En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



domingo, 12 de julio de 2015

Ardores de agosto – Andrea Camilleri



Ardores de agosto (Serie Montalbano, 14)


Tras un largo paréntesis lector, y alternando con un par de libros con enorme carga de profundidad (Museo de la soledad y El animal moribundo) en enero hice algo contrario a mi religión: leer casi seguidos tres libros de una saga. Ardores de agosto, Las alas de la esfinge y La pista de arena.

Ardores de agosto es un título con doble sentido: alude al calor en sí, porque la acción transcurre en agosto y Montalbano se pasa el libro sudando como un pollo, y alude también a otros ardores, vinculados a la carne, que ya se sabe que es débil y, me temo, la relación de Montabano con Livia necesitaba (literariamente hablando) que algo ocurriera para no caer por enésima vez en la repetición. Dicho de otro modo, si en cada novela de la serie Camilleri nos ofrece un caso (o varios) y además nos cuenta cómo evoluciona la vida del comisario, respecto a esto último, en el plano afectivo, Ardores de agosto supone un antes y un después inevitable para poder dar un giro a la vida del protagonista y poder incluir en las siguientes novelas factores emocionales que mantengan vivo el interés del lector, aunque sea a costa de mezclar en demasía el rosa con el negro.

Comparada con el resto de novelas de la saga que he leído hasta ahora, es quizá la más floja. Livia le hace un encargo al comisario: que busque una casita para que unos amigos veraneen. Montalbano la encuentra, pero en ella los amigos comienzan a enfrentarse a una serie de plagas bíblicas un tanto asquerosillas e irreales, demasiado caricaturescas, que desembocan en el hallazgo de un cadáver.

Para más caricatura, el comisario gasta una broma para exacerbar los instintos sexuales del fiscal Tommaseo, y la broma, aunque inverosímil, se torna realidad, por no hablar de la misteriosa conexión de la víctima con su hermana. Demasiado irreal, lo que creo que va en perjuicio del personaje.

A partir de aquí, una historia típica donde el poderoso acostumbra a usar y abusar del débil, donde el crimen a veces está planificado, otras surge sin que se le espere y, en ocasiones, alimenta la venganza, un arte de lo más sibilino.


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