En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 14 de mayo de 2012

Ensayo sobre la ceguera – José Saramago



Me leí este libro en cuatro días. Dadas sus dimensiones, eso significa que me gustó. Y mucho. Es una historia que no deja indiferente, de las que se recuerdan muchos años después de haberla leído.

Posiblemente lo mejor es el principio, el primer tercio o la primera mitad; la historia es hasta ese momento tan dura que deprime. Luego no sé si porque hay un ligero cambio de tono, o porque ya estás acostumbrado, todo se hace más llevadero.

Sin embargo, más que pensar en el libro en sí, me ha dado por hacerlo de este libro y de otros que he leído del mismo autor: Las intermitencias de la muerte y El evangelio según Jesucristo. Me centro en “la ceguera” y “la muerte” porque los paralelismos son mayores. En ambos casos hay cosas geniales y otras que me han dejado con la miel en los labios.

Los dos casos parten de una estructura común: plantear un hecho insólito (la ausencia de muerte o una epidemia de ceguera) que afecta a alguno de los sentimientos básicos de las personas (el miedo a la muerte o el miedo a la ceguera); a continuación, a ese hecho insólito se le aplica la lógica más absoluta para construir un mundo “lógico” sustentado en un hecho ilógico. Con eso se consigue sacar a relucir los verdaderos valores del ser humano –buenos y malos, y, entre ellos, fundamentalmente, el afán de supervivencia-. Sin embargo, tanto en un libro como en otro, siempre pienso que estos temas dan para más, que cualquiera de ellos podría justificar no “un libro excelente” sino “el libro” sobre el ser humano. Me viene a la cabeza ahora mismo –igual me estoy pasando- que Saramago, haciendo esto, no ha sido original (y hay más antecedentes): el Quijote es exactamente lo mismo: la razón enfrentada a lo irracional, con motivo de lo cual salen a flote cuanto de bueno y de malo hay en las personas (aunque el Quijote sea más divertido y a al vez profundo), si bien, obviamente, las sutilezas no pueden ser las mismas cuando a los personajes –como hace Saramago- se les enfrenta a situaciones tan extremas.

Pero en ambos libros –“ceguera” y “muerte”- la historia pronto toma una deriva que la aleja de su origen para centrarse, poco a poco, en una especie de “trama” que a veces, por sus tintes casi cómicos –sobre todo en el caso de “la muerte”- da una impronta muy personal pero, a la vez, contradictoria con el comienzo... salvo que se tenga una visión del ser humano como un bicho esencialmente ridículo, obsesionado consigo mismo hasta el punto de no advertir su infinita pequeñez.

En todo caso, que la historia apunta al ser humano queda demostrado porque ni aparece un solo nombre en toda la historia, ni de personas ni de lugares.

En cuanto al final... sin duda era el más sencillo y el único no aterrador o no totalmente desesperanzador. Otro final, además, hubiera dado la impresión de dejar todo a medias, salvo que hubiera sido apocalíptico. 

En todo caso, un clásico moderno.





2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices, lo que el "Ensayo sobre la ceguera" se me hizo, ya no duro, sino muy largo. ¿Has leído de Saramago "Todos los nombres"? Para sumar a la "ceguera" y la "muerte" el tema del "amor"... Un libro más modesto, quizás sin tantas pretensiones como el de la ceguera pero entrañable a más no poder. En mi opinión, una de las historias de amor más sobrecogedoras que he leído (que no han sido pocas). Un saludo.

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  2. Si lo piensas, se tiene que hacer largo, porque ve un minuto con los ojos cerrados por tu casa y se te hará eterno. Imaginar lo incómodo, o lo cruel, o lo violento, o cualquier cosa así necesariamente se hace largo.

    No he leído Todos los nombre. Ni lo tengo, aunque sí tengo otros de Saramago esperando ser leídos. Sin embargo confieso que me da pereza: esa costumbre de saltarse a la torera las normas de puntuación hace que solo me anime a cogerlo en momentos muy concretos. Los de Saramago son libros de esos que requieren su momento.

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