En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



jueves, 31 de mayo de 2018

Risa en la oscuridad – Vladimir Nabokov




                «Érase una vez un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania. Era rico, respetable, feliz. Un día abandonó a su mujer por una amante joven; amó; no fue amado; y su vida acabó en un desastre.»

                Con este resumen de lo que viene después comienza Risa en la oscuridad, brillante obra de Vladimir Nabokov en la que se relata, más que una historia de amor y desamor, el proceso de envilecimiento al que conduce el egoísmo, así como el paralelo proceso de degradación de quien se deja arrastrar por un egoísta.

                Dar el primer paso para aprovecharse de alguien que se ha fijado en ti es tentador por lo sencillo y efectivo. Pero una vez hecho, ese pequeño egoísmo pasa a convertirse en la nueva normalidad y, si las ambiciones no se han visto colmadas, será fácil dar otro paso en la misma dirección. No hacen falta más de cuatro o cinco pasos para convertirse en un miserable y arruinar la vida de quien, por amor o debilidad y siempre por candidez, consiente en someterse al abuso. 

                Es lo que ocurre en Risa en la oscuridad. Albinus, el protagonista, es un hombre que tiene cuanto para la mayoría de sus conciudadanos son solo aspiraciones. Sin embargo, de improviso se encapricha de Margot, una joven aspirante a actriz que trabaja de acomodadora en un cine. Si solo de atracción sensual o emocional se hubiera tratado, Albinus no hubiera tenido ninguna oportunidad, pero Margot, zambullida en su propia soledad y a falta de alguien a quien amar, piensa que por qué no aprovechar las ventajas de tener un amante adinerado que, además, la puede introducir en los círculos cinematográficos. Es así como da el primer paso: se deja querer, e incluso induce a Albinus a pensar que puede llegar a ser correspondido.

                Hasta ese momento, una de tantas relaciones interesadas en las que alguien sacrifica algo solo incierto –el amor futuro hacia otra persona que puede llegar o no- para conseguir otra cosa cierta –dinero, posición, relaciones, diversión...-. Pero Margot es demasiado egoísta, e intenta no renunciar a nada. Para empezar, aunque ha accedido a ser «la otra» no le gusta serlo, así que su segundo paso es estimular el egoísmo del propio Albinus para hacerle sacrificar a su familia en aras de un amor que él cree correspondido pero que sabe frágil y teme perder. Cada paso que Margot da para satisfacer sus aspiraciones, es, en realidad, un engaño. Albinus pronto será un pobre imbécil, un tonto útil que vive en una gigantesca mentira que, para mantenerse, necesita ser cada vez más grande.

                Como suele ocurrir, cuanto mayor es el engaño y la manipulación a los que Margot somete a Albinus, más desprecio siente por él. Y ese mismo desprecio es una nueva excusa para seguir aprovechándose de él; cada nuevo engaño es la sanción por ser tan tonto como para dejarse engañar. Y cuando el engaño ya no basta, sigue la burla disimulada. El proceso se retroalimenta hasta que al final, lógicamente, Margot siente una profunda aversión hacia Albinus, pero no advierte que la causa de su rechazo no es el hombre que ve, sino lo que su propia y miserable conducta ha hecho de él. Así es el egoísmo profundo: cuando aborrece lo que ve en el espejo, le echa la culpa al espejo.

                Frente a esto, llama poco la atención el papel ciertamente secundario de la esposa de Albinus y del hermano de ésta. Y, sin embargo, son personajes a analizar. Han sufrido el egoísmo de Albinus, como Albinus sufre el de Margot pero, a diferencia de él, no se han dejado arrastrar. No han suplicado al egoísta. Le han dado la espalda. Eso los salva.

                El argumento, magnífico, no es precisamente de lectura risueña. El lector es espectador de un espectáculo degradante, directo, duro, porque el proceso de degradación de Margot es causa del deterioro de la vida de Albinus. ¿Quieres saber lo miserable que eres? Mira los daños que has causado, mira las responsabilidades que has eludido, mira si acompañaste a tu víctima para ayudarla a superar las consecuencias de tus actos o si saliste corriendo a vivir tu vida. Margot no asume ninguna responsabilidad, pero en cambio sí inflige numerosos daños no por el placer de hacerlo, sino de disfrutar de la vida a la que cree tener derecho. En esta aventura se ve apoyada por un hombre como ella y también antiguo amor, Axel, y cuando dos egoísmos se refuerzan entre sí, más vale que no te pillen en medio.

                La escritura de Nabokov es de una eficacia y precisión impresionantes: cuenta lo que quiere contar y nada más, con claridad, sin escatimar ni derrochar lenguaje. Ni palabras ni ideas superfluas, pero sin que tampoco el lector deba aportar nada más que unos cuantos sobreentendidos. Máxima concisión. Una prosa de altísima calidad al servicio de una historia en la cual el autor nos traslada, a veces con ironía o humorística mala sombra, el juicio que le merecen las intenciones y capacidades de los personajes y sus fortalezas y debilidades, pero que apenas entra en valoraciones morales sobre los hechos porque, precisamente, el juicio moral surge en el lector a través de la desagradable sensación de este crudo aviso y recuerdo: el egoísmo puede transformar cualquier vida, en cualquier momento, en desastre.



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