En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

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lunes, 8 de enero de 2018

El invierno más largo – Cecilia Ekbäck



                
                El título original de esta muy buena novela es Wolf winter, Invierno lobo. Si lo vais a leer, recordadlo y lo agradeceréis.

                El invierno más largo transcurre en un lugar remoto de la Suecia del siglo XVIII, lo cual no hace de ella una novela histórica pero sí, por su argumento y el entorno en que se desarrolla, una historia de intriga que combina elementos negros y sobrenaturales en dosis tan equilibradas que no mengua la sensación de realismo, lo cual dice mucho a favor de la autora.

Cecilia Ekbäck
                Está escrita con solidez, creando desde la nada un mundo completo que envuelve al lector; el mundo de unos pocos colonos de origen sueco y finlandés desperdigados en torno a una montaña en cuyos alrededores se han producido a lo largo de los años varias desapariciones. El carácter maligno que parece acompañar a la montaña, unido al anual paso de los lapones, un pueblo recientemente cristianizado sobre el que existen dudas de que haya renunciado a sus creencias (tan vinculadas a la brujería en el imaginario cristiano), se une al aislamiento que implica la llegada del invierno. Un invierno salvaje, durísimo, de noche perpetua, donde el primer reto, pero no el mayor, es ser capaz de acumular las provisiones necesarias para sobrevivir.

                A ese crudo invierno se enfrenta por primera vez en su vida, y desde la inexperiencia, la protagonista de la historia: una mujer, Maija, que en compañía de sus hijas –una pequeña y otra adolescente- y su marido, se han instalado en la vieja granja que abandonó un pariente. El marido, Paavo, regresa a la costa para intentar ganar algo de dinero y, también, huyendo de sus fobias, con lo que las tres mujeres deben afrontar solas un invierno cuya dureza apenas sospechan.

                Algo más afrontan: la muerte de uno de los colonos, no tanto porque les vaya algo en ello como por el irrefrenable apetito de Maija por averiguar la verdad; es decir, quién lo mató. Los obstáculos, las resistencias, los avances en su limitada investigación están repartidos de forma tan hábil que no solo se mantiene el interés hasta el mismo final sino que, a diferencia de otros muchos libros de intriga, no hay ningún burdo intento de jugar al despiste con el lector para poder luego sorprenderlo.


          Pero cuál sea la trama en sí, es lo de menos. Quedaos con que es muy interesante. Lo en verdad importante es que, como en todo buen libro, lo mejor no es el destino sino el trayecto, y Cecilia Ekbäck tiene oficio: la novela avanza de forma lenta pero inexorable a un ritmo constante; lentitud, por otra parte, exigida por el libro; desciende a los detalles necesarios para recrear con realismo un mundo por completo nuevo para el lector, el número de personajes secundarios de interés es notable, especialmente el sacerdote, y en las relaciones entre ellos se vislumbran a partir de pequeños detalles muchas otras historias, anhelos y sentimientos no detallados pero que el lector experimenta con la misma fuerza, o más, que si se relataran. El paso del tiempo, además, hace evolucionar las relaciones entre personajes, lo cual ocurre de un modo tan natural que el lector cree ser un observador privilegiado; especialmente reseñables son las relaciones con el sacerdote, las de Maija con su hija mayor y las de esta última consigo misma en el proceso de pasar de niña a adulta. Como además todos los personajes tienen un pasado y algunos ambiciones, el aislamiento impuesto por el invierno es solo físico; las relaciones entre personajes y la necesidad de conocerlos es el modo que ha encontrado de autora de hacernos viajar unos años en el tiempo, a otras circunstancias y a otros entornos, y todo en medio de la nieve y de un frío que puede ser mortal.

            



jueves, 12 de diciembre de 2013

El beso de Glasgow – Craig Russell



    Segunda novela de detective Lennox, en el Glasgow de los años cincuenta, aunque cierto es que si no fuera por las abundantes referencias a la Segunda Guerra Mundial, a menudo el tiempo en que transcurre la acción resultaría algo indeterminado.
    Tiene suerte, Lennox: el asesinato de un importante corredor de apuestas le sorprende en brazos de la hija del difunto, lo cual aleja de él toda sospecha. A cambio, claro, no deja de sentirse en deuda con la chica, y algo husmea sobre quién ha podido ser el asesino.
    Pero entre tanto recibe dos encargos: el de una atractiva muchacha que ha prosperado en el mundo del espectáculo y quiere saber dónde ha ido a parar su hermano, a quien mantiene, y el de uno de los “tres reyes” ya conocidos de la primera novela de la serie, el cual encarga a Lennox que averigüe quién está tocando las narices a un prometedor boxeador en el que el rey en cuestión ha metido bastante dinero.
     Las dosis de investigación se alternan y mezclan con las de acción, porque Lennox no duda en utilizar procedimientos expeditivos (sí, es un poco bestiajo el hombre, pero se gana el corazoncito del lector achacándolo al trauma del excombatiente) y a que sus métodos se reducen a dos que propician bastantes encuentros, no siempre agradables: preguntar y seguir a la gente.
    A quien haya leído la primera novela Lennox ya le resultará conocido, y no le sorprenderá su tono chulillo y perdonavidas, ni que sea un tipo lo bastante duro como para bromear consigo mismo a las puertas de la muerte; al revés, le resultará mucho más simpático porque ya lo tiene calado, porque siempre se lleva algún porrazo que otro, porque tiene cierto sentido de la justicia, el atractivo de los desarraigados y, para colmo, de alguna manera es una víctima de la historia.
     Lennox, además, no solo debe aclarar las cosas, sino nadar entre tres aguas; por una parte, la de los misteriosos malhechores responsables de las tropelías;  por otro, con una investigación paralela de la policía que va de la mano con un elemento extraño: un americano; y, por último, las aguas siempre procelosas del entorno de los “tres reyes”. Que haya tanto para investigar da un notable dinamismo a la novela. No podrá decir el lector que se aburre. Qué ocurre al final, lo sabrá quien lo lea, aunque sí digo que el final de las tres investigaciones es de alguna manera previsible (otra cosa es la identidad y motivos de los criminales), lo cual no resta emoción.
     Aunque, como ya dicho, hay muchas alusiones al origen canadiense del protagonista y las secuelas de la guerra, las hay mucho menos al entorno, a pesar de lo cual hay continuidad. En especial, sigue habiendo una relación de algo parecido al amor-odio entre Lennox y la atractiva viuda de guerra que se ha visto obligada a alquilarle el apartamento. Hay también alguna referencia a la primera novela, pero irrelevante: de hecho yo no recordaba ya la trama y no me ha afectado en nada.
     Y termino con una referencia inevitable, que enlaza con el título: Glasglow es tan protagonista como Lennox, aunque sea difícil para quienes no hemos puesto los pies allí reconocer una ciudad igual o distinta a como pueda ser el Glasgow actual. Pero ese protagonismo es también una relación de amor-odio entre la ciudad y el protagonista: son las calles mugrientas y cubiertas de hollín las que le dan de comer, es su ambiente tabernario el que permite la proliferación de las mafias domésticas para las que realiza tantos trabajos, es allí, en una fea ciudad industrial y decadente donde Lennox se ha asentado tras salir de Canadá –donde llegó desde Escocia siendo niño. Ha elegido esa ciudad, se gana allí la vida, pero Lennox no pierde ocasión de censurar Glasglow precisamente por su suciedad, por su delincuencia, por su decadencia. Incluso, en el colmo de los colmos, ni siquiera le gusta el whisky escocés. 
    Pero es que Lennox es mucho Lennox. A mi juicio, esta es la mejor novela de las que he leído de Craig Russell (y ya van unas cuantas). El personaje se ha asentado y da más juego. Si tuviera que apostar, diría que Russell, ahora mismo, ve más a Lennox que a Fabel en su futuro. De hecho, acaba de sacar El sueño oscuro y profundo.