En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

lunes, 8 de octubre de 2018

Hasta aquí hemos llegado – Petros Márkaris




                La frase hecha que da título a esta novela implica la existencia de un recorrido, temporal o espacial y, a menudo, también emocional.

                «Hasta aquí hemos llegado», decimos al rendirnos al cansancio.

                «Hasta aquí hemos llegado», pensamos también cuando el hastío ante la conducta impertinente o injusta de alguien nos lleva a cambiar drásticamente nuestra relación con él e incluso a mandarlo al diablo.

                Por ambos motivos hubiera sido un buen título para dar por concluido el recorrido del comisario Kostas Jaritos en la literatura.

                Podría pensarse en boca del autor, Márkaris, aludiendo al agotamiento de sus ideas.

                Y lo podría haber suscrito también Kostas Jaritos, el protagonista, harto de ser un clónico de sí mismo hasta dejar tan lejos de la brillantez de sus inicios.

                Ya lo he dicho en alguna otra ocasión: las primeras novelas de Jaritos, publicadas con varios años de diferencia, fueron buenas y originales, pero luego, cuando el éxito alcanzó a Márkaris, la urgencia no sé si de pasar por caja o de qué provocó que publicara una novela por año, a veces más, con una notable pérdida de originalidad que culminó, en el apogeo de su fama, con una «trilogía de la crisis» que Hasta aquí hemos llegado ha transformado en tetralogía y en desastre.

                Para mí lo mejor de esta novela ha sido el reencuentro, tras casi cinco años desde que leí el anterior libro de la serie, con el mundillo de un personaje al que le tengo cariño, aunque, por desgracia, el buen sabor solo ha durado lo que ha tardado Márkaris en calcar las novelas anteriores: bien poco.

                Y es que esta novela reproduce punto por punto el poco ingenioso modelo de las anteriores:

                -Alguien mata a alguien, y tras el finado suele venir algún tipo de reivindicación más o menos misterioso y peliculero.

                -Jaritos se dedica a ir y venir interrogando una o varias veces al personal, nunca más de un par de preguntas, y cada vez se nos cuenta cuál de sus ayudantes le acompaña y por qué, qué medio de transporte elige y por qué, por qué calles pasa y cómo está el tráfico. Es estos detalles se va un número de páginas sorprendente.

                -Pese a tanto minúsculo interrogatorio, Jaritos no llega a ninguna conclusión, de todo lo cual informa a Guikas, su superior, tantas veces como interrogatorios realiza; en cada ocasión nos cuenta si el jefe si lo recibe de pie o sentado y de qué humor.

-La «investigación» avanza porque los malos son contumaces y siguen apiolando al personal a razón de un finado cada sesenta páginas, más o menos, lo cual permite al comisario recolectar detalles comunes a todos los crímenes. Esta recolección permite llegar al final de la novela y, de sopetón, resolver el caso de un modo en general poco brillante y, en el caso de Hasta aquí hemos llegado, particularmente malo y decepcionante.

                -Como no todo transcurre en veinticuatro horas, el comisario va a su casa a cenar, consulta el diccionario que tanto le gusta y nos cuenta qué cocina su esposa, amén de dejar algún detalle sobre el genio de la señora.

                -Añadamos que su hija y su yerno van o vienen o les pasa algo (como en esta ocasión), y que su viejo amigo y oponente Zisis siempre está a punto para traer al presente información útil de toda la segunda mitad de siglo XX en Grecia para encontrar en el presente criminal ramificaciones de aquel pasado de odio.

                -Por último, espolvoreemos sobre lo anterior la forma en que la actualidad socioeconómica de Grecia justifica la acción de todo el mundo, buenos y malos, que actúan y se quejan al ritmo de la sección de economía de los periódicos, lo cual justifica también la intensidad del tráfico en las principales avenidas y cuanto podamos imaginar. Como colofón, demos a los asesinatos cierta  intencionalidad justiciera.

Con lo que acabo de resumir tenemos las últimas cuatro novelas de Márkaris, cuyo máximo interés llegó a ser el modo en que refleja la crisis, aunque me da la sensación de que cada vez lo ha hecho de un modo más peliculero, lo cual afirmo no solo por esta novela, sino por el la fallida «predicción» de que Grecia iba a abandonar el euro (en la anterior) y por comienzo de la siguiente, Offshore, que acabo de empezar a leer.

                ¿Y si tengo una opinión tan regular de estas últimas novelas por qué voy a leer la siguiente y luego la última? Porque, como he dicho antes, como le tengo cariño al personaje hace tiempo que me propuse leer toda la serie. Entonces no imaginé que la eventual decadencia de Grecia correría pareja a la de la calidad de las novelas de Márkaris, pero siento que se lo debo al antiguo Jaritos. Nadie podrá decir que no he tratado de reencontrarme con él hasta el final.


                

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