En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 6 de febrero de 2017

Las alas de la esfinge – Andrea Camilleri




Las alas de la esfinge (Serie Montalbano, 15)

                En un vertedero en las cercanías de Vigàta aparece el cadáver desnudo de una joven. Tiene el rostro desfigurado y, en la espalda, un pequeño tatuaje.

                El comisario Montalbano debe hacer frente al caso a la vez que al inminente naufragio de su relación con Livia. Tras años de ser pareja a distancia viéndose cuando pueden, la situación está al borde de una gélida ruptura. ¿Cómo pueden apenas dirigirse la palabra dos personas que se han querido y lo han compartido todo?

                Entre esos dos problemas debe lidiar el protagonista, y lo hace a través de sus debates internos, siempre escenificados como diálogos consigo mismo, con el efecto clarificador y gracioso que tiene ese recurso, y en un entorno más gris que en otras entregas de la serie, ya que sus ayudantes son meros comodines de la trama y solo Cataré y sus recurrentes errores aportan un tono de humor, ya conocido, aparte del histrionismo del comisario (como cuando se transforma en un actor, literalmente, durante un interrogatorio) y del desenfadado trato que dispensa a todos desde la posición de peculiar posición de superioridad moral que ampara en su particular idea del deber.

                Una novela más facilona que otras del mismo autor, en el que hay ciertos personajes y situaciones  tópicos y, por tanto, previsibles, como el responsable de La Buena Voluntad –una organización paraeclesial dedicada a la rehabilitación de prostitutas, puesto que el comisario cree que la muerta pasó por ella) y las indignadas protestas de la «gente de orden» ante toda autoridad viviente cuando se sienten bajo sospecha.


                Una trama bien llevada, pero sin la fuerza de otras, hasta tal punto que, al final de la novela al lector, al autor y hasta a Montalbano les importa un pimiento el desenlace –que se resuelve de forma casi precipitada-, porque lo importante entonces, para todos, es lo que va a ocurrir entre Montalbano y Livia. Y ocurre, vaya si ocurre, y con esas geniales notas de humor que deja caer el autor de cuando en cuando, aunque como la parte afectiva es uno de los hilos conductores de la serie la interpretación del lector ofrece un margen a la duda, lo cual no es inocente, pues La pista de arena está ya esperando en la estantería de casi todos.


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