En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



viernes, 30 de septiembre de 2011

Porno - Irvine Welsh




Quien leyó Trainspotting no es que deba leer Porno, pero le gustará. Trainspotting es un novelón. Porno es una novela entretenida, divertida, pero no a la altura de Trainspotting. Para empezar no contiene nada de denuncia, ni de reflejo de una sociedad desencantada. Es, simplemente, una secuela para aprovechar el tirón. Hay que leer Trainspotting antes de leer Porno

Han pasado varios años, y los drogadictos de la primera novela son ahora un conjunto de pelanas treintañeros cuya existencia ha transcurrido por los cauces previsibles. Sick Boy, asqueado de sí mismo, abandona Londres y retorna a Leith, donde comienza a regentar un tugurio de mala muerte. Persiguiendo el dinero fácil se le ocurre rodar una película porno amateur. Al hilo de esta “hazaña” sigue toda la trama. El final es un guiño a Trainspotting y al destino que nunca cambia, porque cada uno es como es aunque quiera engañarse a sí mismo. 

Está escrito en primera persona por los principales personajes, alternándose en cada capítulo: Sick Boy, el chanchullero; Spud, el pobre drogata pringado incapaz de rehabilitarse; Nikki, la universitaria metida a actriz porno; Renton, que regenta un club en Ámsterdam; y el violento loco de Begbie. Sobre estas actuaciones “en primera persona” giran los secundarios. Esta forma de escribir permite ver los mismos hechos desde diferentes puntos de vista, lo cual siempre tiene su gracia. 

La novela va planteando algunos interrogantes que apetece solucionar, y que conducen poco a poco al final. Además tiene momentos divertidos: algunas situaciones que mueven a la risa por lo cómicamente sórdidas, y, sobre todo, el ingenioso desdén –cuando no desprecio- con que el egoísta Sick Boy habla de algunas personas (hay comparaciones para enmarcar). 

En resumen: casi seiscientas páginas para entretenerse y pasarlo bien, literatura de nivel elevado, pero sin tocar techo. Una buena secuela, pero una secuela. Pocos autores que publican un éxito se resisten a imitarse a sí mismos para pasar por caja.



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