En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

martes, 19 de octubre de 2021

El método Catalanotti – Andrea Camilleri

 

 

(Serie Montalbano, 32)


              Al acercarse el final de esta fantástica saga, Andrea Camilleri ha tenido a bien terminar El método Catalanotti convirtiendo a Salvo Montalbano en el centro de interés de la siguiente novela. Un homenaje merecido para un personaje que ha compartido con el lector su vida desde la juventud hasta casi la jubilación. Justo es, para el personaje y los lectores, que Camilleri intente dar un final incontestable al comisario de Vigàta, enfrentándolo a sí mismo para dar respuesta a sus eternos temas pendientes, no sea que una caterva de advenedizos intente alguna vez resucitarlo con fines puramente mercantiles.

Pero no anticipemos nada, y menos elucubraciones, y centrémonos en El método Catalanotti, otra novela de la saga que a la vez que replica los tópicos de la anteriores –tan queridos por los lectores- vuelve a dar un ejemplo de imaginación. La capacidad de Camilleri para tejer historias aparentemente complejas y variadas es inmensa.

Catalanotti, permítanme que se lo presente, es el muerto. No es muy original encontrarse un fiambre en una novela negra, y quizá tampoco lo sean, por separado, los distintos ingredientes de esta, pero conseguir mezclarlos con éxito sí lo es. El título alude al modo de hacer las cosas del finado en una de sus aficiones: el teatro; lo cual, como anticipa el título, condiciona la investigación y sus resultados, además de permitir unas cuantas referencias cultas tan del gusto del autor. Por otra parte, un mozalbete es tiroteado al salir de la casa donde convive con su novia. Si ambos casos, en apariencia independientes, están relacionados o no lo sabrá quien lea la novela, y si al final piensa sobre el tema se preguntará lo mismo que yo: ¿ha jugado Camilleri a no ser Camilleri? Otro caso se mezcla: el «muerto no muerto», que descubre el subcomisario Augello al poner pies en polvorosa cuando aparece el marido de una de sus incontables amantes. Y, a todo esto, la investigación no corre mucha prisa y avanza a trompicones porque el comisario está bastante despistado por haberse cruzado en su camino una mujer por la que ha perdido su peculiar seso, que no el sexo, muy presente.

El método Catalanotti, ya lo he dicho, se diferencia en poco, en su estructura y modo de hacer, del resto de novelas de la saga, pero hay algunos aspectos que la empeoran: alguna relación entre situaciones evidente para el lector y no para los personajes produce una leve irritación, a lo que hay que añadir cierta sobreactuación «landiana» del comisario en temas amorosos, amén de que el modo de escribir «televisivo», sin duda heredero de la condición de guionista del autor, sufre en esta novela una excesiva aceleración que uno tiene la tentación de vincular al modo de escritura al dictado impuesto por las limitaciones de la edad, y es que cuando El método Catalanotti vio la luz en Italia Camilleri tenía ya 92 años. Más que dictar el libro que construía su mente, debió de dictar la película que veía en ella. El conjunto, siendo interesante y digna obra de la saga, da la impresión de haber descuidado un poco los detalles. Aunque para cuidarlos debía de estar Camilleri a esa edad. Bastante hizo con lo que hizo y con la dosis de humor extra un tanto payasete –quizá precisamente debido a la sobreactuación- que El método Catalanotti ofrece.


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