En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



sábado, 5 de noviembre de 2011

Las amantes - Elfriede Jelinek





    Hace unos años intenté leer un libro de Elfriede Jelinek y no pude con él, quizá porque no era el momento, o quizá porque no era el tipo de libro que esperaba. Las amantes, en cambio, lo he leído relativamente rápido. 

    La primera sensación, sin embargo, es desagradable. Y no porque respetar ciertas reglas gramaticales no sea del agrado de la autora, sino porque todo expide un tufo demasiado radical: el ser humano reducido a la condición de animal de granja, la animalización y simplificación de las ambiciones, la presentación de la mujer como un ser sin voluntad ni cabeza explotado por el hombre (también un ser sin cabeza pero con la ventaja de ser más bruto). 

    Sin embargo, conforme avanza la historia los personajes se humanizan un poco (dejan de ser títeres de mente plana y se les pone una mente rugosa) y hasta parece que la autora siente una lejana simpatía por ellos. Para entonces el lector también la siente (o, más bien, simpatía por Paula y cierta antipatía por Brigitte y todos los hombres de la novela). 

    La historia, en resumidas cuentas, es la siguiente: Brigitte, que se gana la vida cosiendo sujetadores en una cadena de producción, aspira a ser ama de casa tras casarse con un tipo que tiene un gran futuro por delante: tener su propio negocio como electricista. Paula, jovencilla que aspira a estudiar confección, decide mandar todo a paseo (o sea, la confección) para poder ser amita de casa casándose con un guapo trozo de carne con una minga colgando y un hígado que ahogar en alcohol (que es más o menos la visión que la autora tiene de buena parte de los hombres de la historia). Ambas, para cazar a sus respectivos objetivos, deciden quedarse embarazadas. 

    El final es, sin duda, lo mejor, porque hace reflexionar sobre de qué depende la vida: de todo menos de uno mismo (en especial, parece decir la autora, la vida de las mujeres) Y eso es así porque siendo parecidos los orígenes, las circunstancias y las aspiraciones, las dos protagonistas de la historia van a tener destinos enormemente diferentes simplemente porque entre sus respectivas parejas hay diferencias... más o menos pequeñas.




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