Hace mucho que tenía este libro en casa pendiente de leer. En concreto, siete años. Una barbaridad. Con lo que me gusta Camilleri (1925-2019) es como decir siete siglos. Aunque manifestada con retraso, quizá, solo quizá, esa devoción sea la causa de que «Mis momentos» me haya gustado mucho más de lo que puede gustar a otros lectores. Intentaré explicar por qué lo ha pasado tan bien.
Los «momentos» son los del autor, y configuran una colección de recuerdos, la mayoría de juventud (los años cuarenta y cincuenta del siglo XX), que solo tienen en común la presencia de Camilleri y de su actividad en el mundo de la cultura, pues la mayoría de las vicisitudes que cuenta tienen su origen en el teatro y las lecturas o tuvieron reflejo en su obra. Pese a haber leído tantos libros suyos apenas había catado escritos autobiográficos.
En estos «momentos» encontramos escenas sicilianas que parecen sacadas de sus novelas pero que, al encontrarlas aquí, comprendemos que son el origen de un proceso inverso y que la literatura de Camilleri bebe de fuentes directas; vemos también los primeros y osado pasos de Camilleri en un montón de actividades (vaya peligro tenía el hombre) y el contacto que aquel siciliano desconocido llegó a tener con algunas celebridades de la cultura italiana, relaciones de las que habitualmente salió bien parado; conocemos éxitos, fracasos, modos de acción, muchos datos biográficos y, sobre todo, la peripecia vital de alguien que fue lo que quiso ser para plantarse en los setenta años y convertirse entonces, de sopetón, en un escritor prolífico y de reconocimiento mundial. En «Mis momentos» pueden verse las semillas de escritor que, sin saberlo, fue sembrando Camilleri, pues su obra se nutre de su experiencia con la historia italiana vivida en primera persona y con el ser humano. Sobre lo primero, en su juventud vivió una época convulsa y experimentó modos de vida que no habían cambiado desde hacía siglos, pero además su longevidad le permitió desembocar en el siglo XXI. Muchos mundos en una sola vida. Sobre lo segundo, la colección de personas que conoció en un entorno aislado y humilde con presencia de la mafia y la miriada de personas que conoció luego junto a la caterva de egos que hay en el mundo artístico, incluyendo a unos cuantos genios, le suministró material para escribir durante veinte vidas.
Esto es lo que vemos aquí: retazos de los orígenes del escritor, de la materia prima que utilizó y del camino que lo condujo a serlo.
Un lujo para sus devotos.
Como yo.

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