En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

sábado, 13 de abril de 2019

Pasado perfecto – Leonardo Padura





                Por fin he leído algo de Padura y, original que es uno, he comenzado por el principio. Pasado perfecto es la primera novela protagonizada por el teniente cubano Mario Conde.

                Publicada en 1991 Pasado perfecto transcurre en la Cuba de los años 80, en un ambiente que se desenvuelve entre la clase obrera a la que más o menos pertenece el teniente y la clase privilegiada del entorno del poder, lo cual no quiere decir que haya un tono de denuncia más allá de dar cuenta de un tipo de prácticas estatales que sorprenderá a los habituados al libre mercado. Habitualmente, las novelas sobre Cuba que se han abierto camino fuera de allí son bastante críticas no solo con la organización económica, sino también con la desigualdad que genera y con la falta de libertades propia de cualquier régimen dictatorial. No es el caso de Pasado perfecto, obra en la que vemos desigualdades y el control de las autoridades, pero de un modo «suave».

                El teniente Conde recibe un aviso: el reciente día de Año Nuevo ha desaparecido Rafael Morín, un alto responsable de la empresa nacional de exportaciones e importaciones; uno de los pocos cubanos, por tanto, que puede entrar y salir de modo habitual de Cuba, lo que implica que su adhesión al régimen se supone inquebrantable.

                Ocurre que el teniente Conde sabe mucho sobre Morín, puesto que fueron compañeros de colegio, y no puede evitar que su opinión sobre él condicione su actitud ante la investigación. Morín, de adulto, ha confirmado cuanto prometía siendo un chaval. El tipo brillante, buen orador, rápido de reflejos, ambicioso y sociable como pocos ha conseguido llegar donde apuntaba: lejos. Todo lo contrario que Conde, que carecía de tales habilidades y ambiciones y su destino ha llegado en oscura consecuencia. Pero es que además Rafael Morín se acabó casando con Tamara, de la que Conde estaba enamorado.

                La investigación vuelve a ponerlo en contacto con ella, y además obliga a escarbar en la vida Morín para tratar de averiguar qué ha sido de él, por lo que existe la oportunidad de que, muchos años después, Conde pueda desenmascarar ante Tamara al trepa oculto tras el cúmulo de virtudes –impostadas, en opinión de Conde- que Morín siempre había derrochado. Las cosas, sin embargo, no son tan sencillas. A lo mejor el tipo era, verdaderamente, un encanto. Lo sabrá quien lea hasta el final la novela.

                En estas transcurre la investigación, y las reflexiones del protagonista permiten que el lector lo vaya conociendo tanto en su pasado como en su presente y, sobre todo, en sus dudas e inquietudes.

                Una obra correcta, bien escrita, con dominio de los tiempos y de las situaciones, donde la acción transcurre sin prisas, que se lee con facilidad y resulta agradable, aunque no se lee con voracidad.



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