En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

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lunes, 5 de octubre de 2026

La uruguaya - Pedro Mairal

 


Las cosas están jodididas en Argentina y en el matrimonio de Lucas Pereyra, el mediocre escritor que protagoniza y cuenta a su esposa, en primera persona, su peripecia.

Ambas cosas justifican su rápido viaje a Montevideo. Ida y vuelta en el día. La situación en Argentina da la excusa: ir a sacar pasta de la cuenta de un banco uruguayo. En ella, para sortear los controles monetarios argentinos (lo que sitúa temporalmente la acción) le han abonado derechos de autor procedentes de terceros países. Luego, claro, tendrá que retornar a Buenos Aires con los dólares de extranjis. Lo mal que está el matrimonio en lo emocional aporta una motivación extra: la de encontrarse con Guerra, una chica de veintitantos años (él es un cuarentón) con la que casi tuvo un romance en un encuentro literario en Valizas, tras el cual han tenido una intensa relación a través de correo electrónico que la esposa de Lucas acaba de descubrir.

En resumen, Lucas hace el viaje con la intención de solucionarse económicamente los meses necesarios para escribir lo que desea y ha darle de comer, y con la ilusión de darse, por fin, el revolcón con Guerra que ansía desde que la conoció.

La novela es la historia de ese día. Es una historia divertida no tanto por las cosas que suceden sino por la actitud del protagonista, que no se toma a sí mismo a chirigota pero sí con condescendencia. Otra fuente de humor es el agresivo contraste entre la realidad y los deseos idealizados. Por ejemplo, cómo un plan de tórrida pasión se encuentra, de pronto, con un inconveniente que ladra. Y ahí lo dejo.

Que para Lucas lo importante es el revolcón lo vemos pronto. No solo por cómo ha organizado el día, sino por las evidentes contradicciones entre sus reflexiones económicas y los dispendios propiciados por la cercanía de la tentación. Y es que esta novela es, sobre todo, una novela sobre la tentación.

¿Por qué?

Lo sabrá quien la lea. Solo anticipo que, como suele ocurrir, una cosa es lo que uno fantasea y otra la realidad; que cuando no se conoce mucho a la otra persona uno la construye a su medida y luego se topa con la cruda verdad; que la adaptación sin renuncia a las esperanzas descalabradas incluye una divertida dosis de voluntarismo que solo garantiza que la alternativa al éxito no es el fracaso sino el ridículo; que, en definitiva, los esfuerzos por amoldar a martillazos la realidad a los deseos suele terminar con la vida abollada.

Que la tentación se llame Guerra permite el fácil juego de que ir a ella es como ir a la batalla, y de ella nadie vuelve indemne. Es el caso de Lucas, cuyo tono, ya he dicho que liviano por lo condescendiente que es consigo mismo, más tiene que ver, como comprendemos al final, con cómo se siente desde el momento en que nos cuenta la historia que con cómo se sintió mientras la vivía.

Pero «La uruguaya» es un poquitín más, el poquitín que separa todo lo que acaba de contar de otra historia que transcurre en paralelo, oculta al lector hasta las páginas finales, que abren una posibilidad que nunca llega a cerrarse (y que traslada el peso de la decisión al lector) y que permite cerrar el libro con una excelente impresión.