En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



viernes, 26 de diciembre de 2014

Los Grope - Tom Sharpe



            De vez en cuando hay lecturas que se atragantan. Unas veces debido al libro, otras al lector. A veces confluyen las dos cosas, como en esta ocasión. El resultado es que esta novela, más bien corta, la comencé en mayo y la he terminado en diciembre. Casi nada.

            Si no me equivoco Los Grope es la última o penúltima obra de Sharpe (en 2009 apareció esta y La herencia de Wilt) y, desde luego, es también la última por calidad, hasta el punto de que uno duda de los motivos de su publicación.

            El argumento es bastante pobre y deslavazado. Comienza remontándose unos cientos de años, a la fundación de una dinastía matriarcal, los Grope, cuyo origen está en la más fea del lugar y en un vikingo invasor que decidió quedarse porque se mareaba en el barco, y prosigue narrando la evolución de la saga, lo cual anticipa un argumento que luego no se cumple, porque para contar lo que se acaba contando, el comienzo es irrelevante. La trama en sí poco tiene que ver con las primeras docenas de páginas, y gira en torno a las aventuras y desventuras de un matrimonio (él, aburrido empleado de banca, ella, histérica lectora de novelas rosa) y su amado hijito, el hermano de la esposa (turbio negociante) y la esposa de este (una Grope).

            Un buen cúmulo de insensateces inconexas conducen a cada uno por un sitio y a la Grope donde “debería”. Si lo mejor de Sharpe siempre ha sido el enredo, en este caso no llega a existir, solo hay, a lo sumo, confusión, y la solución dada a cada uno de los personajes es de una pobreza notable, además de haber prescindido de esas escenas que en otras novelas representan puntos álgidos. En resumen, comparada con otras del mismo autor Los Grope parece un querer y no poder. 

               Una mala despedida, me temo.




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