En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 24 de marzo de 2014

Huída hacia el sur – Slawomir Mrozek



Casi un cómic novelado (hasta incluye numerosos dibujos del autor), Huída hacia el sur narra las aventuras en la Polonia comunista de tres muchachos, el Gordo, el Flaco y el Mediano, en compañía de un “simio” (así es llamado) que es en realidad “el eslabón perdido”.

         En un pueblecito donde nunca pasa nada, donde el aburrimiento alcanza cotas inauditas, donde el mayor lujo en materia de ocio es rascarse, llega un día una limusina tremebunda y, enganchado a ella, un remolque de madera de considerable altura, cerrado con un candado. El conductor es Mefisto Kovalsky, que lleva al pueblo toda una atracción: la posibilidad de ver a Godot (una travesura del autor, haciendo un guiño a la célebre obra de  Samuel Beckett). El lector y los habitantes sospechan que el misterioso Godot es quien viaja en el remolque, y movidos por esa curiosidad los tres muchachos se dedican a husmear en el él. Allí encuentran al simio, que les pide ayuda para regresar a su Sumatra natal.

         Así comienza una peripecia en la que los ayudantes son en realidad un estorbo, en la que el ayudado es todo en héroe, y en la que además de enfrentarse a una deformada realidad, el malvadísimo Mef Kovalsky –que parece tener poderes sobrenaturales para anticipar sus pasos- les pisa los talones con intenciones malísimas para la salud.

     El libro es la historia de esa huída, pero en medio hay unas cuantas críticas. La más contundente la encarna el propio simio: de todos los personajes el más inteligente, el más audaz, también el más honrado, es aquel que no ha llegado a ser un ser humano. A partir de esa idea, se pueden abrir múltiples interpretaciones en función de lo que simbolicen los otros personajes, el más significativos de los cuales, por su carácter tiránico, opresor y omnipresente es Mef Kovalsky.

Slawomir Mrozek (1930-2013)
     Pero además, el autor se permite unas cuantas ironías acerca de la situación del país. La primera, quizá también la más amplia, es la descripción del pueblecito donde comienzan los hechos, reducido a un vegetar al que se quiere dar apariencia de feliz tranquilidad.  Pero hay otras, como los modos de producción ajenos a la economía de mercado, capaces de producir cantidades ingentes de cosas que nadie necesita (como la fábrica de zapatos izquierdos que luego son tirados por su inutilidad), o las inversiones propagandistas, como la inmensa chimenea en medio de la nada construida para que su humo se vea desde decenas de kilómetros provocando la sensación de que hay una intensa actividad industrial.

    Crítica con mala sombra, a través de humor cuya sutileza se ve reforzada, y vuelvo al principio, por ser una obra literaria que enlaza, por los hechos y las formas, con el mundo del tebeo.



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