En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



jueves, 8 de septiembre de 2011

¡Stop! Novela de amor – Fernando Fernán Gómez




    He leído media docena de obras de Fernán Gómez y, teniendo en cuenta que apenas recuerdo nada de El mal amor (hace ya siglos que lo leí) me ha parecido la más flojita de todas, lo cual no significa que sea una mala novela.

Fernando Fernán Gómez. 1921-2007
    Ambientada en el mundo del cine español de los 60 (un ambientecillo muy conocido pero a la vez minoritario porque afecta a cuatro gatos que siempre se conocen entre sí), narra los problemas amorosos de un escritor prometedor que acaba ganándose la vida con guiones de tres al cuarto, compartiendo piso con su madre, su hijo y la chacha. Mención aparte merece el Café Gijón, también protagonista de la novela, un Café Gijón seguramente más cercano a la realidad del que luego se ha “mitificado”, en el que más bullen las ambiciones en busca de una respuesta o consuelo que la creatividad.

    En ese entorno, un mundo donde quienes menos cuernos llevan son los ciervos, el protagonista tiene la mala suerte de enamorarse a cada instante, y la cosa siempre acaba mal. O peor. Con estos materiales la novela se centra en uno de esos amores que tiene lugar con ocasión del rodaje de una película que permite, precisamente, conocer los entresijos de un mundillo hecho de muchos sueños y pocas y efímeras realidades.

    ¿Por qué fracasan los amoríos de Enrique? Este es el tema para que reflexione el lector. ¿Por idealista? ¿Por celoso? ¿Por miedoso, inmaduro o incompetente? La respuesta es abierta.

    No lo es, sin embargo, el final. No me ha gustado. En muy pocas páginas se dan demasiados cambios drásticos cronológicos y de comportamiento, hasta el punto de que resulta complicado averiguar el proceso que lleva al cambio (aunque las causas las sepamos). En resumen: cojea.

    Lo estrafalario del comportamiento de Enrique en ciertas ocasiones, las rarezas de algunos personajes, las injustificadas ambiciones de otros, las “flexibles” relaciones amorosas, los delirios de grandeza de algunos y muchas otras situaciones similares, ofrecen un marco humorístico que recuerda al de la comedia española de los 60. Es ese humor, mezcla de ironía y mala leche, lo que salva a una novela de un autor magistral en muchas otras.



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