Michele Riotta, notario de Agrigento, escribió en su juventud un librito intrascendente sobre la huella del pintor Pierre Auguste Renoir en esa localidad, pues, al parecer, en algún momento de su vida pasó por allí y algún rastro pictórico dejó. Sin embargo, más tarde se ve que la cosa no está clara a juzgar por la biografía de Jean Renoir, el famoso cineasta, segundo hijo del pintor.
Con Michele, ya jubilado, se ha puesto en contacto por carta (una extravagancia en el siglo XXI) una mujer mucho más joven (¿treinta y tantos, cuarenta y pocos?) culta y se diría que atractiva y elegante. La mujer, Alma Corradi, está interesada en Renoir y ha dado con el libro, hace siglos descatalogado, de Michele.
La primera mitad del libro está compuesta por las cartas de Michele a Alma, que comienzan en un tono amable y cortés entre desconocidos y terminan dando cuenta de una pasión tremebunda.
Esto es así hasta que el notario -¡zas!- desaparece. A partir de ese momento el libro está compuesto, muy al estilo de Camilleri, de diversa documentación oficial y extraoficial que explica lo ocurrido.
Las cartas son un poco plomizas, porque el notario es tan fiel a su propio estilo que, auxiliado por la inevitable estructura común de casi todas las cartas, resulta repetitivo. Además, como siempre sucede con estas novelas epistolares en las que solo se da cuenta de la correspondencia de una de las partes, las misivas se ven obligadas (por exigencias del guion) a aclarar a qué contestan, lo que les hace perder espontaneidad. Sin embargo, nada fuera del orden literario-epistolar; al contrario, es un gran ejemplo.
Los documentos posteriores dotan a la novela de mayor agilidad y aceleran la hasta entonces perezosa lectura. Lo consiguen no solo por dar una mayor variedad de tonos y estilos, según quién interviene y si lo hace oficialmente o no, sino, sobre todo, porque lo que hasta ese momento había sido la historia romanticona más o menos patética de un jubilado obnubilado por la mujer hermosa que se digna en reparar en él se transforma en una novela negra con un interés evidente y, al mejor estilo de Camilleri, con un desenlace sorprendente. Y, como siempre, con las debilidades humanas como telón de fondo.
Una novela breve representativa de su autor, que compré en junio de 2019 y que, no sé por qué, no había leído hasta ahora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario