En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



miércoles, 17 de agosto de 2011

Snuff – Chuck Palahniuk





“El sexo es lo más divertido que uno puede hacer sin reírse”  es una frase atribuida a Woody Allen. El autor de Snuff, a la hora de poner en las mismas páginas sexo y humor, ha traspasado el límite de la risa, así que esta novela es de humor, y poco o nada tiene que ver con el sexo si no es un marco tan sórdido que todo, por contraste, se vuelve grotesco en él.

El argumento es en apariencia sencillo, e incluso hay un momento, en el primer tercio de la novela, en el que resulta engañosamente previsible. Pero la verdad es que según evoluciona la historia van apareciendo sorpresas, hasta alcanzar un final original y tan estrafalario como todo lo demás, como si quien ha llevado una existencia grotesca y miserable ni siquiera pudiera aspirar a morir de modo glorioso. O, mejor dicho, “glorioso”, con unas comillas bien gordas.

La historia es la siguiente: una actriz pornográfica entrada en años sabe que su carrera está terminada, y decide concluirla a lo grande: haciendo algo que la sitúe para siempre en la historia del sexo y, de paso, dé un impulso final a su ya decadente carrera para terminarla en lo más alto. ¿Y qué le se le ocurre a la buena señora? Beneficiarse a 600 caballeros distintos, protagonizando así el mayor gang bang de la historia.
           
Y 600 “delicados” caballeros acuden a la convocatoria. El libro es una sucesión de los pensamientos de cuatro de los participantes: el caballero 72, que se presenta con un ramo de rosas (y es divertido ver cómo cambia la perspectiva sobre él cuando se van conociendo ciertos detalles); el 137, un actor fracasado tras haber sido expulsado de la serie donde había ganado fama, y que anda por allí con un monigote de trapo para que se lo firme la actriz; el señor 600, que es un actor porno entrado en años y acomplejado con la evolución de su físico; y, por último, Sheila, la chica que va, con sus papelitos en ristre, organizando el sarao y llamando de tres en tres a los “actores” que deben pasar al estudio.

Las reflexiones, los recuerdos y las conversaciones de los cuatro, la forma en que cada personaje se ve a sí mismo y ve a los otros, las razones que cada uno tiene y las que el resto les presupone, van tejiendo la novela, siempre enmarcada en las imágenes que los monitores de la sala de espera van emitiendo, en las que se puede ver a la actriz, “la señorita Cassie Wright”, en inversas “interpretaciones”. Respecto a este detalle, cierto es que los títulos de las películas pornográficas suelen ser como para pegarse un tiro, pero a mi juicio el autor abusa de la parodia.

Una historia divertida, donde nada es lo que parece, donde las obsesiones sacan su lado más ridículo y divertido, y lo sórdido se presenta de forma lo suficientemente amable como para hacer sonreír, donde todos tienen su corazoncito y su anhelo de gloria, aunque a muchas personas, pese a todo, les resultará un argumento y un marco desagradables.



2 comentarios:

  1. Excelente libro, es innegable que con Chuck uno s ela pasa tremendamente bien. Tuve el gusto de conocer su trabajo cuando por circunstancias medio esquizos pude agenciarme El club de la pelea,en el saqueo que hubo en mi ciudad a la librería más selecta", cosa que me gustó mucho, sobretodo porque porfin vivía eso de las viejas películas ochenteras, donde unos vagabundos observan con ávido deseo los artefactos en venta, a través de los cristales de las grandes tiendas, cuando de pronto arremeten con piedras, o lo que fuera, cogen la merca y se mandan mudar. Algo así, pero con mayor satisfacción, ùes se trataba del jabón rosa luciendo FIGHT´S CLUB. Excelente novela, harta info sobre explosivos y su fabricación, humor negro a borbotones. Luego conseguí Pigmeo, y la verda que Chuck tiene para rato, su mórbida imaginación es todo un deleite, aunque cabe decir que en esta novela, se torna un poco caricauresco, como ido a las sereies BEAVIES AND BUTTHEAD masomenos, pero de todas formas, leer a Chuck oyendo un disco de Humble Pie y teniendo un canuto a la espera, es como estar a segundo s de estallar integramente, con la stisfacción de que te gustará y querrás más, tus restos querrán más y más!!!!

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  2. Tendré que leer algo más de este hombre. El otro día tuve uno en la mano (no recuerdo el título) pero al final no lo compré.

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