En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 22 de julio de 2013

Wilt no se aclara – Tom Sharpe



Cuarta y penúltima novela de Wilt, un personaje al que la reciente muerte de Tom Sharpe hace echar ya de menos.
Y de esas cuatro novelas (me falta por leer la quinta, La herencia de Wilt) Wilt no se aclara quizá sea la que más me ha gustado, aunque Wilt es menos Wilt que nunca, porque se ve envuelto en una aventura disparatada, en un enredo magistral, pero en esta ocasión no es él quien lo provoca, sino que su actitud es pasiva, es más objeto que sujeto. También hay otra diferencia, más leve: los inevitables equívocos están provocados, a menudo, no por hechos más o menos forzados, sino por interpretaciones razonables de hechos normales.
Su esposa y las cuatrillizas, ya adolescentes, emprenden un viaje a Estados Unidos, a casa de unos tíos ricos, con la esperanza de que las niñas sean designadas herederas. El contacto que en el viaje tienen con un tipo que traslada droga hace que sobre ellas recaigan las sospechas de la DEA norteamericana, lo cual no es nada comparado con el alboroto que las irreverentes muchachuelas montan en los dominios de su ultraconservador pariente. Wilt, por su parte, ha conseguido escaquearse del viaje, y se dispone a pasar unos días de vacaciones a su aire, sin informar a su esposa, que lo supone preparando un curso. En concreto, Wilt quiere conocer la Inglaterra profunda, lo cual espera conseguir haciendo senderismo por lugares tan desconocidos que ni él llega a saber dónde está realmente. Y esa ignorancia es la fuente de todo un cúmulo de problemas, pues acaba viéndose envuelto en una venganza en la que aparecen implicados un “ministro en la sombra”, su esposa y el amante de esta. No voy a contar el desenlace, obviamente, pero sí digo que la maestría de Sharpe en el enredo brilla en cada página.
El humor viene de la mano, precisamente, de ese lío que el lector ve formarse, desde fuera, sin que los personajes, desde dentro, puedan hacer otra cosa que quedar atrapados en él. Hay algunas escenas exageradas (como la de los perros), que dan al conjunto cierto halo caricaturesco sin el cual seguramente la novela sería distinta, aunque no sé si mejor o peor. Y, por supuesto, una fuente de humor tradicional en Sharpe son los cáusticos cabreos de muchos de los personajes, así como el pragmatismo con que algunos de ellos afrontan las situaciones más complicadas. Señalo también, porque siempre me llama la atención, que Sharpe deja que las cosas sigan su curso, de forma que no sigue la “estructura comercial” de todas esas novelas que tienden a dejar el punto culminante de la acción para el final; con Sharpe el punto culminante puede darse en cualquier momento, aunque en Wilt no se aclara hay un componente de intriga (no de acción) que, este sí, solo se resuelve al final.

2 comentarios:

  1. De lo autores más ingeniosos y recalcitrantes que he tenido oportunidad de leer.

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que es un maestro del enredo.

    ResponderEliminar