En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 2 de julio de 2012

Defensa cerrada – Petros Márkaris



           Segunda novela de Márkaris con el teniente Kostas Jaritos de protagonista. El marco, la Atenas de finales de los años 90, donde la idiosincrasia griega, que tantos obstáculos, incomodidades e ineficacias pone ante Jaritos, no habrá ahora lector que no la interprete a la luz del derrumbe económico de Grecia. Una sociedad, en definitiva, solo preocupada por el ande yo caliente, donde casi todos aspiran a ganarse el pan con el sudor de la frente ajena; unos dentro de la ley, otros no tanto.
            Por una vez, el teniente está de vacaciones. En la pequeña isla donde ha ido a parar viene un terremoto a amenizar la cosa. Amén de otros problemas, el seísmo provoca un derrumbe que alumbra un cadáver relativamente “fresco”. Ante la falta de medios de la isla, Jaritos se hace cargo de más cosas de las que debería.
            Ya de vuelta en Atenas, es asesinado un empresario dueño de diversos tugurios y un buen restaurante. Un tipo al que, por una razón u otra, todos tienen miedo; nadie admite saber nada de él, y desde las alturas hay interés en archivar el caso cuanto antes. Seguramente es un tipo relacionado con la mafia. Seguramente las mafias tocan alto. Lo cierto, en cualquier caso, es que también está relacionado con el mundo del fútbol de tercera división. Y es el fútbol, precisamente lo que acaba vinculando ambos crímenes. El complicado entorno del asesinado hace que cualquier cosa sea posible, lo que permite al autor mantener la tensión hasta el final.
            La investigación avanza sin prisa pero sin pausa, con errores creíbles que hacen más verosímil la historia, alternando el meollo con las circunstancias personales del teniente: su salud y, sobre todo, sus relaciones familiares.  En este segundo ámbito se despliega el humor de Márkaris: las manías, los temores y los prejuicios humanizan al personaje, dando a toda la novela el sutil toque de humor que acompaña en todas las páginas al relato de un teniente que habla en primera persona sin dejar de protestar por cómo el mundo se alía en su contra. Y esa es la principal gracia de Jaritos: que es un hombre mayor, de vuelta de todo, gruñón, con un coche que se cae a pedazos, que viste de cualquier manera y es poco amigo de las manías… ajenas. En resumen, tiene el encanto de los personajes gruñones, más comododes que egoístas y, en el fondo, bondadosos.
            El humor, por último, también se manifiesta en las agudas reflexiones de Jaritos sobre las intenciones y ambiciones de unos y otros, al hilo lo mismo de las grandes decisiones que de las pequeñas. Esto, sin duda, es de lo mejorcito de una novela que ya de por sí es muy buena.  Me ha gustado más que “Noticias de la noche”.
            Para ir terminando, una advertencia: mejor leer  “Defensa cerrada” cuando uno disponga de varios días por delante para acabarlo rápido: en otro caso lo complicado de la trama de intereses y la abundancia de personajes con apellidos griegos, puede provocar fallos de memoria.  
            Y ya, para finalizar, un comentario a modo de anécdota: ni la portada de la primera edición original (un pistolero abriendo fuego) ni la nueva portada de la edición de bolsillo (con sinuosas siluetas femeninas y colores que apuntan a clubs de alterne), tienen mucho que ver con el ambiente en que se desarrolla la novela. Mejor no guiarse por ellas.

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