Que
puede hacerse humor con el cáncer queda demostrado con esta novela de Jorge
Comensal que, de un modo respetuoso y a la vez melancólico, enfrenta al lector a
la historia de un abogado que sufre un cáncer de lengua, lo que deja fuera de
combate su instrumento de trabajo, con las implicaciones económicas que eso
tiene para él. Aunque, desde luego, las económicas no son las más importantes aunque sí las que ocupan cierta parte de su tiempo porque planificar estos asuntos sí entra dentro de su margen de actuación y de su voluntad, a diferencia del devenir de la enfermedad..
No solo
las células mutan en Las mutaciones. También lo hace en entorno del enfermo, y
no solo por la enfermedad, sino por sus consecuencias para la comunicación. La
esposa debe asumir un nuevo rol, los hijos, perdidos en su adolescencia,
afrontan la situación refugiándose en sí mismos y en sus obsesiones, y la
asistenta aporta las creencias supersticiosas. En medio, el codicioso y
maleducado hermano de Ramón, que así se llama el protagonista. De todos ellos, con quien Ramón acaba
entendiéndose mejor es con el más ajeno a su enfermedad: el loro que le han
regalado. Pero tampoco le va del todo mal con Teresa, la psicoanalista a la
que acude y que, además de estar como un cencerro, cultiva marihuana para sus
pacientes sin llegar a saber quién psicoanaliza a quién: si ella a sus pacientes o a sí misma a través de ellos. El loro, la marihuana, la adolescencia, el hermano pendiente de su peculio, la esposa que ha de seguir viva sea cual sea su suerte... Cuando el cáncer hace presa en alguien, el tiempo puede detenerse para él, o quizá transcurrir más lento, pero para el resto del mundo sigue corriendo.
Entre
el diagnóstico, la operación, y la evolución de la enfermedad hasta el
desenlace que conocerá quien lea el libro, las páginas transcurren con rapidez
pero con sensación de calma, de lentitud, porque el autor no se recrea en los
sentimientos, sino en los hechos, y es de ellos de donde brotan todos los
momentos que hacen de Las mutaciones una historia bien estructurada, tierna y con un punto de melancólico humor negro.
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