En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



miércoles, 28 de diciembre de 2011

Resurrección – Craig Russell



Un nuevo libro, el tercero, en la saga del comisario Fabel y Hamburgo. Un libro titulado Resurrección quizá porque resucita, como todo libro hecho para vender, un refrito de fórmulas de éxito que nada original aportan, aunque la pirueta final para resolver el caso es engañosa: hace ver que hay cosas que no eran como se aventuraba, pero en realidad lo importante no es si lo eran o no, sino su efecto sobre el lector. Y ese efecto existe. Me refiero, por si no ha quedado claro, a las fórmulas para atrapar la atención. Quien guste de ellas, en este libro puede darse un banquetazo.

Un rápido repaso, no exhaustivo, a esos truquillos:

-El libro comienza con dos “flash back”: una matanza con ajuste de cuentas de por medio una veintena de años antes de la acción, y un sacrificio ritual en el siglo III. Ahí es nada. Un enlace directo a lo esotérico que, a partir de ese momento, sobrevuela la novela. Dos misteriazos por el precio de uno para quien siga leyendo.

-Como siempre, tenemos a un asesino en serie que gusta de cometer crímenes “de diseño” (Fabel por ahora no sabe perseguir otra cosa). Y lo hace de tal manera que, enlazando con lo anterior, a uno le viene a la cabeza la película de “Los inmortales”, como si alguien venido desde muchos siglos atrás pudiera estar apiolando a quienes son como él vaya usted a saber por qué misterioso motivo.

-Unamos a eso que la pobre María está atormentada y obsesionada por el soponcio del primer libro de la entrega, y que el criminal de entonces planea por ahí como ese enemigo eterno que lo mismo tenía Sherlock Holmes en Moriarty que Batman en Joker: una “presencia” inquietante llamada a eso: a inquietar al lector. Y llamada también a otra cosa: a crear adicción a la saga, para ver en qué quedará la suerte del malvadísimo Vitrenko.

-Otra formulilla, ya utilizada por este autor en esta misma serie: utilizar un abanico de víctimas efectivas y potenciales que abarque un amplio espectro social. Desde el pringadete hasta el político de altura. Quien no sienta interés por unos, lo sentirá por otros. Quien no se apiade de los pobrecillos, sentirá el morbo de ver si la sangre también alcanza a los poderosos.

-Y, por no enrollarme más, la investigación, casi como en la anterior entrega, solo avanza a medida que avanzan los crímenes, lo que crea la “tensión de la sangre”, la permanente duda sobre el próximo crimen, para terminar, nuevamente, en una novela de acción donde hay escenas que uno ha visto en infinidad de películas incluso si, como es mi caso, hace siglos que no ve una. Por ejemplo: dejar un pegote siniestro como amenaza en el propio domicilio de Fabel (quien quiera conocer a qué me refiero, que lea el libro), verse el pobre con una bomba al lado y sin poder menearse para que no explote, o cuando el malo malísimo se hace presente poco antes del fin y atrapa a uno de los buenos haciendo presagiar que el pobre bueno las va a pasar de aúpa hasta que llegue el séptimo de caballería.

Como digo, recursos facilones que harán las delicias de quienes gusten de ellos, y que entretendrán a casi todos, aunque literariamente hablando sea un libro inocuo.

Y una cosa más: supongo que para que todo el mundo pueda leer a Fabel empezando por la tercera novela, la segunda, o la que le dé la gana, el autor vuelve a repasar una vez más (y la verdad, cansa), la vida, obra y milagros del caballero: por qué se metió policía con lo buen historiador que podía haber sido, por qué vive donde vive (el tema de la pasta y tal), qué vistas tiene su apartamentito, cómo es Hamburgo, qué tripa se le ha roto a la psicóloga, al hermano, etc. Lo dicho: tanta reiteración que es aconsejable poner distanciar la lectura de cada novela de la serie.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Feliz Navidad


Para felicitar las navidades, una versión de White Christmas a cargo de Rocky Sharpe and The Replays. Una de las mejores y más animadas versiones que he escuchado, y que inevitablemente pone de buen humor.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Un padre de película – Antonio Skármeta





Un joven maestro de un pueblo chileno tuvo ocasión, justo en el momento de regresar tras los estudios, de cruzarse con su padre, quien, sin dar explicaciones, volvía a su Francia natal abandonando a su esposa y al propio hijo.

Ha pasado algún tiempo y Jacques, el maestro protagonista, es apremiado por un alumno de 15 años para que lo lleve a la cercana ciudad a perder la virginidad en un prostíbulo, presuponiendo erróneamente que su profesor tiene ya experiencia en la materia. Para evitar el papelón, Jacques hace un primer viaje en tren en plan “explorador” hasta la ciudad, y allí, a unos kilómetros de su pueblo, se topa con alguien que lleva un niño por la calle: su propio padre.

A partir de aquí se abre una breve pero intensa historia donde el amor y el sentido de la responsabilidad se apoyan en la osadía para impedir que, como tantas veces ocurre, un desliz pueda proyectar sus efectos durante toda una vida.

Una novela que es casi un cuento, escrita en capítulos muy cortos y directos, en la que el  humor fino, irónico y condescendiente de Antonio Skármeta brilla mucho más que en alguna otra de sus novelas gracias, precisamente, a la falta de adorno.

Una historia tan corta como bonita.

jueves, 22 de diciembre de 2011

La selección de la Librería Central


He aquí la selección de libros hecha por la Librería Central de Zaragoza en estas fechas, en la que figura La terrible historia de los vibradores asesinos.


Julio Cortázar


Soler Serrano entrevista durante dos horas a Julio Cortázar. Una entrevista excelente a un escritor con una lucidez extrema tanto para analizarse a sí mismo como para analizar el oficio de escritor, el entorno y cuanto se le pone a tiro.

Como la entrevista es larga y el tiempo escaso, he tenido que verla en tres veces, pero sea como sea es un enorme placer escuchar hablando con calma a escritores de tanto talento. Además Soler Serrano hace evolucionar muy bien los temas.


lunes, 19 de diciembre de 2011

La subasta del lote 49 – Thomas Pynchon


Thomas Pynchon es, dicen, eterno candidato al premio Nobel, y uno de los escritores norteamericanos actuales más venerados. Yo ya lo veneraré, si llega el caso, cuando lea alguna otra de sus obras, porque La subasta del lote 49 no me ha dado para tanto.

Es una novela brillante por su verborrea y por su frenético ritmo, pero tan confusa y tan sin sentido que uno tiene la sensación de estar ante unos fuegos artificiales, o en medio del camarote de los Hermanos Marx.

La “trama” (de alguna forma hay que llamarla) se sustenta en la búsqueda, por parte de una buena mujer, de un grotesco sistema de correos clandestino que, nacido hace siglos, trató supuestamente de boicotear el correo “oficial” en manos de los Thurn und Taxis.

La cosa se pone en marcha con ocasión de ser nombrada albacea de un millonario, que entre otras aficiones tenía la de recolectar huesos de muertos para hacer filtros para cigarrillos. Y se pone en marcha con eso como se podría poner con cualquier otra cosa. Lo cierto es que la visión de un simbolito (una trompeta con sordina) en un baño público, y escuchar la palabra “Tristero” en una obra de teatro, hacen que la mujer comience a ver el simbolito por todas partes, y ande como loca tratando de averiguar qué o quién es Tristero.

Al final uno se queda con una extraña sensación, dudando de si volver a leer la novela es el método más adecuado para apreciarla mejor, o la mejor manera de ratificar la sensación de confusión sin sentido.

Leo, por último, que la novela es un ejemplo de “ficción posmoderna” y que el autor es un representante del “posmodernismo maximalista”. Pues estupendo. Pero yo debo de ser otra cosa.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

El Arrancacorazones – Boris Vian






Cuando un barco es botado lanzándolo por una especie de trampolín de esquí, cuando navega moviendo pies articulados, o cuando la criada que se beneficia el protagonista responde al delicado nombre de Culoblanco, parece oportuno incluir el libro bajo la etiqueta de “libros de humor”, aunque en realidad El Arrancacorazones es una novela más inquietante que humorística.

Esta novela, como otras del autor, es una mezcla de realidad, sueño y delirio donde el absurdo se abre paso para mostrar, a su través, el lado oscuro del ser humano.

Un psiquiatra que solo aspira a psicoanalizar a alguien, Jacquemort, aparece un buen día en una casa junto a un acantilado, donde se topa con una criada (Culoblanco) muy receptiva a practicar cierta actividad en solo cierta postura; se topa también con Clémentine, la señora de la casa que acaba de dar a luz a unos trillizos de sorprendente evolución (Citröen, Noel y Joel) y con Ángel, su marido. Unamos al menos otros dos personajes en el pueblo cercano: el viejo de La Gloira (que se dedica acumular un oro que no puede disfrutar, a cambio de asumir la vergüenza de los vecinos del pueblo, los cuales se pueden permitir así tropelías como el “mercado de viejos”, donde se venden personas con cualquier fin), y el cura, obsesionado por la idea radicalizada de que Dios es un lujo, y los feligreses unos borricos incapaces de apreciarlo.

Con estos mimbres, Vian teje una historia rara, donde la evolución desde la perspectiva de Jacquemort viene dada, sobre todo, por la evolución de Clèmentine y los niños en un entorno semimágico donde la ingestión de una babosa azul, por ejemplo, puede hacer volar. Los trillizos evolucionan desde la nada a una inquietante presencia, inquietud que se difumina en cuanto son capaces de buscar la libertad; Ángel, por su parte, es un pegote que, simplemente, huye de la soledad en compañía refugiándose en la soledad absoluta; Clèmentine, por su parte, es el pilar más sólido en el que se apoya la historia: comienza siendo una madre desapegada, y termina desarrollando una obsesión sobre los muchos males que acechan a sus hijos que conduce al final de la obra.

Una novela sobre los excesos del ser humano vistos desde el absurdo y lo irreal. Pero excesos al fin y al cabo. Original, por momentos divertida y, siempre, inquietante.



domingo, 11 de diciembre de 2011

El caso Kurílov – Irène Nèmirovsky



Kurílov es un ministro ruso en la época final del zarismo. Un grupo clandestino de revolucionarios ha decidido asesinarlo. Para lo cual consiguen infiltrar al asesino nada menos que como médico personal de Kurílov. Aunque Kurílov, en realidad, no anda bien de salud y no necesita a nadie para morir pronto.

A lo largo del tiempo, mientras espera la orden de ejecutarlo, el protagonista tiene ocasión de ver cómo Kurílov ejerce el poder, cómo vistas desde cerca las cosas no son como parecen desde lejos, cómo también (y eso se describe de forma magistral) las personas se creen importantes más allá de sus propios méritos, cómo afrontan la pérdida del poder, la mengua del protagonismo, hasta qué punto quien tiene un cargo, alto o bajo, lo interioriza hasta pensar que el importante es él, y no las responsabilidades del cargo, conducta de la que nacen ansiedades, miedos y vanidades que hacen de los afectados pobres diablos que pasan su vida creyendo ser lo que no son, y que los hace vivir pendientes de una palabra ajena. porque al final siempre hay alguien más poderoso de quien dependen.

Y por otra parte podemos ver el proceso por el cual el asesino va conociendo a su víctima, va viendo cómo se mueve, qué lo induce a actuar así o asá, qué aspiraciones y miedos tiene, cómo se comporta con la familia, los amigos, los subordinados... Y al hacerlo va viendo precisamente lo que he dicho: que quien parece poderoso no es más que una persona normal y corriente, a menudo más pobre diablo que cualquier pobre diablo, y que sus actuaciones más están movidas las más de las veces por el deseo de mantenerse en un sillón que, embriagados por la adulación cercana al poder y por la vanidad, creen honestamente de justicia poseer.

Un libro como casi todos los de Irène Nèmirovsky: magistral. Es una de las grandes.


sábado, 10 de diciembre de 2011

Vibradores asesinos en Navidad


La escritora Teresa Sopeña, que acaba de publicar LIBERTALIA, recomienda en su blog, entre otras muchas lecturas para estas navidades, La terrible historia de los vibradores asesinos. Mil gracias: habida cuenta de que el libro salió los últimos días de mayo, abrirse paso entre la avalancha de novedades que han salido de cara a estas fiestas no es nada fácil.

El vuelo del moscardón - Rimsky Korsakov


Anda que no se lo debió pasar bien ni nada Nikolai Rimsky Korsakov componiendo este "Vuelo del moscardón". Una broma musical que ya es un clásico. Y de todas las versiones que he escuchado, esta es una de las que que más me gusta.


jueves, 8 de diciembre de 2011

La publicidad de los libros


Entre una cosa y otra, voy viendo lo complicado que resulta promocionar cualquier libro. No voy a entrar en ese tema, que ya está muy trillado y cada cual sabe lo que hay, pero como el otro día me vino a la cabeza, y ya que andamos a vueltas con literatura y humor, reconozcamos que quizá el más famoso episodio de "promoción" en España ("el libro" de Umbral) fue algo que dando mucho que hablar y reír, fue también un desastre promocional: ¿porque alguien recuerda qué libro era "su libro"?


miércoles, 7 de diciembre de 2011

La camarera – Markus Orths



Librito muy breve y bastante triste que se lee de un tirón y que deja la sensación no de haber visto una historia, sino solo un pedazo de ella.

Lynn ha salido a la calle tras medio año de tratamiento psiquiátrico. Las relaciones con su madre son mínimas y carentes de otro contenido que no sea mantener, siquiera sea formalmente,  esa la relación. Pero Lynn se sumerge rápidamente en una rutina confortable en la que debe mantenerse ocupada para no grillarse de nuevo, y consigue trabajo limpiando habitaciones en un hotel, desarrollando de paso obsesión por la limpieza.

Tanto limpia, que limpia todas las horas y más. Como a nadie se le hace raro verla por el hotel en cualquier momento, aprovecha para ir metiéndose debajo de la cama en algunas habitaciones y, desde esa extraña soledad, imaginar la vida de las personas que pasan ellas. Es así como conoce a Chiara, una prostituta cuya misión en la novela es acentuar al máximo la soledad en que se encuentra la protagonista.

En definitiva, la historia de una mujer algo chiflada que trata de encontrar el camino correcto a través de su propia chifladura, para acabar encontrando lo que suele haber al final de un recorrido así.

Lo dicho: novela breve, triste, que hace del lector testigo de un fragmento de vida para que a partir de él, como hace la protagonista desde debajo de la cama, reconstruya una vida completa.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Asesinato en Montmartre – Cara Black





Con ocasión de la fiesta de jubilación de un policía, otro se acerca a una casa próxima vaya usted a saber a qué, y se lo cargan en un tejado. Tras él había ido otra policía, que además era “la chica” del finado, la cual se convierte en la principal sospechosa del crimen. A partir de aquí la protagonista, detective amiga suya, trata de desentrañar la verdad limitándose a buscar por todas partes a quien quiera que haya visto lo que de verdad sucedió.

Y ese buscar y tratar de enlazar unas cosas con otras es el hilo conductor de una novela que, a mi juicio, es floja: ni los personajes están muy bien definidos, ni la trama es demasiado sólida, porque a menudo se tiene la sensación de estar dando saltos en el vacío. Además, algunas de las soluciones son muy simples.
Tampoco me gusta la forma en que aparece reflejado Montmartre. Tengo la sensación de que ese barrio ha sido elegido como escenario y para el título porque resulta evocador, pero si el lector quiere “vivirlo” deberá tirar más de sus propios recuerdos que de lo que cuenta el libro.

Como no me ha gustado mucho, no me extiendo más: una novela entretenidilla sin más, pero con más pretensiones que resultados.

viernes, 2 de diciembre de 2011