En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



miércoles, 14 de junio de 2017

El ombliguismo de los escritores



Ahora que ha terminado la Feria del Libro de Madrid, algunos de ustedes recordarán cómo numerosos novelistas se han mostrado molestos, abiertamente o con irónico disimulo, por el protagonismo que en la feria se ha dado a cocineros, actores, presentadores de televisión y otras hierbas. Hace ya un año, por estas fechas, un escritor consagrado también se quejó del asunto, con bastante gracia, en su columna en uno de los principales periódicos.

Supongo que es el ombliguismo lo que lleva a pensar a estos críticos que libro y novela o poesía son lo mismo, porque, como no pueden ser tan escasos de entendederas, pienso que, cegados por la vanidad y el andar siempre pendientes de sí mismos, olvidan que el libro solo es un formato. Igual que en la televisión caben informativos, series, concursos, documentales o deportes y, por alienantes que nos parezcan algunos programas, a nadie se le ocurre tratarlos de intrusos televisivos, con los libros sucede igual: en ellos caben historias, recuerdos, consejos, estudios, recetas de codornices escabechadas, diccionarios o láminas a todo color de cachorros de perro salchicha, y nadie es un intruso.

El INE, en los últimos datos que he encontrado (2015) dice que de todo lo editado ese año solo un tercio fue novela (y poesía, que no me olvido de ella). Aquí tenéis el cuadrito. Por cada novela hubo dos libros que no lo fueron, presumiblemente escritos por cocineros que dan recetas, políticos, músicos o actores que escriben sus memorias, tipos que han estudiado curiosidades matemáticas o las propiedades de la jalea real y fanáticos de los cachorros de perro salchicha. Todos ellos también tienen derecho a vender y firmar ejemplares (y hasta a cabrearse si alguna porquería de novela les resta protagonismo) como el personal tiene derecho a elegir entre la última novela best seller, la Regenta o los postres de las monjas clarisas. 

Si a los libros añadimos las "otras categorías", las novelas solo representan el 26,65%. Uno de cada cuatro libros. O, si así lo prefieren ustedes, el resto de libros triplican a las novelas. Si incluimos lo que se publica como folleto (el dato no aparece en el cuadro) las novelas se quedan en el 23%.

Pues eso, que la feria del libro es del libro, no de la novela. O no solo de la novela. 

Dicho lo cual, a mí no me molesta que sea usted un cocinitas y se pase la vida viendo condimentar garbanzos en televisión, pero le advierto que con mis novelas se reirá más que con cualquier recetario. 








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