En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 3 de marzo de 2014

Fulanita y sus Menganos – Álvaro de Laiglesia



Escribir con más o menos alegría de sexo en 1965, aunque fuera en plan inocentón como es el caso, no era demasiado sencillo ni frecuente, razón más que suficiente para que las novelas de Mapi, la prostituta que protagoniza estas novelas de Álvaro de Laiglesia, tuvieran un éxito notable. Para apreciar hoy ese “atrevimiento inocentón” es preciso ser consciente de cuándo y dónde se publicó. Pero lo que entonces seguramente llamó la atención no es lo que justifica que esta novela pueda leerse hoy; lo que ha pervivido en ella es el humor, humor ingenioso, que juega constantemente con el doble sentido de las palabras entrando y saliendo a la vez del absurdo, que juega incluso con la fonética, un humor también deudor de su tiempo en lo que a las relaciones hombre-mujer se refiere (en ese sentido, es hoy cuando resulta atrevido).

La historia en sí no tiene complicación: Mapi, devenida prostituta contra su voluntad en Yo soy Fulana de Tal, se está iniciando en esas lides, y aunque comienza con lo que se pone a tiro, enseguida la ambición le hace desear pescar un buen cliente. Tan bueno, al final, como para que la pueda retirar. Así que en esa sociedad y en ese entorno machista Mapi es utilizada por los hombres, pero también está dispuesta a utilizarlos. Y a ello de dedica. En el fondo nada nuevo, pues son infinitas las novelas que se limitan a narrar una sucesión de amoríos en pos de un ideal (en este caso, “la retirada”); todos acaban como es de suponer, y van en un crescendo de esperanzas y fracasos que culminan con una situación fuerte para la época –por el tratamiento dado a la homosexualidad- pero que hoy difícilmente impacta. Es decir, la novela es más una exposición de situaciones para hacer pasar el rato que una historia con sentido, objetivo o mensaje de algún tipo más allá de las puyas que salpican el texto.

Lo más llamativo, como he dicho ya, es el humor y que, a diferencia de lo que ocurre en la primera novela de la serie la amargura no llega a abrirse paso, como si el autor hubiera optado por una línea más inofensiva, basada en los juegos de palabras, apoyados en la ignorancia de la protagonista, y en su pragmatismo. Lo que sí llama la atención es lo bruta que es Mapi (más, creo yo, que en la primera novela). Tanto que cuesta adaptarse, y al principio a veces llega a ir en perjuicio del humor.  Además es una brutalidad de corte masculino, si es que puede decirse así, lo cual perjudica al personaje y lo aleja del lector. Otra cosa hay también negativa para el lector actual: escrita en un momento donde el contraste entre lo rural y lo urbano era muy notable, en un momento donde el entorno rural carecía de casi cualquier acceso a la cultura (incluida la televisión), al lector de hoy puede costarle bastante reírse de la ignorancia de Mapi, porque posiblemente está más acostumbrado a reírse de las cosas que de las personas; por eso es necesario recordar que en esa época, mediados de los sesenta, cuando tanta gente salía del pueblo, el contraste con lo urbano ponía de manifiesto el desconocimiento de ese “nuevo mundo”, el deslumbramiento de la modernidad, hasta el punto de que este fenómeno originó toda una generación de humoristas, de libros, de películas a costa del pueblerino. ¿A quién no le viene a la cabeza Paco Martínez Soria?

En resumen, Fulanita y sus Menganos es un producto comercial fruto de una época muy concreta, en el que todavía hoy pueden apreciarse grandes momentos de humor por la forma en que se juega con el lenguaje. Pero a la vez, y por su falta de pretensiones, es un subproducto de la gran novela de humor española del siglo XX, muy por debajo de otras obras de Laiglesia.


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