En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

jueves, 3 de febrero de 2022

La familia Martin – David Foenkinos

 



De las tres novelas que he leído hasta ahora de Foenkinos, quizá esta sea la que más me ha gustado, y eso que su modo de escribir de tan ligero parece hacer banales las historias que cuenta. Sin embargo, bajo esa ligereza y la sencillez del planteamiento de cada acción y del conjunto de la obra oculta una gran capacidad de resumen, concisión y, sobre todo, ideas clarísimas acerca de lo que se quiere contar.

El planteamiento, y no exagero, dura casi más en la sinopsis que en la novela: un escritor que no sabe sobre qué escribir decide, en un pronto, salir a la calle y contar la vida de la primera persona que vea, que resulta ser una anciana que, a su vez, tiene hijas, y las hijas maridos, hijos, etc.

Para lograr su objetivo, el escritor, un trasunto del propio Foenkinos que produce al lector la sensación de andar navegando con un pie en la realidad y otro en la ficción, debe entrevistarse con «sus personajes», pero dar testimonio de una realidad cuando ese mismo testimonio puede cambiar esa misma realidad transforma al testigo en parte implicada; o, dicho de otro modo, la actividad del escritor mueve resortes en la familia Martin y en él mismo que producen consecuencias inesperadas que, más allá del efecto sorpresa, permiten al lector reflexionar sobre los afectos, la valentía de ser uno mismo, el modo en que se aprovechan o desperdician las oportunidades o algo tan prosaico como a partir de cuando es inútil el «tarde» en el «más vale tarde que nunca».

La novela se construye ante los ojos del lector mezclada con las vacilaciones del escritor, que transmite sus dudas con un constante punto de humor, de ironía, de reírse de sí mismo. Y esa actitud se mantiene hasta el final, brillante, sorprendente y de una tristeza que ese punto de humor consigue transformar, en una sola frase, en melancolía.




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