En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



jueves, 15 de mayo de 2014

Portadas de novelas de humor

        
          La portada es la tarjeta de presentación de cada libro. Al menos en las primeras ediciones, de donde no pasan la mayoría. Pero una tarjeta de presentación puede ser adecuada en un país e inadecuada en otro, o dentro de un mismo país una portada concreta puede ser acertada en un momento y desacertada tiempo más tarde. Es más: cuando un libro llega a ser lo bastante conocido la portada puede dejar de ser un “gancho” para convertirse en una “imagen de marca” que resulte reconocible más por la costumbre que por lo llamativa. O, como a veces sucede cuando la novela es llevada al cine, la portada se inspira en las imágenes de la película, buscando atraer así, probablemente, un público más cinéfilo que lector.

          Algunos de esos libros famosos llegan a serlo tanto y con tanto motivo que acaban en colecciones de “clásicos”, donde la uniformidad de las portadas aportan la solemnidad que uno tiende a atribuir a lo importante.

          También, cuando ha pasado el tiempo suficiente, es posible ver cómo han evolucionado las modas en las portadas. Porque en esto, como en casi todo, también las hay.

           Y, cómo no, también hay portadas que en sí mismas son auténticas obras de arte.

          Al hilo de estas ideas solo apuntadas, y sin otro ánimo que el anecdótico, aquí va una recopilación de portadas de libros más o menos famosos, todos ellos comentados en el blog: Amor se escribe sin hache, Wilt, El malvado Carabel, Duluth, Yo soy Fulana de Tal, Sin noticias de Gurb y El misterio de la cripta embrujada.


Amor se escribe sin hache, de Enrique Jardiel Poncela,
se publicó en 1928. Las primeras portadas, casi de cómic,

transmitían la idea de una novela de humor en algunos
momentos alocada. Con el tiempo ha llegado a ser
un clásico, y ahí está, en Cátedra (que, por cierto, es la
edición que tengo)




En 1976 Tom Sharpe publicó su novela más famosa, Wilt, traducida
a infinidad de idiomas y reeditada sin cesar hasta el día de hoy.

Uno de los temas recurrentes en las
portadas ha sido el comienzo de los disgustos de Wilt: el enterramiento
de una muñeca hinchable bajo un montón de hormigón es visto
y confundido, en la distancia, por un crimen. Sin embargo, 

me da la sensación de que muchas de las portadas que
aquí aparecen pueden hacer pensar que el sexo juega un papel más
importante del que en realidad tiene en la novela, como si lo editores
hubieran pensado que la promesa de sexo era más atrayente que el argumento.
En el caso de "Compactos Anagrama"
las diferentes novelas del personaje han seguido una "imagen
de marca" vinculada al dibujo de portada. Otras portadas hay
a mi juicio demasiado caricaturescas.






En las portadas que he encontrado de El malvado Carabel (1931),
de Wenceslao Fernández Flórez, no se aprecia la influencia de las versiones

cinematográficas que inspiró en 1956 y en 1962. El recurso en todas ellas al dibujo
más o menos cómico traslada la idea de estar ante una novela de humor.



Está claro que en Duluth (1983), de Gore Vidal,
 lo que más inspiró a los diseñadores de portadas
fue la bella policía sádica que aparece en la novela.

Debe de ser que el sexo vende mucho, porque bien
podría haber otros muchos motivos para la portada,
habida cuenta de la complejidad de la novela. O también
puede ser que, después de las primeras portadas,
se reprodujera la estética por aquello de
la imagen de marca




Supongo, pero no lo he confirmado, que dirigiendo La Codorniz
durante más de tres décadas, a Álvaro de Laiglesia no le faltarían
dibujantes dispuestos a ilustrar sus portadas. El mismísimo
Antonio Mingote, que trabajó con él, prologa alguno de sus libros (y

dio a luz algunas de sus portadas).
Yo soy Fulana de Tal fue llevada al cine en 1975,
lo que a la vista está que influyó en posteriores ediciones. En las primeras

los dibujos avisan del elevado componente humorístico. En
otras, en cambio, el lector no avisado podría esperar otra cosa.




No he encontrado muchas portadas de la famosísima Sin noticias de Gurb (1991),
pese a que Eduardo Mendoza advierte en el prólogo de la edición que tengo que es su
obra más vendida y traducida. No me llama la atención la referencia al
camaleón (ver el artículo Noticias de Gurb), pero sí que no haya encontrado
imágenes de marcianos haciendo estropicios.




El misterio de la cripta embrujada (1978) supuso un cambio brutal
respecto a su predecesora, La verdad sobre el caso Savolta.
De una novela de corte clásico a una genial broma.
La adaptación al cine se nota en algunas de sus portadas. En otras,

en cambio, la estética de cómic no puede hacer pensar, en este caso,
en una obra de humor, porque al no ser dibujos caricaturescos
y reflejar una escena violenta, más hacen pensar en algo distinto. Sea como
sea, una novela cuyas portadas alcanzan ya todos los registros.

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