En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



jueves, 5 de septiembre de 2013

Norte – Edmundo Paz Soldán



                  Tres historias en diversos momentos del tiempo que, de alguna manera, terminan confluyendo. La primera, basada en un caso real, es la de Jesús, un mequetrefe mejicano enamorado de su hermana (o más bien obsesionado con ella) que pronto alumbra al psicópata que lleva dentro. Desde mediados de los años ochenta hasta el final, en 2009 lo vemos pasar del simple “carácter conflictivo” a asesino en serie perfectamente creíble, pues el enorme mérito de esta novela, respecto a este personaje, es trasladar al lector el funcionamiento de una mente enferma, hasta el punto de que las locuras de Jesús generan más horror por su irracionalidad que por su crueldad.  He aquí la razón por la que pese a la tremenda violencia que llega a desarrollar el personaje, no puede decirse que el autor se haya recreado buscando efectos morbosos o truculentos. Las peripecias de Jesús transcurren en el “norte”, en los Estados Unidos, en su constante entrar  y salir desde Méjico burlando los controles fronterizos (preferentemente entra a través del tren), lo que también sirve para explicar, indirectamente, cómo un ambiente violento (el de los narcos y el tráfico ilegal de personas, por un lado, y el de la marginalidad del inmigrante por otro) pueden alimentar y camuflar otras muchas violencias.
                La segunda, en el momento presente, es la historia de Michelle, una joven de origen boliviano que, en Estados Unidos (esto es, en el norte) deja la universidad y aspira a convertirse en una dibujante de comics plagados de zombis y vampiros. A Michelle le echa los tejos Sam, un chico insistente y que llega a resultarle pesado, sobre todo porque ella anda pensando en Fabián, con quien mantiene una turbulenta relación. Fabián es un profesor joven, que ha alcanzado muy pronto el éxito académico y que, desde ese mismo momento, ha sido víctima de sí mismo, hasta desembocar en un proceso de autodestrucción. Una relación que, respecto a él, hace pensar en el ahora tan en boga concepto de “juguete roto”, y respecto a ella en los límites de las relaciones y en hasta qué punto las personas confundimos deseos y realidad.
Dibujo de Martín Ramírez
                Y la tercera historia, que arranca a principios de los años 30 y no alcanza el último cuarto del siglo XX,  es la de un inmigrante mejicano que pasó a Estados Unidos (o sea, al norte) a construir el ferrocarril y allí se quedó luego, de sanatorio mental en sanatorio mental, desarrollando una capacidad pictórica notable. Una historia, esta también, basada en el caso real que da nombre al personaje: Martín Ramírez.
                Las tres historias van alternándose, cada una con su propio ritmo y su propia voz, generando inquietudes que se acumulan logrando que la novela se lea con mucha atención, que haya deseos de seguir leyendo aunque nada de lo contado dé motivos para la alegría. Historias que tienen elementos comunes, como la presencia del ferrocarril en dos de ellas, que de alguna manera hace pensar que la vida es un ir y venir, más que un estar; o la referencia al norte, a los Estados Unidos,  que para muchos, para los más débiles económicamente hablando, primero suele ser esperanza y acaba siendo cualquier cosa: oportunidad, desarraigo, soledad, más de lo mismo... Al final las historias se cruzan, en cierto modo, pero no a la manera abradadabrante típica en la novela hecha para vender, que fuerza casualidades para sorprender al lector, sino al modo de la vida real: a diario se cruzan fugazmente en nuestras vidas historias para nosotros anecdóticas, que aparecen y desaparecen sin dejar rastro, aunque todas son consecuencia de una existencia que, a menudo, es mucho más intensa que la nuestra. Cuántas cosas, cuántas desgracias son precisas para que a veces podamos entretenernos cinco minutos.
                Una muy buena novela. Merece la pena leerla.

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