En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 4 de febrero de 2013

La isla inaudita - Eduardo Mendoza


Cuando cayó en mis manos en primer libro de Eduardo Mendoza, enseguida siguieron unos cuantos más. A día de hoy, son pocos los libros suyos que no he leído. Este era uno de ellos, aunque lo compré hace ya tiempo.

El argumento es sencillo y, a la vez, complicado: Fábregas es un empresario catalán cuya empresa hace aguas, pero él ha decidido escapar de ese problema y de todos los demás poniendo tierra por medio. Así es como llega a Venecia, un lugar tan bueno como cualquier otro para perder el tiempo escapando de sí mismo. Pero allí Fábregas conoce a una mujer, María Clara, que, sin que medie motivo aparente, se le une para enseñarle la ciudad, antes de largarse durante una temporada. Y esta ausencia de motivos da al personaje cierto halo de misterio. Animado por tener compañía, la estancia de Fábregas, que era solo temporal, se va prolongando. Y así ocurre que va conociendo algunos rincones de Venecia, que se va obsesionado y quizá enamorando, y, finalmente, conoce también a la peculiar familia de María Clara; familia en la que las apariencias (nótese que no digo cuáles) juegan un papel fundamental. Lo curioso es que esa familia cree haber escapado de lo que era, aunque nunca ha dejado de serlo, pero, dentro de lo que cabe, viven y dejan vivir. Fábregas, en cambio, está en pleno proceso de autodestrucción: si ha llegado a Venecia huyendo de sí mismo, termina medio loco por no ser capaz de saber qué quiere encontrar dentro de su propio pellejo. Quizá, incluso, necesita de Maria Clara para saber quién es él verdaderamente. ¿Y cómo termina la cosa? Lo sabrá quien lo lea.

El nivel literario es muy elevado. La isla inaudita está muy bien escrita. Es una de esas novelas solo al alcance de pocos escritores. Sin embargo hay algo que falla (no por la forma en que está escrito, sino por el contenido): el lector tiene la sensación, durante bastante tiempo, de estar deambulando tan sin rumbo como el protagonista (lo cual, según se mire, es un mérito), y eso hace que le cueste meterse en la historia e interesarse con unos personajes a los que nunca se sabe muy bien si les sucede algo o es que, sencillamente, están así de desequilibrados. Además, pocos hay que caigan simpáticos, porque todos son o demasiado misteriosos o demasiado egoístas.

En resumen: una muy buena novela de reflexión, no de acción, que hay que leer sin prisa.

Y termino con una anécdota: si inaudita es la isla del título, no menos lo han sido las circunstancias en que he leído este libro: en una semana, pero en cuatro lugares muy diferentes; y uno de ellos, durante una noche en blanco, “inaudito”: el bar donde esperé a que terminara un rescate en la montaña.



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