En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



jueves, 19 de mayo de 2011

Wilt - Tom Sharpe


Lo confieso: con lo que me gusta el humor, era uno de mis eternos "pendientes". Lo tenía visto desde hace siglos, pero tenía la desconfianza que suelo tener hacia los best sellers; claro que si pasados tantos años Wilt sigue estando en las librerías es, lógicamente, porque merece la pena. El impulso final para leerlo me lo dio una buena amiga, y entre él y las ganas de pasarlo bien, me lo merendé en cuatro o cinco días.

La trama es de apariencia sencilla, pero muy trabajada: Wilt, un profesor mediocre de una escuela mediocre, fantasea con asesinar a su esposa y se ve, sin pensarlo y tras una situación humillante, en disposición de hacer un ensayo de asesinato usando una muñeca hinchable. El asunto es visto y confundido, tomado por asesinato consumado, y Wilt detenido. La forma en que avanza la historia es muy cinematográfica: dos historias que corren paralelas (la de quien es víctima del equívoco y la de quien puede deshacerlo) y que deben necesariamente cruzarse para producir el desenlace que haga justicia: la historia de Wilt, y la de su esposa, momentáneamente desaparecida en una aventura alocada.

Es ese modo de avanzar el que mantiene la tensión y provoca las ganas de leer. El humor es una forma de avanzar, pero no un motivo para hacerlo. Lo que desea el lector es saber qué va a pasar con el inocente injustamente acusado.

El único "pero" es que al final la parte de los interrogatorios se hace un pelín repetitiva, quizá un poco forzada. Y el final creo que no es el mejor de los posibles.

En contra de lo que he leído por ahí, no veo ni la gracia ni el mérito en las situaciones esperpénticas que se producen, sino en los ingeniosos diálogos que a partir de ahí surgen, en la lógica aplicada al disparate. Y en buena parte se consigue porque Wilt, que siempre es presentado como un tipo gris y anodino, tiene en realidad una ironía y un cinismo que revelan una inteligencia mayor de la que se le atribuye.



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