En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Nadie es perfecto – Joaquín Berges





                Supongo que la mayoría de autores de novelas de humor han sentido la tentación de localizar alguna de sus obras en una vieja mansión en la campiña inglesa propiedad de un lord excéntrico y cascarrabias, heredero de un apellido de alcurnia, con un mayordomo hierático y flemático y una moralidad matrimonial más relajada de lo oficialmente admitido; una mansión con aristocrático vecindario en la finca colindante; una mansión que alberga al resto de la tropa familiar, del servicio doméstico y a cierto número de invitados sin otra tarea que disfrutar del paso del tiempo. La tentación de escribir sobre un entorno así es fuerte no solo porque dos gigantes del humorismo, como Wodehouse y Tom Sharpe, siempre inspiradores, utilizaron con frecuencia estos escenarios, sino porque los ambientes cerrados y repletos de chiflados en los que conviven intrigas familiares, sexuales y crematísticas con claras jerarquías sociales y económicas se prestan a todo tipo de equívocos, contrastes y ataques a la solemnidad.

                Pero claro, con precedentes como los citados, para escribir algo así en estos tiempos hace falta una osadía considerable.

                Joaquín Berges la ha tenido y el resultado ha sido bueno. Sintió la tentación de trasladar su imaginación a una mansión inglesa y decidió dejarse caer de brazos abiertos en ella (en la tentación, no en la mansión, como aclararía su personaje). A juzgar por el resultado, la caída en la tentación debió de resultarle de lo más placentera. Ha mezclado mucho de esos escenarios típicos con algo de los hermanos Marx y con un punto inequívocamente personal amparado en el mundo moderno. El lector lo nota y lo agradece, porque es complicado que el autor se divierta sin que también lo haga el lector.

                                Nadie es perfecto -el título es un evidente guiño al final de Con faldas y a lo loco, una de las mejores comedias del Hollywood clásico- entronca con esas novelas de Sharpe y Wodehouse, con la significativa diferencia de que como la acción se sitúa en el tiempo actual el paso de las décadas ha propiciado el desarrollo de ciertas actividades mucho menos avanzadas en la época en la que escribieron estos autores. Por ejemplo, ejem, se han desarrollado mucho la industria del porno y ciertas actividades de laboratorio («Y hasta aquí puedo leer»), aunque la mayoría de lo que encontramos en Nadie es perfecto tiene, sin embargo, cierto aire intemporal que tan pronto nos hace sentir en el presente como en el castillo de Blandings que imaginara Wodehouse.  

La narración, en primera persona, la realiza un detective privado llamado Rhett Bull. Un tipo duro y flemático, aunque en el fondo tan simple que se pasa la novela aclarando al lector toda suerte de malos entendidos gramaticales que solo están en su cabeza, lo cual al principio me sorprendió negativamente -me pareció un recurso un poco pobre y tonto-… para acabar reconociendo mi error y aplaudiendo el modo natural en que Joaquín Berges ha introducido cientos de supuestos equívocos que terminan por dibujar al personaje y dar tono de humor absurdo a la novela formando, todos juntos, una muestra de ingenio y constancia notable.

Ingeniosa es también la caprichosa decisión (así lo dijo autor en la presentación a la que asistí hace unos años) de que todos los personajes lleven por nombre una marca comercial, principalmente de electrodomésticos. Digo ingeniosa no por solo por la originalidad del recurso, sino, sobre todo, por la adjudicación de los nombres en función de cómo su sonoridad encajaba en el perfil de cada personaje. Los nombres más pomposos corresponden a los personajes en teoría más solemnes y los más festivos, si puede decirse así, a sus opuestos.

¿Y de qué trata Nadie es perfecto? De cómo el eficaz Rhett Bull aparece en Kenwood Manor como invitado de la dueña, Lady Whirlpool, quien lo ha contratado para realizar una investigación peculiar que afecta al futuro y estabilidad de la familia: obtener ciertas «pruebas» de las que solo diré, para no chafar a nadie la sorpresa, que son comprometidísimas. En el ir y venir preciso para llevar a cabo su escabrosa misión, Rhett se cruza constantemente con el mayordomo -capaz de suministrar cualquier cosa, probablemente por eso se llama Harrods- y con un elenco de personajes donde cada uno tiene su propia manía, creando entre todos una suerte de camarote de los Hermanos Marx donde cada uno va a su aire aunque todos estén revueltos. Y también dos huevos duros. 

        
La complicada tarea de Rhett se ve favorecida, inesperadamente, por ciertas actividades «lúdico mercantiles» llevadas a cabo por un señor al que solo un sucinto atavío de superhéroe separa de ir completamente en cueros. Aunque, también, se ve dificultada por ciertos problemas alimenticios y por la abundancia de beldades que interfieren en el hacer de Rhett, en su discernimiento, en su tiempo y en su dormitorio.

La intriga tiene un elevado componente sexual enfocado desde una perspectiva humorística. Es lo que más aleja la novela de las referencias que al principio he citado (y eso que nadie podrá decir de Sharpe que no utiliza el sexo en su obra), aunque en realidad más que aludir al sexo lo hace a la pornografía y, como a menudo el porno tiene un alto contenido degradante, las alusiones desenfadadas producen una ligera sensación de desconcierto (más por lo atípico que por razones de fondo, porque anda que en la literatura de humor no hay alusiones festivas a asesinatitos y a otras cosillas igualmente edificantes).

Una novela divertida, distinta, que hace falta atreverse a escribirla y por la que también hay que felicitar al editor por atreverse a publicarla. El riesgo ha merecido la pena.

Leedla. Si os gusta como a mí, estupendo. Y si no, pensad que nadie es perfecto.





2 comentarios:

  1. Hola. Por lo que cuentas me dan ganas de leerlo. Ahora estoy leyendo con el club de lectura Vive como puedas, también de Joaquín Berges y el mes que viene vendrá a a la biblioteca a presentar sus libros. Un abrazo.

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    1. No he leído Vive como puedas, pero no por falta de ganas. A ver cuándo tengo ocasión. ;-)

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