En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

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lunes, 26 de mayo de 2025

Feliz cumpleaños, Ajonio






      Aunque para mí había nacido unos años antes, para los lectores Ajonio Trepileto nació el 26 de mayo de 2011. 

Juan de Lanuza, Justicia de Aragón,
que no hizo ni caso a Ajonio Trepileto
      Cuando hoy hace catorce años llegué a casa, me esperaba un paquete con los ejemplares de La terrible historia de los vibradores asesinos que, según contrato, me correspondían. Sin embargo, si no recuerdo mal no lo abrí hasta más tarde porque estaba solo y, tras mil años como lector, no quería vivir en soledad la alegría de ver impresa mi primera novela. El resultado fue, sin embargo, que el primer ejemplar que tuve en las manos llegó a ellas, sin pensar, esa misma tarde, en la Feria del Libro de Huesca, donde, dijeron las noticias pocos días después, fue uno de los libros más vendidos; el que más, afirmó algún medio. Y a la mañana siguiente, sin tiempo de reponerme de la emoción del primerizo, estaba firmando ejemplares en la Feria de Zaragoza, casi a la sombra de la estatua de Juan de Lanuza, Justicia de Aragón, quien, indiferente al parto que a su izquierda acontecía, tendía su mano y su mirada en otra dirección no sé si porque un delincuente tan calamitoso como Ajonio no merecía ninguna atención o como un presagio de lo difícil que iba a ser dar a conocer mi novela desde mi anonimato y desde una editorial, Mira Editores, recientemente fenecida, que a lo largo de décadas de trabajo y vocación acumulaba mucho más mérito que influencia sobre quienes deciden qué se lee.

      No ha sido un recorrido sencillo, pero me siento modestamente orgulloso de él, si es que ambos términos con compatibles. Hasta mis novelas nadie ha llegado porque yo sea un guapazo de quitar el hipo y volverlo a poner tres veces, o un famosete nacional o doméstico, o un tertuliano o articulista que pontifica de todo sin saber de nada, ni por otra publicidad que mis propias palabras, ni porque mi editorial fuera lo bastante grande como para garantizar la presencia de sus libros en todas partes. Han sido unos lectores los que han traído a otros y el resultado, tras este tiempo tan breve pero ya infinito para el mercado editorial, es que Ajonio ha hecho reír a varios millares de personas -un lujo, habida cuenta de las cifras de ventas de la mayoría de los libros-, que otra de sus aventuras vio la luz a finales de 2014 y que aún hoy lo siguen conociendo nuevos lectores.

      Hace seis catorce años no imaginaba que hoy estaría diciendo esto. Tampoco imagino ahora qué diré dentro de un año, dos o seis, ni tan solo si estaré aquí para decir nada. Así que quiero aprovechar para, una vez más, dar las GRACIAS a todos los que han dedicado unos momentos de su vida a impulsar la de Ajonio

          Gracias a todos ellos. Y feliz cumpleaños, querido delincuente piltrafilla.
   




viernes, 23 de mayo de 2025

Monumental injusticia literaria





          Publicas una novela titulada La sota de bastos jugando al béisbol y no eres más que un chiflado. En cambio, si tienes un montón de pasta y poder y adornas tu palacio con algo parecido a la sota de bastos bestiaja descalabrando a un caballero, eres un tipo distinguido y un amante de las artes.

          ¡Así de injusto es el mundo!

          En fin... 

    Pero oye, si eres de quienes no tienen palacios ni  adornan su casa con esculturas de veinte toneladas, al menos puedes reírte por cuatro perras como si te hubieran tocado cinco castillos medievales una tómbola. ¿Cómo? Leyendo cualquier de estas tres novelas algo gamberras, a cuya versión en ebook en Amazon llegarás desde el enlace:

(Primera novela de Ajonio Trepileto)

(Segunda novela de Ajonio Trepileto)





miércoles, 19 de marzo de 2025

Profunda tristeza

 



Escribo cuando me apetece y porque me gusta. Hacerlo es una forma de vivir intensas experiencias de otro modo imposibles. Por eso cuanto he escrito ha quedado en mi recuerdo, por disparatado que sea, con la misma fuerza o más que muchas vivencias reales. Eso sí, mientras las páginas permanecen «en el cajón» la peripecia es íntima; nadie más es consciente de ella ni puede imaginarla.

Esto es así hasta que aparece una editorial. El editor, los correctores, maquetadores y todas las personas que en ella trabajan se ponen a tu lado para, entre todos, presentar en sociedad a los personajes. Y a continuación llegan los lectores, que al relacionarse con quienes tú ideaste disfrutan o padecen sus propias experiencias. Es entonces cuando sientes que esos seres que crecías ficticios han adquirido algo parecido a una entidad propia. Lo que algunos lectores te van contando lo ratifica. Cada cual tiene su visión particular, su experiencia única.

Por eso, mientras un libro anda por el mundo su autor tiene el falso convencimiento, pero convencimiento al fin y al cabo, de haber puesto en él a personajes casi devenidos personas autónomas, y los observa a distancia con la placentera y siempre sorprendente impresión de haber creado algo similar a la vida. Porque, ¿qué es la vida, sino sensaciones? Como las de los lectores cuando compartimos nuestras horas con los personajes de una novela.

Por los mismos motivos, cuando un libro deja de circular los personajes empiezan a morir. Digo «empiezan» porque habitualmente los libros de marchan poco a poco. En lugar de desaparecer bruscamente se disuelven. Como siempre aparece algún nuevo lector no llegas a percibir la muerte sino, a lo sumo, una apacible ancianidad alegrada por esas visitas sorpresa de lectores cada vez más esporádicos. Sí, pese a todo el libro morirá, porque antes o después habrá un último lector. Pero será una muerte imperceptible y que a nadie dolerá. Ni siquiera quien creó a los personajes será totalmente consciente de ella.

Pero a veces ocurren cosas como la que anunció hace poco la prensa aragonesa: Mira Editores, la Librería Central y Central Textos, todas del mismo grupo, han entrado en concurso de acreedores y su cierre es inminente. 

Mira Editores fue, durante años, la editorial más importante de Aragón. En ella dieron sus primeros pasos autores luego consagrados. ¿Y qué decir de la Librería Central? Una institución en Zaragoza. Por su ubicación siempre sumergida en ambiente universitario, durante cuarenta y tantos años ha puesto en manos de infinidad de lectores un infinito aún mayor de lecturas, y ha organizado innumerables firmas, presentaciones de libros, cuenta cuentos... 

        Mira tuvo la osadía, allá por 2011, de publicar mi primera novela, «La terrible historia de los vibradores asesinos». Reincidió con «La sota de bastos jugando al béisbol» en 2014, ambas protagonizadas por Ajonio Trepileto, un delincuente chapucero y cutrecillo, pero tierno por lo ingenuo, al que pocos lectores han olvidado. En 2023 Mira dio vida a la caterva de personajes que entre chanzas y veras protagonizan coralmente «La detención de los Reyes Magos», novela por la que siento especial debilidad.

Siempre que han estado a la vista, se han vendido bien. Y hasta muy bien. Seguro que con otros autores ha pasado lo mismo. Pero el problema para una pequeña editorial es encontrar ese hueco en los expositores. Los problemas, para las librerías independientes, son innumerables y los apunté hace ya tiempo en un artículo titulado «La larga y agónica crisis de las librerías tradicionales».

        Mira Editores y todo el grupo están a unos días del cierre. Y sin editorial no hay distribución, y sin distribución no hay personajes compadreando con lectores, y sin lectores no hay sensaciones. Cuando de un día para otro esas sensaciones desaparecen el autor siente la misma repentina tristeza que si sus personajes hubieran muerto como en un accidente. Solo le queda el consuelo de que, tras su paso por este valle de lágrimas (que con mis letras he intentado transformar fugazmente en prado más o menos risueño) hayan dejado buen recuerdo.

Gran recuerdo dejan en mí todos los que han trabajado en estas empresas. Desde Joaquín Casanova, editor y propietario, a su familia; a mi querida Berta, a quien tanto le deben mis novelas; a David y a muchos otros que no cito porque se acercan a la treintena y no conozco todos los nombres. Doy fe de la entrega constante de todos los que por fortuna para mí han llegado a cruzarse en mi camino. Por supuesto ellos pierden más que yo; y, por supuesto, lectores y autores debemos estarles agradecidos y reconocer su labor. Por eso escribo estas líneas. 

Por eso y porque siento una profunda tristeza.

Buena suerte a todos.

        Y a los liquidadores, prudencia y honestidad.


viernes, 24 de noviembre de 2023

Andanzas de los Reyes Magos

 


El próximo jueves 30 de noviembre, a las 19:30, los Reyes Magos llegarán a Teruel, a la Librería Senda (Perruca), después de haber pasado por Huesca hace poco, y antes de recalar en Zaragoza el 15 de diciembre, a las 18:00, en la Librería Central, donde completarán el periplo de las tres capitales aragonesas con una sesión de firmas.

Pero, vivas donde vivas, que los Reyes Magos vayan a tu casa es tan fácil como comprar la novela encargándola en cualquier librería. También está en ebook, en Amazon.

          Así los Reyes te regalarán un muy buen rato de lectura y, según dicen ya de numerosos lectores, bastantes risas.

          Seguiré informando del resto del periplo.





domingo, 22 de octubre de 2023

¡Ay, madre! - La detención de los Reyes Magos

 



¡Ay, madre! Nueve años después de la publicación de mi última novela vuelvo a las librerías. Esta vez con La detención de los Reyes Magos. De nuevo de la mano de Mira Editores.

Ignoraba si me había retirado o no. Y sigo igual, porque no me atrevo a decir si volveré a escribir y a publicar. Nada me ata a hacerlo.

Pero no es momento de hablar de mí, sino de lo que podéis encontrar en esta novela en todo diferente a las anteriores, con las que sí comparte la importancia del humor.

En La detención de los Reyes Magos podréis contemplar –cuales dioses desde el Olimpo- cómo se teje el azar humano. Quizá incluso lleguéis a preguntaros sin existe algo distinto a él; o si llamamos «destino» a la imposibilidad de controlar nada.

Cuando sobre una maraña de acciones, causas y efectos se hace luz por escrito, hablamos de novelas corales, porque la voz de la historia no es la de uno o dos protagonistas, sino la del coro de personajes que se condicionan entre sí sin saberlo ni pretenderlo e incluso sin conocerse; y la letra del cantar no cuenta una historia individual, sino colectiva. Cuando además se producen situaciones chocantes que encajan entre sí avanzando hacia lo insólito, hablamos de enredo. Si además la mayoría de los actos causantes de dichas y desdichas tienen su origen en las debilidades humanas y el autor es comprensivo con ellas, el lector tiende a contagiarse: siente hacia los personajes el mismo cariño; es indulgente con los torpes, solidario con sus damnificados, se emociona con las alegrías, se entristece con las penas, se desazona con la amargura, se alivia con los desenlaces, festeja la suerte de los buenos y más cerca está de propinar una colleja a los ruines que de desearles mal alguno.

Bueno… ¿Qué quiero decir? Cuando publicas un libro son legión los que valoran su éxito o fracaso en función de las ventas. No sorprende en una sociedad mercantilizada. Y cuando publicas deseas, por supuesto, vender todo lo posible; por el reconocimiento que implica para tu novela, y para corresponder al editor que ha puesto en ella trabajo, dinero y esperanza; y hasta por vanidad. De hecho, escribo estas líneas para dar a conocer esta novela y que llegue a cuantos más lectores, mejor. Pero la definición de éxito es mucho más sencilla cuando uno escribe sin otro motivo que el deseo de hacerlo: sientes el éxito cuando, parafraseando a Woody Allen, lo que has conseguido hacer es casi igual a lo que querías hacer.

Con esta definición, que es también la mía porque es la del sentido común, llevo teniendo éxito con La detención de los Reyes Magos desde que la di por concluida hace ya años. Y el lector tendrá éxito si en sus páginas encuentra lo que espera o incluso algo mejor. 

         De modo que, potencial lector que lees estas palabras, la historia de La detención de los Reyes Magos responde a lo que he dicho hace tres párrafos. De ti depende ir a buscarla.

Si así lo haces, gracias por la confianza. Ojalá esta novela escrita por el placer de escribirla satisfaga tus expectativas y estos Reyes Magos te traigan primero una grata lectura y tras ella un buen recuerdo.


lunes, 30 de mayo de 2022

2037. Paraíso neuronal - José María de Teresa

 


        Igual que el deseo de la mayoría de países de tener un razonable orden económico se ve perturbado por los paraísos fiscales, que rompen esas reglas en beneficio propio y en perjuicio del resto, cabe temer que frente a una mayoría de países dispuestos a hacer un uso racional y digno de la neurociencia aparezcan algunos paraísos neuronales que disminuyan, en provecho propio y en perjuicio del resto, la protección de los datos y la dignidad del ser humano. 

        José María de Teresa, que no es escritor sino científico, parte de esta posibilidad para elaborar una novela donde el hilo conductor son los más que probables avances científicos en los próximos años, los problemas y dilemas éticos que producirán y las eventuales consecuencias de dar una solución u otra. 

        Y es que la protagonista del libro, más que ningún personaje, es la neurociencia. ¿Y qué es la neurociencia? Me atrevería a definirla como el resultado de aplicar a una especialidad médica, la neurología, los avances en materia de electrónica, inteligencia artificial y nanotecnología. Lo que puede dar de si que las neuronas se comuniquen a través de impulsos eléctricos lo sabrá quien lea esta novela, que deja claro que no está lejos el momento en que se pueda más o menos leer el pensamiento, algo hasta ahora utópico que permitía considerar el cerebro el último e inasaltable reducto de la intimidad, como hizo Orwell en 1984 -según cita el autor- o Ray Bradbury en Fahrenheit 451

                Leyendo esta  novela, la fascinación que producen las oportunidades que se abren solo son comparables al temor producido por los inmensos peligros que implican. 

                La exposición de los procesos y posibilidades de la ciencia es el leiv motiv de esta obra, hasta el punto de que eso afecta notoriamente a los diálogos -cuyo destinatario es el lector, que precisa de la información que ya conoce el interlocutor del hablante- y en cierta medida a la trama de espionaje industrial, que más que un objetivo es solo una excusa para elaborar esta interesantísima cata de las gigantescas posibilidades y problemas que se nos vienen encima. 

        Contra lo que pueda parecer, 2037.  Paraíso neuronal no es una novela de ciencia ficción. De hecho, el horizonte que plantea en el título, solo quince años, ya es revelador. El autor no hace futurología, sino que avisa. Si alguna duda le queda al lector, para salir de ella le bastará con leer los dos epílogos firmados por otras dos personas vinculadas al mundo de la investigación científica:  Alberto Jiménez Schuhmacher y por María López Valdés

        Una novela cuyo valor -grande- está más en el fondo que en la forma.




jueves, 16 de septiembre de 2021

Bendita calamidad – Miguel Mena

 


 

                Publicada por primera vez en 1994 en Mira Editores, mi ejemplar es de la decimoquinta edición en Alba, lo cual da idea del modo en que ha perdurado esta novela breve escrita cuando en autor andaba en la treintena.

                La calidad literaria de Miguel Mena es indiscutible en obras como Alcohol de quemar. En Bendita calamidad se nota su juventud y que está dando sus primeros pasos literarios, porque la escritura es menos profunda, más informal, menos trabajada aunque con un lenguaje desenfadado y alegre, luego si por algo ha pervivido el libro es por la historia que narra y el tono: el divertido secuestro por error del obispo de Tarazona, la huida de secuestradores y secuestrado en una especie de «road movie» y la trama que se mezcla y acaba conduciendo al desenlace. En el fondo, es un planteamiento tan manido en el cine que no es extraño que la novela se transformara en película con facilidad, así que, ¿dónde está el mérito? ¿Cómo es posible que con un planteamiento más o menos tópico y con un modo de expresión aún lejos de las cotas que ha alcanzado posteriormente el autor, Bendita calamidad se sigua editando y leyendo? En mi opinión, la gracia de los diálogos, la naturalidad con que se expresan los personajes, dota de verosimilitud a una historia que no pretende ni puede ser realista. Ese es el gran mérito. Los cabreos y dudas de los secuestradores son una delicia, lo mismo que la mala sombra del obispo, un tipo listo que sabe meter cizaña y sacudir una y otra vez, con retranca y socarronería, en la línea de flotación de quienes pronto ha comprendido que son unos pobres diablos. Unamos a eso que la idea para dar fin a la huida es verdaderamente brillante, y el paseo que se da al lector por una zona poco conocida, pero de la que se dan detalles para descubrir lugares interesantísimos. El conjunto permite una lectura amena y rápida, donde se sonríe con frecuencia, y que deja el buen sabor de boca de las comedias trabajadas.

                El narrador, no imparcial, utiliza la ironía para situar al lector en la distancia correcta, de modo que resulta imposible, y se agradece, tomar la historia como algo distinto a lo que es: un divertimento en el que el lector se apresta a entretenerse con las peripecias de los protagonistas, y no a sufrir con ellas.

                Por último, no hay que perder de vista las numerosas collejas que se dan al oficio periodístico, en el que el autor ha destacado, aunque entonces todavía estaba empezando.



martes, 26 de noviembre de 2019

Cumpleaños de La sota de bastos jugando al béisbol





Hoy cumple cinco añitos la segunda novela de Ajonio Trepileto, que apareció con el número 41 en la colección Sueños de Tinta de Mira Editores. En La sota de bastos jugando al béisbol podéis leer algunas de las escenas que más he disfrutado escribiendo, y eso que transcurren en un lugar tan poco motivador como un triste cementerio de pueblo.

                La considero una novela mejor escrita que la primera, tanto por la estructura como por la limitación, para evitar reiteraciones, de ciertos involuntarios y poco higiénicos excesos de Ajonio, pero como no hay segunda novela de un personaje que pueda sorprender como la primera y dado que La terrible historia de los vibradores asesinos (Nº 14 de la colección) es un título que llama más la atención, más lectores me hablan de «los vibradores» que de «la sota», a pesar de que también ésta se ha vendido muy decentemente (lo cual es muy meritorio, dado lo indecente de Ajonio), tanto que a lo largo de este tiempo ha alcanzado el número uno de humor en español en las webs de Amazon en Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Brasil, Australia y Canadá (para lo que no hace falta vender demasiado en estos países, cierto, pero cifras bajitas no es lo mismo que fáciles, como lo demuestra que pocas otras novelas pueden decir lo mismo).

                Felicidades a Ajonio, y gracias a todos los lectores que le han dedicado su atención. Espero que haya correspondido haciéndoles sonreír mucho más de lo que esperaban. Gracias también por su impagable labor de boca a boca.





jueves, 24 de mayo de 2018

Cumpleaños de La terrible historia de los vibradores asesinos







Estos días se cumplen siete años desde la publicación de La terrible historia de los vibradores asesinos, con el número 14, en la colección Sueños de Tinta de Mira Editores. Más tarde, en 2014, con el número 41, se publicó la segunda novela protagonizada por Ajonio Trepileto, La sota de bastos jugando al béisbol, al tiempo que la primera aparecía en ebook en Amazon.


Si hacer reír es una de las mejores cosas que le puede suceder a una persona, y lo es, soy afortunado. Por eso, aprovechando este cumpleaños, reitero mi agradecimiento a todos los lectores y a quienes de una u otra manera, y pese al tiempo transcurrido, siguen apoyando y difundiendo las desventuras de Ajonio. ¡Gracias!



lunes, 4 de diciembre de 2017

Pon un pobre en tu mesa y otro en tu biblioteca





      Circulan hoy los hashtags #AmoLaNavidad y #OdioLaNavidad. Me reservo la opinión. En cambio, la de Ajonio es evidente. El hombre, como esos pobres que Berlanga puso a la mesa de los ricos en Plácidoestá encantado porque cada año en Navidad acuden a él nuevos lectores que lo invitan a su biblioteca. Tan agradecido queda el pobrecillo, siempre tan solo y olvidado en su asquero… digoooo en su destartalado sex shop, que en agradecimiento nunca roba nada a sus anfitriones, si no es un montón de sonrisas y unas cuantas carcajadas.

          Así que aquí lo tenéis, ya ataviado con sus mejores galas para honrar a quienes vayan a acogerlo estos días en sus bibliotecas.

          Que no os pase nada esta Navidad.



jueves, 2 de noviembre de 2017

Cumpleaños




                Estos días se cumplen tres años desde que La terrible historia de los vibradores asesinos apareció en ebook, tras su publicación en 2011 por Mira Editores.

                Con la excepción de seis o siete días, todo ese tiempo, ¡tres años!, ha estado en el top 100 de humor de Amazon en España, y apenas ha salido de esa misma clasificación en Alemania, Francia, Reino Unido o Italia. En este tiempo la novela ha alcanzado el Nº 1 en esa clasificación en seis países, y en casi todos ha reincidido; las últimas veces, hace unos días, en Italia y Reino Unido. En otros ha alcanzado con holgura y repetidamente los puestos más altos. Los resultados de la edición en papel en FNAC o Librería Central, no los voy a repetir otra vez.

                En los últimos tiempos la novela frecuenta posiciones más alejadas de la cima, cuando escribo esto, por ejemplo, está la 32º, ¿pero de qué me voy a quejar si la vida media de un libro oscila entre uno y tres meses? Seguir ahí, entre los más vendidos, a pesar de las docenas de millares de libros que han aparecido en estos años, es para estar satisfecho.

                Mis posibilidades de dar a conocer la novela entre los lectores potenciales son próximas a cero, por lo que atribuyo estos buenos resultados a las recomendaciones de quienes la han leído.

                A todos ellos, y a quienes desde el desinterés me han apoyado alguna vez, GRACIAS.



jueves, 22 de diciembre de 2016

Las felicitaciones navideñas me gustan poco...



                Las conductas dicen quiénes somos; los gestos -que tan poco tiempo y esfuerzo cuestan aunque vengan en cascada- cómo deseamos ser vistos. Cuando pretendemos que los segundos sustituyan a las primeras, mal. Las felicitaciones navideñas me gustan poco porque tienen demasiado de gesto y porque a menudo pretenden disimular la inexistencia de una conducta coherente con ellas. Los buenos deseos navideños con frecuencia solo encierran una petición -«recuerda que existo», «piensa que no paso de ti»- o, sin ningún propósito de enmienda, hacerse perdonar algo evitando dar la cara. Muchas personas, también, envían sus felicitaciones navideñas a quienes nunca envían otra cosa, por temor a que separarse de esa tradición afecte a su propia imagen.

                Pero los buenos deseos sinceros están más vinculados al dar que al pedir. Quizá por eso –aunque alguna vez me dejo arrastrar por el «protocolo social»- soy tan poco dado a las felicitaciones navideñas: porque si no tengo nada que dar, cerca estoy de pedir. 

                De ahí que las únicas que sí me gusta hacer son para dar las gracias. Esta es una de ellas.

                Gracias a todos los lectores, sobre todo a los que han llegado este año, porque cuando hace ya más de cinco Mira Editores publicó mi primera novela no imaginaba que en 2016 sus nuevos lectores se contarían por miles en un formato que entonces estaba dando sus primeros pasos. Los lectores me habéis dado vuestro tiempo y confianza, y aunque deseo haberos correspondido a través de las aventuras de Ajonio, que tanto trabajo me llevaron y que en tantos vericuetos me han metido, quiero aprovechar esta ocasión, como he intentado hacer en todas las que he tenido, para daros las gracias. Al pensar en vosotros para mí es más fácil tener una feliz Navidad, y ojalá que Ajonio os haya permitido disfrutar de unas horas de lectura también felices.

                De parte de Ajonio, de Claudita, de Zoé, de Danuta, de Poncio, del Pulgas... y mía, claro, gracias, feliz Navidad y feliz año nuevo.


martes, 6 de diciembre de 2016

Palillos chinos - Angélica Morales




Me resulta complicado hablar en pocas palabras de Palillos chinos. Una historia de historias contadas desde prismas cambiantes que nos hacen ver a los personajes tanto desde fuera como desde dentro.  Todos comparten, o más bien sufren,cierta insatisfacción vital. Incluso quienes aparentemente han alcanzado el éxito ven orientados sus pasos hacia no saben muy bien dónde en busca de no saben bien qué ni por qué. Encontramos al famoso escritor de best sellers, a agentes artísticos que sobre todo se venden a sí mismos, a un chico chino que nada tiene que ver con China aparte de sus rasgos, a una inmigrante china encerrada en sí misma no solo por ella misma, a una pareja de guardias civiles lesbianas donde la fidelidad es solo cosa de una, a una anciana que ha decidido ser actriz a las órdenes de Alex de la Iglesia, a un poeta cubano, a cubanos que no son poetas aunque a alguna mujer se lo parecen, críticos literarios, escritores de medio pelo y escritoras premiadas, adolecentes que comercian con sexo y sentimientos, mujeres ancianas, mujeres maduras que les cuesta aceptar que lo son y en el proceso huyen a ninguna parte y a todos los brazos... Un cruce de historias centradas en Huesca –sobre todo-, Zaragoza y Madrid, donde conocemos escenarios como un restaurante chino idéntico a tantos otros hasta en el nombre -como para simbolizar que todo intento de destacar está condenado al fracaso-, donde visitamos residencias geriátricas, el paraninfo de la Universidad de Zaragoza, el parque de Huesca con su casita de Blancanieves, hoteles o un piso de estudiantes. Los españoles, lo mismo que los inmigrantes que pueblan esta historia, parecen añorar no se sabe si un destino soñado o un paraíso perdido, y lo hacen con las armas que tienen a mano: las decisiones del día a día, a menudo impulsivas, cuando no alentadas con esa «desesperación durmiente» que late en todo ser humano y que se empeña en susurrarle al oído que, por más que se esfuerce, no va a encontrar solución definitiva a sus dudas, lo que hace  de muchas decisiones meras huidas, muchas de ellas a la compañía en la cama y fuera de ella.

Angélica Morales
                No voy a hacer un esbozo de las principales historias que se entrecruzan. Es mejor que el lector se enfrente directamente ellas y averigüe o intuya él solito qué mueve a cada cual en cada una. Si tuviera que apostar, diría que es la búsqueda del afecto unas veces y otras de algo que se le parece en sus efectos aunque sea distinto: el reconocimiento por parte de otras personas. Y en esa búsqueda, la confusión entre lo emocional, lo afectivo, lo sexual e incluso lo profesional acaba de desorientar, pero no tanto como para que las personas no se sigan buscando entre sí como si no hubiera solución más allá del grupo. Quizá eso es lo más bonito: ver cómo siempre, sean cuales sean nuestras circunstancias, todo el mundo anda igual de desorientado aunque todos, al final, actúen de modo similar, como las hormigas de la portada realizada por José Manuel Ubé.

                Pensad en todo lo anterior antes de que la forma del libro os despiste. Una mezcla entre el diálogo y el verso libre que entraña cierto peligro por la generalizada falta de costumbre de leer poesía; esa falta que hace que tantas personas se detengan al final de cada verso como si hubiera una coma o un punto. Angélica Morales, intencionadamente, no se ha prodigado en los signos de puntuación, dejando margen al lector, como en una versión teatralizada, para que exprese las ideas a su propio ritmo. De ahí que el resultado sea muy distinto según sea lea con un ánimo u otro: para disfrutar de Palillos chinos hace falta leer con la calma del que quiere disfrutar del paisaje, más que con la prisa de quien quiere que le cuenten una historia.

                Os dejo un vídeo de la presentación en la Librerías Anónima de Huesca, a la que tuve la suerte de poder asistir hace más o menos un año. Id al minuto 21 y escuchad el fragmento de un minuto leído por Angélica: resume lo que es Palillos chinos mucho mejor que todas mis palabras.








domingo, 27 de noviembre de 2016

Dos años en papel y uno en ebook



     La sota de bastos jugando al béisbol ha cumplido dos años. Mira Editores la puso en las librerías el 27 de noviembre de 2014, y hace un año que también está en ebook, en Amazon

     Con los datos más a mano puedo deciros que en este su primer añito en ebook la segunda aventura de Ajonio Trepileto más que ha duplicado lo que La terrible historia de los vibradores asesinos vendió en sus primeros doce meses en ese formato, aunque en 2017 será difícil que pueda igualar el increíble registro de los vibradores en 2016.

     Hace dos años, al publicar La sota de bastos jugando al béisbol, escribí en el blog una reflexión sobre la vida de los libros, cuyo primer párrafo decía: "Los libros, como las personas, tienen su vida..." 




lunes, 3 de octubre de 2016

Gracias otra vez




      Se vendió bien en papel (Mira Editores, 2011). En ebook se puede comprar desde noviembre de 2014. Tras un año de ventas electrónicas razonables luego, en los últimos once meses, ha estado sin interrupción entre los más vendidos de humor en Amazon y desde final del verano vendiéndose aún mejor que en los meses anteriores pero algo más atrás en la clasificación al haber irrumpido en ella algunos de los libros más vendidos. Hablo de La terrible historia de los vibradores asesinos. Repito una vez más: sin publicidad, sin presentaciones, sin participar en tertulias, medios de comunicación o actos literarios, y con un número de seguidores en las redes incomparablemente más pequeño que el de lectores. Solo queda el boca a boca para entender cómo cinco años después de su publicación un libro puede encaramarse once meses seguidos a la parte alta de una clasificación cada vez más disputada.

          Durante este tiempo en varias ocasiones ha alcanzado el nº 1 de humor en español en Amazon en Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y hasta Brasil. Ha sido top 3 en Estados Unidos y ha estado entre los cinco más leídos en España. Incluso de forma esporádica ha encabezado el top de novela negra en alguno de esos países y en otros ha estado entre los cinco primeros en ese género porque la parodia no está reñida con la intriga ni con el humor. Humor que, como su editor dice, define a esta novela junto a la camuflada crítica a tantas cosas de nuestro día a día. O eso intenté. Hace un año, por estas fechas, no me hubiera creído todo lo ya conseguido.

      Y otra buena noticia: de enero a octubre de La sota de bastos jugando al béisbol (Mira Editores, 2014) se han vendido los mismos ejemplares en ebook que de La terrible historia de los vibradores asesinos se vendieron en todo 2015. Ojalá siga la progresión.

      Como he dicho, no he hecho nada más allá de comentar todo esto en las redes a medida que se ha ido produciendo. Y antes solo escribí. Fue duro y esforzado, pero solo escribí. El resto, por lo tanto, lo han logrado los lectores en connivencia con Ajonio Trepileto, la ciclópea Claudita, Zoé, Danuta, el Pulgas, Poncio, don Ferrán Musmunt Archipiau, Manuel Enrique de Prada Loewe y el resto de personajes.

       Así que, una vez más, GRACIAS, LECTORES.








martes, 7 de junio de 2016

Primer balance



  
Un año después de su publicación en Mira Editores, La sota de bastos jugando al béisbol apareció en ebook.  Pocos días antes La terrible historia de los vibradores asesinos comenzó su despegue en Amazon en ese mismo formato, tras cuatro años y medio en papel. Despegue al que sigo sin encontrar otra explicación que el boca a boca.

El objetivo realista que me había planteado para los primeros doce meses de los vibradores se había cumplido sin alharacas, pero el objetivo ambicioso quedó lejos. El mismo objetivo realista volví a fijar para los doce meses siguientes, pero ya para las dos novelas.

En este segundo año en ebook, que comenzó en noviembre, La terrible historia de los vibradores asesinos, lo vengo repitiendo, superó con creces su objetivo anual en apenas unas semanas, y va camino de superar el ambicioso, que me parecía una locura. Pero escribo esto porque su buena marcha no debe ocultar que La sota de bastos jugando al béisbol también está teniendo un comportamiento excelente en ebook. Su objetivo para los doce primeros meses lo ha alcanzado en solo siete. Fue el jueves. Un día antes de reencontrarme con ella en papel en la Feria del Libro de Zaragoza. Siete meses instalada en el top 100 de humor y entrando y saliendo del top 100  de novela negra, junto a pequeños logros en los top 100 de humor en español quizá no muy llamativos, pero negados para casi todos los libros: nº 2 en el Reino Unido y en Italia, donde fue nº 1 en intriga; y, aunque con unas ventas renacuajas, nº 1 en Canadá.


¿Qué queréis que os diga? El primer libro es especial. Pero este segundo tuvo un embarazo largo y complicado y un parto doloroso. Pero ahí está Ajonio con la exmulata, su amigo el Pulgas, el cura prófugo, los exmonaguillos, el cadáver, el sacristán secreto, el diputado, el concejal, los millones de euros, los archivos secretos, los viajes a Madrid, al Pirineo… No hacen falta vibradores asesinos para que los lectores sigan divirtiéndose con sus correrías.


Gracias a todos.


viernes, 27 de mayo de 2016

Un lustroso lustro



  
            Dice Ajonio que disculpéis. Que ha intentado preparar las velitas como le había pedido, pero que solo ha podido robar cuatro y que la quinta la ha tenido que fabricar él mismo con los materiales que tenía a mano en su «sex hop» (así, sin ese).

                  En fin... No sé qué vais a pensar de nosotros.

            ¿Por qué velitas? Porque ayer hizo cinco años que Ajonio Trepileto llegó a las librerías. Aunque el primer lugar donde lo vi expuesto no fue en una de ellas, sino en una caseta de la Feria del Libro de Huesca. Hacía sol, y tras toda la vida leyendo y viviendo las historias narradas por otros, no acertaba a creerme que por una vez los papeles se habían invertido. Era una sensación extraña y hermosa.

            Han sucedido muchas cosas desde entonces, buenas y malas, y La terrible historia de losvibradores asesinos ha tenido muchos lectores. Algunos eminentes, que me da pudor citar. Pero aunque su renombre me halague el ego y ponga las cosas fáciles a mi chuchurrida memoria, a quienes recuerdo constantemente es a los lectores, cada vez más y casi todos anónimos, que cinco años después están permitiendo que Ajonio Trepileto, pese a lo lamentable de su modo de vida, siga correteando por estos mundos. Gracias a ellos, a muchos de vosotros, cada día Ajonio renace y vuelve a apañarse, a su manera, con la ciclópea y cariñosa Claudita, se vuelve loco  por Zoé o por Danuta, persigue su libertad localizando vibradores defectuosos en su primera historia o se las ve con amantes del dinero y curas prófugos en la segunda, y también cada día la suerte de su asendereado pellejo vuelve a depender de su peculiar  inteligencia y de su nulo sentido del ridículo. Y todo para lograr algo tan difícil como vivir en paz cuando nadie te respeta.

          Hoy la edición en ebook de La terrible historia de los vibradores asesinos ha amanecido en el puesto sexto en España, en Amazon, en humor, por delante de un éxito del género publicado hace un mes y medio por el grupo editorial más potente, y cerrando el primer tercio del disputadísimo top de novela negra, junto a la nueva obra de uno de los autores «negros» consagrados. Hace cinco años que está en papel, y año y medio en ebook. En este formato, tras un primer año de darse poco a poco a conocer a los lectores que lo usan, en los últimos siete meses ha sido nº 1 de humor en español en cuatro países, nº 2 en otro más, y ha estado entre los cinco primeros en otros dos. De forma recurrente. Sin promoción. Boca a boca. No sé qué decir, salvo gracias a todos.

La semana que viene, casi como hace cinco años al día siguiente de la de Huesca, estaré en la Feria del Libro de Zaragoza firmando ejemplares de La terrible historia de los vibradores asesinos y de La sota debastos jugando al béisbol, que también ha alcanzado algún puesto destacado y que en sus primeros seis meses de vida en ebook (y ya año y medio en papel) se está comportando aún mejor que su antecesora en ese periodo. Será el viernes por la tarde. Una bonita forma de celebrar este cumpleaños.

        A pesar del desaguisado de las velitas, a menudo pienso  que a Ajonio Trepileto le debo muchas más cosas de las que él me debe a mí.




miércoles, 4 de noviembre de 2015

Infortunios, tribulaciones y contentos de un escritor



Ayer se cumplió un año desde que La terrible historia de los vibradores asesinos salió a la venta en ebook. Antes, en mayo de 2011, había visto la luz en papel. A final de mes también cumplirá un añito la edición en papel de La sota de bastos jugando al béisbol, ambas en Mira Editores. A la sota dedicaré otro artículo, si tengo ocasión. Hoy –ayer no pudo ser- hablaré de la primera.

Es frecuente utilizar la expresión «hacer balance», pero un balance refleja lo que se tiene hasta el momento de hacerlo y de dónde ha salido, y me interesa más ver lo obtenido durante un periodo y cuánto ha costado. Es decir, no hacer balance sino cuenta de resultados.

Algunos dicen que quien escribe lo hace para ser leído. Se equivocan. Igual que no siempre se canta para ser escuchado. Pero se publica para ser leído, y la decisión de ver a Ajonio Trepileto en ebook es un intento de llegar a más lectores porque tras un año en las librerías cualquier libro en papel ha dejado de estar visible y apenas se vende ya, y este llevaba tres. En Internet el problema es el mismo: hacer visible el ebook, cuestión muy difícil para quien ni tiene ni busca otra notoriedad que la obtenida a través del propio libro, de su calidad. Un círculo vicioso que a veces rompe el boca a boca. Hice dos planes a un año: uno realista y otro más optimista que requería esfuerzos adicionales y sobre el que recabé alguna opinión que no llegó. He superado el realista. No he alcanzado el otro. Tampoco he tenido ocasión de poner los medios.

El motivo quizá sea que no ha sido un año fácil, lo cual me ha impedido disfrutar como hubiera deseado del trabajo hecho. El día a día ha interferido demasiado en la literatura, el agotamiento mina la ilusión y sin ella es más complicado sacar fuerzas para algo que requiere tanta constancia como dar a conocer un libro por métodos artesanales, a pesar de lo cual ha habido cosas buenas y malas. La cuenta de resultados.

            Entre lo positivo de esta edición en ebook sin presentaciones ni promoción alguna, está, obviamente, haber llegado a un buen número de lectores. Gracias a lo cual algunos han leído además La sota de bastos jugando al béisbol, y otros se han hecho con La terrible historia de los vibradores asesinos en papel para conservarla o regalarla. La confianza de un lector requiere todo agradecimiento porque su tiempo es limitado y te lo ha dedicado. Especial mención merecen quienes además han reseñado la novela en sus blogs o en Amazon, dando así un valor añadido a su lectura y ayudando a que otros lectores confíen en mis novelas. Y lo agradezco también porque sé –algún silente me lo ha confesado-, que la palabra «vibradores» ha retraído menciones y reseñas por miedo a quienes forman su opinión a partir de un «titular» o, en este caso, de un título. Todas las opiniones han sido libres y sinceras, porque al igual que he rechazado todos los ofrecimientos recibidos para reseñar libros en este blog –y el ejemplar que me regalaban-, a nadie le he pedido que escriba una sola línea sobre ninguna de mis novelas, y mira que me hubiera sido fácil regalar ebooks a mansalva.

            También me alegra haber encontrado personas que me buscan para alabar el resultado, aunque me desazona cuando se muestran sorprendidas porque no esperaban algo así de una novela de humor, dejando entrever el desprestigio (por contaminación con libros de humor que no son literatura) de un género que, sin ser en realidad tal porque el humor no es un tema sino un modo de enfocar las cosas, cuenta con novelas legendarias y en el que han buceado muchos de los mejores escritores. Por motivos similares también me desazona la pregunta de otros de si no voy a escribir «otra cosa», o sea, «algo serio», porque mis «payasadas» me han costado más esfuerzo y trabajo de lo que me hubiera llevado una novelita pongamos de intriga, negra o policial.

            Agradezco cómo algunas personas, pocas, siempre están ahí con el sencillo gesto de un clic de ratón para compartir las aventuras de Ajonio en las redes sociales, porque conocen el valor de difundir selectivamente y con constancia. Al apostar por mí asumen cierto riesgo, y solo puedo corresponder tratando escribir lo mejor que sé, de forma que ofrezcan a sus amigos, conocidos, admiradores o simples curiosos algo de calidad. Sin salir de las redes, también me impresiona ver cómo lo que he escrito transforma a desconocidos en conocidos, a veces en amigos, que con sus «me gusta» me dan ánimos a la vez que agradecen el buen rato de lectura; un enriquecimiento solo posible gracias a las redes sociales pero que, en algunos pocos casos, ha sido un brutal empobrecimiento cuando los «me gusta» o los «retuits» han sustituido a otras formas de expresión. Gracias a ese conocido común llamado Ajonio hay quienes han comenzado a apoyarme y ahí siguen, y quienes lo han hecho solo durante un tiempo. En ambos casos se lo agradezco desde aquí y no personalmente, porque entre los costes de la cuenta de resultados cabe incluir la sensación de que no suelo estar a la altura de estas personas, de que debería ser más agradecido, y si no lo soy es porque si les dijera algo quizá se sintieran obligadas a seguir haciendo lo que han hecho libremente, y es precisamente esa libertad lo que le da valor a su conducta.

            Computo como «ingreso» en esta «contabilidad» a las personas, algunas de las cuales conocí hace más de diez años por culpa de algún pinito literario, que regularmente me preguntan por cómo va la cosa. Si Ajonio va bien, si estoy escribiendo algo, qué, en qué estilo, por qué, cuándo terminaré... Personas que me desean y presagian un porvenir literario mucho más claro y halagüeño del que yo veo, y que me regañan cuando les respondo que apenas me muevo por editoriales, agentes y demás fauna. Reducen los «ingresos» personas de quienes podía esperar un interés similar y no han preguntado nada ni una sola vez; resta también el caso especial, que no sé definir, de una persona, excepcional lectora, que lleva cerca de una década animándome a escribir y echándome flores, diciéndome que soy un escritor formidable, y que ha acabado confesando, pasmaos, que no se ha leído ninguna de las dos novelas que he publicado. Para colmo de extravagancia, tras reconocerlo no ha cambiado su opinión sobre el talento que me atribuye. Qué cosas.

            Termino con las personas más cercanas, ajenas a lo que puede interesar a quien escribe, pero no ajenas a quien escribe. Precisamente por eso su apoyo es más meritorio y mucho más de agradecer. Todo un ejemplo. Muacks.

            Pues eso: Ajonio Trepileto lleva un año en ebook. Cada vez que alguien compra La terrible historia de los vibradores asesinos en Amazon Ajonio vuelve a salir de su destartalado sex shop y se lanza al mundo en busca de los tres vibradores que por un defecto de fabricación pueden explotar. Cada vez que alguien lee la novela Ajonio vuelve a prendarse de Zoé, vuelven a machacarlo sus amores con Claudita, y de nuevo el pobre hombre torna a enredarse y desenredarse en los intereses, amoríos y maniobras «non sanctas» que conducen la acción. Ahora que Ajonio no me oye, espero que Claudita siga aplastándolo con sus toneladas de amor, que siempre haya al menos un lector que lo permita, porque la literatura, como la música, se construye cada vez que alguien lee, aunque el autor esté en la tumba.

            Y dejo para el final algo que no sé si hago bien en citar, y que constituye el único «ingreso extraordinario» de esta «cuenta de resultados». Pero qué ingreso. No voy a dar detalles por respeto, y porque no los conozco con exactitud. Lo mejor que me ha pasado en lo literario, en este año complicado, ha sido saber que mis novelas hacen reír a una persona con una de esas enfermedades que obligan a sentarse a esperar lo que nunca se desea. En según qué circunstancias entretener a las personas es muy difícil, pero hacerlas reír es...  La noche en que me enteré no pude dormir. Así que termino dando las gracias a ese enfermo desconocido cuya risa me ha hecho sentir parte de un todo que no entiendo, porque yo no he hecho nada; la única persona con mérito es la que, queriendo cuidarlo, le dio a conocer a Ajonio. Pero qué queréis que os diga: a mí, me conmueve.

                Feliz cumpleaños, Ajonio.



                       

  



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