En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

lunes, 22 de junio de 2026

Manual de terapia felina - Joaquín Berges

 


Joaquín Berges tiene una cualidad, a la que no sé poner nombre, que me recuerda la reflexión de Santo Tomás de Aquino de que más vale iluminar que brillar. Lees sus obras sin la impresión de estar ante algo brillante, pero con la sensación de que, sea cual sea el argumento, te iluminan el camino. Creo que es por la actitud de sus narradores. Por la naturalidad con que reconocen sus propios errores y asumen contrariedades y fatalidades. Es decir, por la forma en que el yo que uno quiere ser va haciendo sobre la marcha las paces con el yo que realmente es, el que lleva todas sus limitaciones a cuestas.

«Manual de terapia felina» debe el título a que tras una sucinta reflexión del narrador sobre el gato con el que comparte existencia, da paso al relato de una de las consultas que, como psicólogo, afronta. Uno podría esperar que hubiera alguna relación entre reflexión gatuna y consulta, pero solo alguna vez es evidente.

La procesión de clientes es tal, y los problemas de cada uno tan diferentes del resto, que durante un centenar de páginas he tenido la sensación de estar ante la peor novela que había leído de Berges. Como si todo estuviera deslavazado y atascado en torno a nada. Pero no. La obra va de menos a más hasta alcanzar un final brillante.

Cuando el desfile empieza a parecer interminable y el libro un muestrario de chiflados, algún paciente vuelve, las vivencias de unos acaban estando relacionadas con las de otros, las sorpresas van surgiendo de la mano de la escritora que cree crear la realidad a través de la ficción, de los gemelos que se turnan para seducir a una mujer, del zumbado que se queda a vivir en unos grandes almacenes, de una analista de pautas de consumo, de otro loco que ha perdido su sombra o de quienes se encuentran con gente en los espejos. Todos más carne de psiquiatra que de psicólogo.

A toda esta fauna la conocemos a través de la visión del psicólogo, que intenta ser y parece más profesional de lo que le sale porque hay pocas reflexiones agudas sobre los diagnóstico que sugieren las confesiones. En cambio, las chanzas e ironías para sí mismo a costa de los pacientes son constantes.

    «Un canto a la plácida dicha de la vida cotidiana», en palabras de Jesús Ferrer, de La Razón, dice la publicidad mercenaria que aparece no recuerdo si en la faja o en la solapa. Mercenaria pero que, por una vez, no exagera y acierta. Eso sí, la dicha, volviendo al principio, la encuentra el lector en el modo en que el narrador vive con humorística resignación la enloquecida y poco glamurosa realidad con la que, sin matarse demasiado, se gana la vida.

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