En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 19 de agosto de 2013

Tres vidas de santos – Eduardo Mendoza



               Los tres relatos que forman este libro tienen poco en común, si no es la maestría de su autor, la cual, por otra parte, solo puede apreciarse valorando su obra en conjunto, dada su variedad de registros.
                Y es esa variedad la que obliga a avisar de que los tres “santos” de esta obra son santos “serios”, aunque todos tienen un punto de extravagancia.
En primer relato se centra en 1952, en Barcelona. Con ocasión del “Congreso Eucarístico” una “familia bien” acoge en su hogar, con toda la pompa, a un obispo latinoamericano. Ni que decir tiene que la cosa sirve a la familia para darse fuste. Pero mientras dura el congreso hay un golpe de estado en el país del obispo. España se apresura a reconocer al nuevo gobierno y el prelado, sobre el que  de pronto recaen sospechas de izquierdoso, pasa a ser persona non grata en su propio país, en España e incluso ante la jerarquía eclesiástica. En consecuencia, para la familia de acogida se convierte en un problema, del cual se desembarazan para evitar que el tiro les salga por la culata. El resto del relato es la suerte del caballero y del narrador, sobrino pobre de la tía rica que alojó al obispo. Se trata de un relato que da mucho que pensar: que la importancia no la tiene “el importante”, sino que se la otorgan los demás, que el interés a menudo lleva a la crueldad, que el miedo paraliza demasiadas veces, que el egoísmo asume a menudo la forma de la generosidad, que la vida sigue adelante pase lo que pase y que al final cada palo debe aguantar su vela, aunque unos la aguantan mejor que otros.
En el segundo relato un hijo de padre desconocido y madre científica que no le ha dedicado apenas tiempo, se ha entregado a rascarse las narices durante toda su vida; pero en un momento dado sufre una crisis que lo pone al borde de la muerte y tras superarla decide irse a un lugar remoto, en África, donde recibe simultáneamente al noticia de la muerte de su madre y la de que le han dado (a ella) un importante premio científico. Y el hombre hace un viaje relámpago a Europa, a recoger el premio en nombre de su madre, arrastrando su propio historial de soledad, incomunicación y la certeza de una pronta muerte. Un relato para pensar qué hacemos en el mundo.
En la tercera y última historia, una filóloga comienza a dar clase de literatura en una prisión; a los presos les importa un pimiento, solo acuden para obtener antes beneficios penitenciarios. Pero uno de ellos se convierte en lector, aunque escribe fatal y muestra bastante desapego a todo el mundo. No hay química entre el preso y la profesora, pero ella, profesional, hace lo posible porque él lea, sin encontrar nunca a cambio ni una pizca de agradecimiento. Pasan los años. Ella ha llegado a ser profesora universitaria. Él, contra todo pronóstico, es un autor de best sellers de prestigio venerado por la industria editorial, por el público, etc. Ella está al cabo del secreto de que era un petardo como escritor, y él es consciente de que todo se lo debe a ella y a la casualidad. Él podría develar parte del misterio del que se ha rodeado, ella podría participar en el indudable éxito del escritor. ¿Qué ocurre al final? Que cada uno es lo que es, aunque nunca llega a saberlo con exactitud porque es tantas cosas como los demás creen que es. Quien para muchos es un escritor admirable, para otros es un preso con suerte, y para otros, un simple choricete. Para reflexionar sobre el agradecimiento, sobre qué somos, y para no confundir las circunstancias con la esencia.



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