En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 21 de mayo de 2012

Sakamura, Corrales y los muertos rientes – Pablo Tusset



He aquí un libro que va mejorando conforme pasan las páginas, pero sin pasarse. Al principio el tipo de humor resulta demasiado simplón y repetitivo: los protagonistas son demasiado tópicos y las gracietas poco ingeniosas y reiterativas. Luego, como digo, la cosa mejora. Mejora cuando se avanza en los hechos. La primera aparición de la reina Eusebia, por ejemplo, es realmente divertida.

Tras Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, En el nombre del cerdo no fue lo que muchos deseábamos (más cruasán), sino una novela seria que conforme pasa el tiempo me va pareciendo mejor, que muestra la variedad de registros de un autor que, por desgracia, ha podido quedar encasillado por el éxito de su primera novela. Por tal éxito quizá se esperaba más "cruasán" con la segunda, y por eso quizá En el nombre del cerdo, siendo tan distinto, no tuvo la misma repercusión. Por eso también queda la duda de si este libro es lo que le apetecía escribir al autor o lo que le convenía a la editorial. Mal resultado, en cualquier caso, porque como humor está muy por debajo de Lo mejor que le puede pasar a un cruasán. Da la sensación de que el autor ha pensado que para ganarse la vida escribiendo precisa hacer lo que se le demanda: humor. El problema es que no se ha matado. Parece un libro "de trámite", en el que, por si acaso suela la flauta del éxito, deja abierta la puerta a una saga.

El humor del “cruasán” es mucho más inteligente. En este libro, en cambio, la trama tiene su punto de originalidad por lo disparatada, pero carece de toda complejidad. Los disparates son divertidos por lo exagerados más que por lo sibilinos. El humor es demasiado facilón, hasta el punto de apoyarse a menudo en todos y cada uno de los tópicos habidos y por haber. Por último, el apego a la realidad más inmediata (caricaturización de periodistas y políticos famosos) hará que pasado poco tiempo la historia resulte menos comprensible, muchas de las alusiones perderán actualidad y, por tanto, gracia.

En resumen: entretenido y nada más. Alguna pulla gorda (menos mal) y diez mil chorradillas inofensivas que al menos a veces hacen sonreír. Lo peor, la parte del principio: un evidente "remake" de Torrente hasta en el dibujo de la portada, lo cual produce una frustrante sensación de falta de imaginación. Nadie puede negarle, eso sí, la inspiración para determinados disparates concretos. Y eso, precisamente, es una de las pocas cosas que salvan el libro.


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