En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 13 de enero de 2014

La joven del cascabel – Andrea Camilleri




                Tercera novela de la Trilogía de la Metamorfosis, tras El beso de la sirena y el guardaberrera (ambas en el blog).

                En una época indeterminada de la primera mitad del siglo XX (o incluso finales del XIX), el protagonista, Giurlà, es un muchacho, apenas un adolescente, que nada mejor que un pez y que vive junto al mar. Su padre es pescador, la vida familiar es de una pobreza inmensa, y eso hace que Giurlà acepte un trabajo como cabrero, en la montaña, en el interior, lejos de su lugar natural y en un entorno completamente diferente que, con los precedentes de la trilogía, hace temer al lector que el pobre Giurlà vaya a sentirse como un pez fuera del agua.

                Pero si para trabajar de pastor es preciso no tener miedo a la soledad,  Giurlà no lo tiene. En la montaña, entre las cabras, se encuentra a sí mismo al darse cuenta de que puede valerse por sí solo, y de que es capaz de responder a la confianza que cada día se va depositando en él. Para su suerte, trabaja a las órdenes de personas prácticas, duras y expeditivas (hasta límites que sorprenden y atemorizan), pero capaces de reconocer el buen trabajo. Pero Giurlà encuentra algo más: conoce el amor. O, mejor dicho, el sexo.  Y el sexo y la necesidad de afecto le conducen, en la soledad, a tener una relación ciertamente estrecha con una cabra, hasta el punto de que llega un momento de la novela (“el momento” que tan bien se le da a Camilleri) en la que el lector se da cuenta de que para los personajes, como para las personas, lo importante es sentir, sentirse vivo, más allá de cómo se proyectan los sentimientos, y por eso cada uno se adapta a lo que tiene; como Camilleri trabaja con personajes humildes, pobres como ratones, buenos, honrados y a menudo algo ingenuos por ignorantes, resulta imposible no sentir hacia ellos, cuando enfrentan sus necesidades vitales a su carencia de medios, un intenso afecto.

                Claro que La joven del cascabel narra algo más, porque los desvelos de Giurlà tienen recompensa, va ascendiendo dentro de ese mundillo que en todo caso es pobre. Pero es que su heroicidad no deriva de enfrentarse a una sucesión de contratiempos, sino de cómo su propia honradez y laboriosidad le puede hacer perder lo único que en realidad tiene. Es en este prosperar cuando se ve en la tesitura de tener que atender, desde la distancia, las necesidades de la hija del noble propietario de pastos y ganado. Será entonces cuando todo se complique en demasía. Pero será también el momento de la metamorfosis.

                Porque la metamorfosis llega. En dos momentos. Uno, a lo largo de la historia, a través de Beba, que es mucho más que una cabra. Y otro, al final del final, en el último momento de la última página, de forma a la vez inesperada y divertida. No lo cuento para no quitarle a nadie el gusto de sorprenderse, pero sí digo que es una originalísima y desenfadada forma de cerrar la trilogía, además de todo un símbolo de la actitud ante la vida de las novelas de Camilleri


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