En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 11 de junio de 2012

A cada uno su propia muerte – Veit Heinichen



Voy a comenzar por lo más evidente: no me gusta el título. Y no porque recuerde a las novelas de bolsillo del oeste, sino porque resulta demasiado duro para una novela en la que el protagonista, el comisario Proteo Laurenti, sufre tribulaciones tan familiares y domésticas que la contundencia de la trama mengua notablemente. Proteo acaba persiguiendo a los malos robando tiempo a los encuentros y celebraciones familiares, y cuando uno anda dejando a su octogenaria madre comiendo a dos carrillos para interrogar ahora a uno y luego a otro, tampoco cabe esperar la épica que promete el título.

De la novela, tres cosas llaman la atención:

La primera, el protagonista: pocos “policías de novela” hay que vivan con sus hijos y su esposa, ejerzan de padres de familia y anden con la parentela por medio. En este caso, además, se produce un efecto que no me convence: hay un completo desdoblamiento de entornos y la novela discurre, en realidad, en dos mundos diferentes. Lo normal es que la vida personal del protagonista sea un apoyo, una excusa para tomar aire, pero aquí se entremezcla demasiado, sin aportar demasiado, y haciendo perder el hilo en algunas ocasiones.

La localización: Trieste. En Italia, pero a tiro de piedra de Croacia y Eslovenia, conformando un escenario multinacional. Una ciudad, además, pequeña, lo que da un toque “casero” a toda intervención policial.

Y, por último, la trama: no deja de ser original mezclar asuntos de corrupción relativamente atípicos con temas de tráfico de personas. Consecuencia, en realidad, de la convergencia de delincuentes polifacéticos.

Dicho esto, la novela me ha parecido bastante mejorable. He aquí los motivos:

-Hay un intento de enlazar un crimen actual con un crimen pasado. Se trata de una especie de “gancho” para seducir al lector muy utilizado (me estoy acordando de Craig Russell), pero está mal trabajado y no consigue lo que se propone. Primero porque el crimen antiguo no despierta demasiada curiosidad (la única duda, y floja, es si fue un crimen o no), y porque la forma en que se resuelve es un tanto traída por los pelos.

-El crimen presente con el que se abre la novela se cierra con un decepcionante episodio donde el lector tiene la sensación de que le están tomado el pelo: donde no acaban llegando los personajes, acaba llegando el autor.

-El resto de misterios se desentrañan en base a suposiciones que el autor viene a confirmar desde su posición “todopoderosa”, y, para colmo, hay una escena final de acción muy poco solvente. Hasta algo ridícula (me refiero a un “fallo” policial que ni el más tonto cometería, lo cual revela falta de imaginación para dar salida a las cosas).

-Otro recurso típico, y más en la novela italiana, es el de tener a un corrupto dentro. Pero aquí también es un recurso fallido. Y no descubro nada al decirlo, porque cuando el asunto se plantea queda resuelto de inmediato: se sabe qué y quién, y antes no se plantea el asunto. La única duda que incentiva a lector es posterior, y afecta a la posibilidad de que haya más corruptos.

-Si bien Proteo y su entorno quedan razonablemente retratados, “los malos” parecen de otro planeta. Son mucho más planos e intercambiables. Demasiado "robotizados".

En definitiva, una historia entretenida, pero que los personajes no alcanzan a solucionar sin la intervención omnipresente del autor.

Y termino con un comentario que si no lo digo reviento: pocas portadas he visto tan desafortunadas: entre el título y el predominio del gris, no anuncia lo que hay, y encima acaba dando aire de funeral a una novela cuya gracia es lo campechano del protagonista y su entorno. Una novela, eso sí, manifiestamente mejorable.


2 comentarios:

  1. Te recomiendo al comisario Brunetti, vive en Venezia, tiene mujer, dos hijos, suegro... su vida familiar aparece en cada novela, también la realidad cotidiana del país y la corrupción

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    1. Gracias. Leí uno de Brunetti hace tiempo, pero no me acabó de convencer. Quizá deba volver a intentarlo.

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