En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 17 de junio de 2013

El bosque animado – Wenceslao Fernández Flórez



                No había leído nada de este autor (aunque dos veces he comenzado Volvoreta). Y El bosque animado, que comencé a leer hace unas semanas y abandoné a la primera página, lo he acabado leyendo entero tras estar pensando, el día en que murió Alfredo Landa, qué leer. Así que la lectura tuvo algo de homenaje... aunque no he visto la película. Cada libro tiene su momento, y hay que saber aguardarlo. El de El bosque animado se ha resistido a llegar, pero la espera ha merecido la pena.
                El escenario, Galicia, los montes gallegos, no demasiado lejos de un mar que, en cambio, parece muy lejano. Y en esos montes, la fraga, una zona donde plantas y animales cobran vida casi humana y su existencia transcurre alrededor de unos humanos que, quién lo diría ahora, no están por encima de la naturaleza. Es más: en realidad los humanos no viven en la fraga, sino en sus lindes, y los pocos que se atreven a vivir en ella acaban teniendo mucho en común con la vida salvaje que les rodea, si es que llegan a adaptarse.
                Contado en forma de historias aisladas, cada historia un capítulo, el único nexo entre ellas es el espacio, el tiempo, y la presencia de algunos personajes comunes, hasta el punto de poder decir que más que una historia se cuenta la vida de algunas personas. Claro que no todos los capítulos están protagonizados por seres humanos: los árboles, los topos o los ratones tienen también su momento de gloria.
                El paisaje y las acertadas figuras literarias dan un halo poético a todo el texto, que se lee no por saber qué ha de ocurrir, sino por el mero placer de leer. En realidad, solo hay un capítulo, el final, donde se provoca la avidez del lector por saber lo que en realidad está cantado (cosas de la atracción del vértigo), sin que por ello se renuncie a la armonía de las ideas y las palabras.
                Un libro bueno y diferente, y que hace pensar en la relación del hombre con la naturaleza, que falta hace.



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