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| Juan de Lanuza, Justicia de Aragón, que no hizo ni caso a Ajonio Trepileto |
lunes, 26 de mayo de 2025
Feliz cumpleaños, Ajonio
viernes, 23 de mayo de 2025
Monumental injusticia literaria
miércoles, 19 de marzo de 2025
Profunda tristeza
Escribo cuando me apetece y porque me gusta. Hacerlo es una forma de vivir intensas experiencias de otro modo imposibles. Por eso cuanto he escrito ha quedado en mi recuerdo, por disparatado que sea, con la misma fuerza o más que muchas vivencias reales. Eso sí, mientras las páginas permanecen «en el cajón» la peripecia es íntima; nadie más es consciente de ella ni puede imaginarla.
Esto es así hasta que aparece una editorial. El editor, los correctores, maquetadores y todas las personas que en ella trabajan se ponen a tu lado para, entre todos, presentar en sociedad a los personajes. Y a continuación llegan los lectores, que al relacionarse con quienes tú ideaste disfrutan o padecen sus propias experiencias. Es entonces cuando sientes que esos seres que crecías ficticios han adquirido algo parecido a una entidad propia. Lo que algunos lectores te van contando lo ratifica. Cada cual tiene su visión particular, su experiencia única.
Por eso, mientras un libro anda por el mundo su autor tiene el falso convencimiento, pero convencimiento al fin y al cabo, de haber puesto en él a personajes casi devenidos personas autónomas, y los observa a distancia con la placentera y siempre sorprendente impresión de haber creado algo similar a la vida. Porque, ¿qué es la vida, sino sensaciones? Como las de los lectores cuando compartimos nuestras horas con los personajes de una novela.
Por los mismos motivos, cuando un libro deja de circular los personajes empiezan a morir. Digo «empiezan» porque habitualmente los libros de marchan poco a poco. En lugar de desaparecer bruscamente se disuelven. Como siempre aparece algún nuevo lector no llegas a percibir la muerte sino, a lo sumo, una apacible ancianidad alegrada por esas visitas sorpresa de lectores cada vez más esporádicos. Sí, pese a todo el libro morirá, porque antes o después habrá un último lector. Pero será una muerte imperceptible y que a nadie dolerá. Ni siquiera quien creó a los personajes será totalmente consciente de ella.
Pero a veces ocurren cosas como la que anunció hace poco la prensa aragonesa: Mira Editores, la Librería Central y Central Textos, todas del mismo grupo, han entrado en concurso de acreedores y su cierre es inminente.
Mira Editores fue, durante años, la editorial más importante de Aragón. En ella dieron sus primeros pasos autores luego consagrados. ¿Y qué decir de la Librería Central? Una institución en Zaragoza. Por su ubicación siempre sumergida en ambiente universitario, durante cuarenta y tantos años ha puesto en manos de infinidad de lectores un infinito aún mayor de lecturas, y ha organizado innumerables firmas, presentaciones de libros, cuenta cuentos...
Mira tuvo la osadía, allá por 2011, de publicar mi primera novela, «La terrible historia de los vibradores asesinos». Reincidió con «La sota de bastos jugando al béisbol» en 2014, ambas protagonizadas por Ajonio Trepileto, un delincuente chapucero y cutrecillo, pero tierno por lo ingenuo, al que pocos lectores han olvidado. En 2023 Mira dio vida a la caterva de personajes que entre chanzas y veras protagonizan coralmente «La detención de los Reyes Magos», novela por la que siento especial debilidad.
Siempre que han estado a la
vista, se han vendido bien. Y hasta muy bien. Seguro que con otros autores ha pasado lo mismo. Pero el problema para una pequeña
editorial es encontrar ese hueco en los expositores. Los problemas, para
las librerías independientes, son innumerables y los apunté hace ya tiempo en
un artículo titulado
Mira Editores y todo el grupo están a unos días del cierre. Y sin editorial no hay distribución, y sin distribución no hay personajes compadreando con lectores, y sin lectores no hay sensaciones. Cuando de un día para otro esas sensaciones desaparecen el autor siente la misma repentina tristeza que si sus personajes hubieran muerto como en un accidente. Solo le queda el consuelo de que, tras su paso por este valle de lágrimas (que con mis letras he intentado transformar fugazmente en prado más o menos risueño) hayan dejado buen recuerdo.
Gran recuerdo dejan en mí todos los que han trabajado en estas empresas. Desde Joaquín Casanova, editor y propietario, a su familia; a mi querida Berta, a quien tanto le deben mis novelas; a David y a muchos otros que no cito porque se acercan a la treintena y no conozco todos los nombres. Doy fe de la entrega constante de todos los que por fortuna para mí han llegado a cruzarse en mi camino. Por supuesto ellos pierden más que yo; y, por supuesto, lectores y autores debemos estarles agradecidos y reconocer su labor. Por eso escribo estas líneas.
Por eso y porque siento una profunda tristeza.
Buena suerte a todos.
Y a los liquidadores, prudencia y honestidad.
viernes, 24 de noviembre de 2023
Andanzas de los Reyes Magos
El próximo jueves 30 de noviembre, a las 19:30, los Reyes Magos llegarán a Teruel, a la Librería Senda (Perruca), después de haber pasado por Huesca hace poco, y antes de recalar en Zaragoza el 15 de diciembre, a las 18:00, en la Librería Central, donde completarán el periplo de las tres capitales aragonesas con una sesión de firmas.
Pero, vivas donde vivas, que los Reyes Magos vayan a tu casa es tan fácil como comprar la novela encargándola en cualquier librería. También está en ebook, en Amazon.
Así los Reyes te regalarán un muy buen rato de lectura y, según dicen ya de numerosos lectores, bastantes risas.
Seguiré informando del resto del periplo.
domingo, 22 de octubre de 2023
¡Ay, madre! - La detención de los Reyes Magos
¡Ay, madre! Nueve años después de la publicación de mi última novela vuelvo a las librerías. Esta vez con La detención de los Reyes Magos. De nuevo de la mano de Mira Editores.
Ignoraba si me había retirado o no. Y sigo igual, porque no me atrevo a decir si volveré a escribir y a publicar. Nada me ata a hacerlo.
Pero no es momento de hablar de mí, sino de lo que podéis encontrar en esta novela en todo diferente a las anteriores, con las que sí comparte la importancia del humor.
En La detención de los Reyes Magos podréis contemplar –cuales dioses desde el Olimpo- cómo se teje el azar humano. Quizá incluso lleguéis a preguntaros sin existe algo distinto a él; o si llamamos «destino» a la imposibilidad de controlar nada.
Cuando sobre una maraña de acciones, causas y efectos se hace luz por escrito, hablamos de novelas corales, porque la voz de la historia no es la de uno o dos protagonistas, sino la del coro de personajes que se condicionan entre sí sin saberlo ni pretenderlo e incluso sin conocerse; y la letra del cantar no cuenta una historia individual, sino colectiva. Cuando además se producen situaciones chocantes que encajan entre sí avanzando hacia lo insólito, hablamos de enredo. Si además la mayoría de los actos causantes de dichas y desdichas tienen su origen en las debilidades humanas y el autor es comprensivo con ellas, el lector tiende a contagiarse: siente hacia los personajes el mismo cariño; es indulgente con los torpes, solidario con sus damnificados, se emociona con las alegrías, se entristece con las penas, se desazona con la amargura, se alivia con los desenlaces, festeja la suerte de los buenos y más cerca está de propinar una colleja a los ruines que de desearles mal alguno.
Bueno… ¿Qué quiero decir? Cuando publicas un libro son legión los que valoran su éxito o fracaso en función de las ventas. No sorprende en una sociedad mercantilizada. Y cuando publicas deseas, por supuesto, vender todo lo posible; por el reconocimiento que implica para tu novela, y para corresponder al editor que ha puesto en ella trabajo, dinero y esperanza; y hasta por vanidad. De hecho, escribo estas líneas para dar a conocer esta novela y que llegue a cuantos más lectores, mejor. Pero la definición de éxito es mucho más sencilla cuando uno escribe sin otro motivo que el deseo de hacerlo: sientes el éxito cuando, parafraseando a Woody Allen, lo que has conseguido hacer es casi igual a lo que querías hacer.
Con esta definición, que es también la mía porque es la del sentido común, llevo teniendo éxito con La detención de los Reyes Magos desde que la di por concluida hace ya años. Y el lector tendrá éxito si en sus páginas encuentra lo que espera o incluso algo mejor.
De modo que, potencial lector que lees estas palabras, la historia de La detención de los Reyes Magos responde a lo que he dicho hace tres párrafos. De ti depende ir a buscarla.
Si así lo haces, gracias por la confianza. Ojalá esta novela escrita por el placer de escribirla satisfaga tus expectativas y estos Reyes Magos te traigan primero una grata lectura y tras ella un buen recuerdo.
lunes, 30 de mayo de 2022
2037. Paraíso neuronal - José María de Teresa
Igual que el deseo de la mayoría de países de tener un razonable orden económico se ve perturbado por los paraísos fiscales, que rompen esas reglas en beneficio propio y en perjuicio del resto, cabe temer que frente a una mayoría de países dispuestos a hacer un uso racional y digno de la neurociencia aparezcan algunos paraísos neuronales que disminuyan, en provecho propio y en perjuicio del resto, la protección de los datos y la dignidad del ser humano.
José María de Teresa, que no es escritor sino científico, parte de esta posibilidad para elaborar una novela donde el hilo conductor son los más que probables avances científicos en los próximos años, los problemas y dilemas éticos que producirán y las eventuales consecuencias de dar una solución u otra.
Y es que la protagonista del libro, más que ningún personaje, es la neurociencia. ¿Y qué es la neurociencia? Me atrevería a definirla como el resultado de aplicar a una especialidad médica, la neurología, los avances en materia de electrónica, inteligencia artificial y nanotecnología. Lo que puede dar de si que las neuronas se comuniquen a través de impulsos eléctricos lo sabrá quien lea esta novela, que deja claro que no está lejos el momento en que se pueda más o menos leer el pensamiento, algo hasta ahora utópico que permitía considerar el cerebro el último e inasaltable reducto de la intimidad, como hizo Orwell en 1984 -según cita el autor- o Ray Bradbury en Fahrenheit 451.
Leyendo esta novela, la fascinación que producen las oportunidades que se abren solo son comparables al temor producido por los inmensos peligros que implican.
La exposición de los procesos y posibilidades de la ciencia es el leiv motiv de esta obra, hasta el punto de que eso afecta notoriamente a los diálogos -cuyo destinatario es el lector, que precisa de la información que ya conoce el interlocutor del hablante- y en cierta medida a la trama de espionaje industrial, que más que un objetivo es solo una excusa para elaborar esta interesantísima cata de las gigantescas posibilidades y problemas que se nos vienen encima.
Contra lo que pueda parecer, 2037. Paraíso neuronal no es una novela de ciencia ficción. De hecho, el horizonte que plantea en el título, solo quince años, ya es revelador. El autor no hace futurología, sino que avisa. Si alguna duda le queda al lector, para salir de ella le bastará con leer los dos epílogos firmados por otras dos personas vinculadas al mundo de la investigación científica: Alberto Jiménez Schuhmacher y por María López Valdés.
Una novela cuyo valor -grande- está más en el fondo que en la forma.
jueves, 16 de septiembre de 2021
Bendita calamidad – Miguel Mena
Publicada
por primera vez en 1994 en Mira Editores, mi ejemplar es de la decimoquinta
edición en Alba, lo cual da idea del modo en que ha perdurado esta novela breve
escrita cuando en autor andaba en la treintena.
La
calidad literaria de Miguel Mena es indiscutible en obras como Alcohol de
quemar. En Bendita calamidad se nota su juventud y que está dando sus primeros
pasos literarios, porque la escritura es menos profunda, más informal, menos
trabajada aunque con un lenguaje desenfadado y alegre, luego si por algo ha pervivido el libro es por la historia que
narra y el tono: el divertido secuestro por error del obispo de Tarazona, la huida de
secuestradores y secuestrado en una especie de «road movie» y la trama que se
mezcla y acaba conduciendo al desenlace. En el fondo, es un planteamiento tan
manido en el cine que no es extraño que la novela se transformara en película
con facilidad, así que, ¿dónde está el mérito? ¿Cómo es posible que con un
planteamiento más o menos tópico y con un modo de expresión aún lejos de las
cotas que ha alcanzado posteriormente el autor, Bendita calamidad se sigua
editando y leyendo? En mi opinión, la gracia de los diálogos, la naturalidad
con que se expresan los personajes, dota de verosimilitud a una historia que no
pretende ni puede ser realista. Ese es el gran mérito. Los cabreos y dudas de
los secuestradores son una delicia, lo mismo que la mala sombra del obispo, un
tipo listo que sabe meter cizaña y sacudir una y otra vez, con retranca y
socarronería, en la línea de flotación de quienes pronto ha comprendido que son
unos pobres diablos. Unamos a eso que la idea para dar fin a la huida es
verdaderamente brillante, y el paseo que se da al lector por una zona poco
conocida, pero de la que se dan detalles para descubrir lugares
interesantísimos. El conjunto permite una lectura amena y rápida, donde se sonríe
con frecuencia, y que deja el buen sabor de boca de las comedias trabajadas.
El narrador, no imparcial, utiliza la ironía para situar al lector en la distancia correcta, de modo que resulta imposible, y se agradece, tomar la historia como algo distinto a lo que es: un divertimento en el que el lector se apresta a entretenerse con las peripecias de los protagonistas, y no a sufrir con ellas.
Por último, no hay que perder de vista las numerosas collejas que se dan al oficio
periodístico, en el que el autor ha destacado, aunque entonces todavía estaba
empezando.
martes, 26 de noviembre de 2019
Cumpleaños de La sota de bastos jugando al béisbol
jueves, 24 de mayo de 2018
Cumpleaños de La terrible historia de los vibradores asesinos
lunes, 4 de diciembre de 2017
Pon un pobre en tu mesa y otro en tu biblioteca
jueves, 2 de noviembre de 2017
Cumpleaños
jueves, 22 de diciembre de 2016
Las felicitaciones navideñas me gustan poco...
martes, 6 de diciembre de 2016
Palillos chinos - Angélica Morales
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| Angélica Morales |
domingo, 27 de noviembre de 2016
Dos años en papel y uno en ebook
lunes, 3 de octubre de 2016
Gracias otra vez
martes, 7 de junio de 2016
Primer balance
En este segundo año en ebook, que comenzó en
noviembre, La terrible historia de los vibradores asesinos, lo vengo
repitiendo, superó con creces su objetivo anual en apenas unas semanas, y va
camino de superar el ambicioso, que me parecía una locura. Pero escribo esto
porque su buena marcha no debe ocultar que La sota de bastos jugando al béisbol
también está teniendo un comportamiento excelente en ebook. Su objetivo para
los doce primeros meses lo ha alcanzado en solo siete. Fue el jueves. Un día
antes de reencontrarme con ella en papel en la Feria del Libro de Zaragoza. Siete
meses instalada en el top 100 de humor y entrando y saliendo del top 100 de novela negra, junto a pequeños logros en los top 100 de humor en español quizá
no muy llamativos, pero negados para casi todos
los libros: nº 2 en el Reino Unido y en Italia, donde fue nº 1 en intriga; y,
aunque con unas ventas renacuajas, nº 1 en Canadá.viernes, 27 de mayo de 2016
Un lustroso lustro
A pesar del desaguisado de las velitas, a menudo pienso que a Ajonio Trepileto le debo muchas más cosas de las que él me debe a mí.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Infortunios, tribulaciones y contentos de un escritor
.















