueldad de abril, que transcurre en un ambiente social de pobreza, entre vagabundos, parados y bares de mala muerte, parte de un crimen tan aparentemente absurdo como todos los animados por el odio. Absurdo porque ni siquiera el delincuente gana algo distinto de liberar su veneno.

              La conjunción de varios «dejarse llevar» por las emociones, afectos y pasiones suele acabar mal tan pronto como una sola cosa se tuerce. Junta a unas cuantas personas sin oportunidades, ni presente del que sentirse orgullosos ni futuro, y que algo acabe mal es cuestión de tiempo. Es lo que ocurre en esta novela, en la que cada personaje anda movido por su propio interés y todos ellos son más o menos obsesivos, porque cuando la vida no te da ninguna oportunidad, el refugio consiste en centrar la atención en una sola cosa: un amor, las drogas, una meta, un odio, una venganza. Algo que dé sentido al día a día o, alternativamente, evite pensar en él.

              Un crimen tan sórdido que no interesa a nadie, si no es a los pocos, muy pocos, que sienten haber perdido algo en él. Cómo ellos, desde la soledad y sus limitaciones, intentan hacer justicia, es el motor que mueve La crueldad de abril, una crueldad enorme porque la vida, que es quien en realidad dispone en muchas ocasiones, discurre por sus propios cauces.



lunes, 10 de diciembre de 2018

Los corruptores – Jorge Zepeda Petterson





              México.

              La política está podrida por una corrupción que mezcla la economía y la violencia, y en el país campan a sus anchas dos cárteles de narcotraficantes, los Zetas, que además se dedican a otros «negocios» como el secuestro y la extorsión, y el cártel de Sinaloa, dirigido por el Chapo Guzmán. Cárteles que, en paralelo a los negocios ilegales tienen una fachada «legal» que utilizan para blanquear el dinero del crimen, blanqueo que, a su vez, les proporciona una notable influencia política y social.

              Una bella y famosa actriz, Pamela Dosantos, aparece asesinada. Un periodista, por pereza, da por bueno un chivatazo acerca del lugar donde el cuerpo fue encontrado, sin caer en la cuenta de que eso involucra directamente a Salazar, un poderoso miembro del Gobierno. Un Gobierno que, además, se encuentra en plena lucha para recentralizar poder y que, por tanto, tiene enfrente a los gobernadores-caciques fortalecidos por la previa descentralización, un proceso en el que conocemos una parte de la deriva política de México en las últimas décadas.

              El periodista, Tomás, es un tipo separado con una hija joven que inmediatamente se da cuenta del lío en que se metido y comienza a temer por su vida, porque ciertos políticos no ejercen el poder solo con la fuerza de la ley, sino también con la ley de la fuerza. Pero ahí están para ayudarlo sus amigos de la infancia: Mario, un tipo de lo más normalito casado con una mujer que no quiere ningún problema y con un hijo que sabe mucho de informática; Jaime, de familia influyente con la que anda reñido ya sabrán ustedes por qué y que terminó primero en los servicios de inteligencia y, todavía bien relacionado con la DEA y con numerosas personas del mundo de la policía y la seguridad, es una especie de James Bond titular de una empresa de ciberseguridad; y Amelia, inteligente y guapa, la chica por la que todos suspiraban y que desde su puesto de activista ha terminado como cuestionada líder de uno de los principales partidos de oposición. Se hacían llamar «los Azules» porque era el color de los cuadernos que llevaban.

              El interés de Mario por salvar el pescuezo sin renunciar a su vocación periodista que llevaba cierto tiempo adormilada tiene puntos en común con el de Amelia de evitar a México el retorno al autoritarismo. Jaime -cuya vida corre peligro por dedicarse a lo que se dedica- y Mario echan una mano, y en la de este último colabora su hijo, de lo que devienen problemas para la familia.

              La novela narra el proceso de descubrir quién ordenó el asesinato de Pamela Dosantos, lo cual implica saber más sobre ella al tiempo que se serpentea evitando los peligros que acechan por doquier sin que se sepa a ciencia cierta de dónde provienen, porque lo único seguro es que la violencia lo mismo puede proceder de los cárteles del narco como de la corrupción institucionalizada. De cualquiera que vea peligrar su situación, que es lo mismo que decir de casi todos cuando casi nadie está limpio.

              Una buena novela de intriga, con cierta dosis de acción y de violencia, escriba con cierta perspectiva televisiva, que el autor reconoce que en parte se basa en hechos reales, una novela que permite hacerse una idea bastante cabal de cómo «funcionan» algunas cosas cuando la corrupción se adueña de los estados. La ley del más fuerte, cuya aplicación siempre implica algún tipo de violencia o coacción.

              El realismo de las situaciones vinculadas a las circunstancias sociales y al análisis político contrasta con lo peliculero de la figura de Jaime y, de algún modo, con las concesiones a lo sentimental que provoca el reencuentro de los Azules, a lo que pudo ser y no fue, a los enamoramientos pasados y nunca confesados, a las rivalidades que ello implica, a la vuelta atrás que tantas veces se produce a los cuarenta años, etc.

              Una buena y entretenida novela de la que lo peor que puedo decir es que a veces parece transcurrir de modo demasiado lento.


              

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Permafrost – Eva Baltasar





              Escrita originariamente en catalán, Permafrost, primera novela de Eva Baltasar, ha sido mencionada en algunos lugares como una de las grandes novelas de 2018. No sé quién se ha leído tantas como para poder juzgar algo así, pero en mi opinión simplemente es una buena novela, una obra interesante que merece la pena leer, pero que no destaca por encima de otras de gran calidad.

              Escrito en primera persona por una mujer cuya edad parece constante a pesar de los años que transcurren desde el inicio al final, la escasa longitud de los capítulos y la claridad del lenguaje permiten una lectura ágil y rápida. Casi puede leerse de un tirón.

              El «permafrost» es la capa de tierra que permanece siempre congelada en ciertos puntos del planeta, y alude a la fría coraza tras la que se refugia la protagonista, la cual vive en un mundo interior completamente ajeno al exterior, con el que mantiene unos vínculos formales que no acaba de entender, en especial con su madre, una madre que en lo que se cuenta de la novela parece más perturbadora para la protagonista de lo que al leerla resulta; todo lo soporta la innominada protagonista con una suerte de humor que mezcla ironía, resignación y adaptación. Es su mundo interior el que nos cuenta desde las páginas de Permafrost.

              Es así como conocemos a una mujer que quiso estudiar Bellas Artes y acabó estudiando otra cosa, y cuyo objetivo en la vida parece ser leer y dejar pasar el tiempo hasta encontrar el momento adecuado para suicidarse no se sabe muy bien por qué, si no es porque no ha acabado de encontrarse a sí misma y, donde menos se ha encontrado, es donde la esperan su madre o su hermana. Sin embargo, no se trata de una confesión dramática, sino que tiene un permanente punto de humor, como si el suicidio fuera una especie de travesura para escapar de una vida que no resulta dura ni trágica, sino simplemente tan incomprensible que intentar aprehenderla es un aburrimiento.

              Los coqueteos con el suicidio corren paralelos a una intensa pulsión sexual también afectada por cierta desorientación: no se sabe por qué la innominada protagonista va y viene del sexo; si buscando afectividad, solaz o nada en absoluto. Como además es lesbiana en un entorno familiar donde nadie lo es, la sensación de soledad aumenta, porque aunque todos lo aceptan no dejan de experimentar cierta curiosidad hacia ella.

          La historia está bien narrada y resulta interesante, pese al desconcierto que produce la sensación de que quien se dirige al lector a los cuarenta y tantos años es la misma jovenzuela que se fue a estudiar con veinte. ¿Pero una historia para llegar dónde? A un final inesperado, un tanto “jaramesco”, pero telegráfico y a años luz de la fuerza del de Rafael Sánchez Ferlosio.



lunes, 3 de diciembre de 2018

Prime Reading, de Amazon, y La terrible historia de los vibradores asesinos




                                                   

      La terrible historia de los vibradores asesinos puede leerse gratis desde hoy y durante seis meses a través del servicio Prime Reading de Amazon.

          Toda persona suscrita al servicio Prime de Amazon puede leer gratis, a partir de hoy, La terrible historia de los vibradores asesinos. Basta buscarla en Amazon en ebook. Quien esté suscrito a Prime verá que el precio es cero y que le basta ir al lado derecho de la pantalla y darle a «leer gratis».


             Qué sorpresa se van a llevar Ajonio y Claudita. Como se den un banquetazo para celebrarlo puede que se echen un par de kilos al cuerpo. Así Ajonio casi alcanzará los cincuenta y Claudita aumentará el suyo de forma infinitesimal.

          Se publican tantos títulos que dar a conocer cualquiera de ellos es tarea hercúlea, y más para mí, que ni me dedico a la telebasura, ni he escandalizado a nadie, ni tengo otro padrino que mi poco talento, a pesar de lo cual no le fue mal a esta novela de humor, parodia de la novela negra, cuando fue publicada en Mira Editores. Estuvo diez meses entre los cinco libros más vendidos de la Librería Central, fue segunda en humor en FNAC y, tras publicarse en ebook, ha sido Nº 1 de humor en español en Amazon en seis países y top-10 en varios más. Sin embargo, el tiempo pasa y, desde aquella primera edición más de 150.000 novelas se han incorporado al mercado literario en español solo en nuestro país. Unid el resto de mercados en español y los libros ya publicados antes. ¿Resultado? Solo Amazon tiene a la venta varios millones de títulos.

          Mantener una mínima visibilidad en esas condiciones roza lo milagroso. Por eso, la noticia de haber sido seleccionado entre tantos títulos para el casi recién estrenado servicio de Prime Reading, me alegra tanto: Ajonio Trepileto va a llegar a nuevos lectores. Ojalá se diviertan tanto como quienes antes confiaron en él. ¡Gracias de antemano a todos ellos!

          Y, por supuesto, gracias a los muchísimos lectores que ha tenido hasta ahora. Vosotros sois los responsables de que Ajonio disfrute de esta nueva oportunidad.


sábado, 1 de diciembre de 2018

Traición – Walter Mosley




              Lo más repugnante de la traición es que su víctima no puede defenderse porque no espera el ataque o no que le venga de quien le viene. La traición es siempre cobarde y por tanto es frecuente que el traidor intente ocultarse e incluso que se engañe a sí mismo acerca de sus motivos.

              Joe King Oliver, el protagonista de esta gran novela negra Premio RBA de 2018, fue traicionado por quien quiera que le tendió la trampa que acabó con su carrera como policía de Nueva York. Han pasado diez años y se gana la vida como detective; una vida solitaria en la que solo pone algo de luz una hija a punto de salir de la adolescencia.

              Tras un breve, excelente y duro buceo al pasado a modo de presentación y para comprender a amargura que aún inunda al protagonista, el argumento comienza cuando Joe se ve en situación de trabajar en dos casos al mismo tiempo: uno, un trabajo en sentido estricto, consiste en ayudar a un activista negro conocido por su radicalismo, el cual se encuentra detenido y en riesgo de ser ejecutado por haber matado a dos policías. Otra cosa es a qué se dedicaban esos policías lo cual, enlaza con el segundo caso, que no lo es propiamente porque nadie se lo ha encargado a Joe, sino que surge a partir de una carta de arrepentimiento que Joe recibe y que lo pone en la tesitura de intentar averiguar, diez años después, quién le traicionó y por qué.

              Las dos investigaciones, aunque él no lo sabe al principio, acaban siendo la misma, y en ella busca la ayuda de un delincuente cruel y extravagante pero eficaz, expeditivo y adinerado, que se siente en deuda con Joe: Melquarth Frost.

              La novela es clara, intensa, muy bien escrita, y también dura y desagradable. Pertenece por derecho propio a la esencia del género. Una novela que engrandece el premio que recibe.